Ir al contenido principal

INFANCIA Una sombra en la ceja del monte

El campero en casa, acuarela de Raúl Cisterna

Los recuerdos del huilaje siempre vuelven sobre el jinete desconocido que llegó buscando una majada perdida

Su sombra se recorta nítida más allá de los cercos, en la ceja de monte de la Legua del Sur. Un hombre de a caballo viene al pago, trae media docena de perros, es de lejos, porque nadie lo conoce. Los chicos lo miramos con curiosidad. Mi padre se le acerca y lo convida: “Buenas tardes, bájese”. El hombre hace caso, ata el caballo en un poste del guardapatio y se dan la mano. Lo hace pasar.
Mi madre se ha hundido en la cocina, busca el yerbero fino y unos repasadores para convidar unos mates al hombre, que se presenta como Julián Melián. Anda campeando una majada que se le escapó durante la tormenta de hace cuatro días. Mi padre le dice que no la ha visto, pero manda a Pablo, mi hermano mayor, que pille el burro para preguntar en lo de Emilio Aranda. El hombre pregunta si viven lejos los Aranda.
—Aquicito, media legua.
—Que vaya en mi moro.
—Es mansito —agrega. A Pablo se le infla el pecho, emocionado, los demás
*huilis lo miramos con envidia.
En aquel tiempo, más allá de la curiosidad, no le presto mucha atención a ese hombre. Hoy lo tengo presente como en una fotografía, chaqueta, cubrepantalón de lonilla para pechar las ramas, un viejo sombrero negro de fieltro que debe haber conocido mejores tiempos hace mil años, pañuelo a cuadros, bigote renegrido, nariz afilada. Le convidan mate y tortilla con queso. Intenta comer despacio, pero trae hambre.
Más tarde, mientras matean, calculan los grandes que debe haber dormido al campo desde que salió de su casa, pero esos detalles no se averiguan. Al rato vuelve Pablo, chalaneando el flete, feliz, sabiendo que durante un tiempo mandará entre los hermanos. “Dice don Emilio que ayer a la oración llegó una majada, que la tiene encerrada en el corral y que la señal es pilón y sacao de abajo”. Al hombre, que sigue serio, se le alegran los ojos: “Es la mía”.
Recuerda anécdotas de la última zafra de Tucumán y hace ademán de levantarse. Mis padres protestan: “Cómo se va a ir así, sin cenar y mal dormido; quédese y mañana temprano busca sus animales”.
En honor al forastero, esa noche encendemos la Radiosol de los grandes acontecimientos. Cenamos guiso de un cabrito que mi madre mató a último momento para agasajar a la visita. La conversación se estira en la noche.
Al otro día, cuando el huilaje se levanta, don Julián se ha ido.
No lo sabemos, pero ese tiempo nos va a perseguir hasta hoy como perro.
Siempre regreso al instante en que veo su figura enfilando por la ceja de monte de la Legua del Sur. Después me duermo.

*Según Orestes Di Lullo, los ´huilis´ eran unos indios lampiños que hallaron los españoles en Santiago. En honor a su falta de pelos, en algunos departamentos de Santiago, como Río Hondo, Guasayán y Jiménez, se les dice así a los niños. “Los huilis, el huilaje, el hilerío, la huilada”, son expresiones comunes y conocidas en esos lugares y quizás en los departamentos limítrofes de Tucumán.
Juan Manuel Aragón
Jueves 21 de mayo del 2026, en Monte Redondo. Merodeando su casa.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PALABRAS Acerca del hijo de puta

La prostitución en la Roma antigua Una expresión que vino sirviendo de insulto desde hace mucho tiempo, de repente se convirtió en música para los oídos Cuando era chico, el peor insulto era “hijo de puta”. Había otros, pero ese, mentar a la madre, era provocarlo a pelear. Después casi siempre venía la frase “vamos afuera si sos macho”. Había que bancar con los puños la ofensa. Por eso, era escaso. Pocos se animaban a proferirlo. Después la chabacanería de la televisión, los ordinarios espíquer de las radios y la costumbre lo fueron popularizando. A tal punto que cuando los muchachos del barrio se mandan alguna macana menor, uno cariñosamente se refiere a ellos como “qué hijos de puta que son”. O tiene un auto que corre a una velocidad “de la puta madre que lo parió”. O se corta con el cuchillo cuando está rebanando el pan y exclama “la puta que me parió”. Como el peso argentino, el insulto se devaluó. No está bien contar experiencias personales, pero a uno le dije por Feibu hace unos ...

1996 ALMANAQUE MUNDIAL Binti Jua

Binti Jua El 16 de agosto de 1996 En un zoológico de Chicago una gorila recoge y devuelve a un niño caído en su foso El 16 de agosto de 1996 en el , cerca de Chicago, la gorila Binti Jua recogió y protegió a un niño de tres años que cayó al foso de los gorilas, lo acunó y lo llevó hasta una puerta de servicio para que los cuidadores lo rescataran. Ese acto, presenciado por visitantes y captado en video, generó atención mundial y destacó el comportamiento maternal de la primate. Ocurrió en la exhibición Tropic World, un recinto interior que simulaba un hábitat africano con vegetación, estructuras para trepar y un foso. Siete gorilas occidentales de llanura ocupaban el espacio ese día caluroso de verano. El niño se separó de su madre, trepó una barandilla de unos noventa centímetros y cayó desde una altura de entre 4,5 y 7,3 metros sobre el piso de concreto. El impacto dejó al pequeño inconsciente, con una mano fracturada y una herida grande en el rostro. Mientras los visitantes gritaban...

BARRIO Doña Dorna

Ilustración Los recuerdos de una calle vuelven muchos años después con sus voces y las costumbres de otro tiempo Era milagrosa doña Dorna, la de la esquina, la madre de Pedrito y de la Gaby. Mucho después, cuando nos cruzábamos los viejos vecinos, coincidíamos todos en que ninguno la había conocido joven. Parecía que había nacido con la cabeza mora y de lejos ya se veía que la belleza no había pasado por su puerta. A veces, cuando la cruzábamos por la calle, mi madre nos obligaba a que la saludáramos con un beso porque era pariente de unos parientes. Pero no nos gustaba, pinchaba la cara con los bigotes. Ahora, cuando paso por lo que era mi casa, veo que no todo sigue como era entonces. Todo ha cambiado, salvo la casa de doña Dorna: la pared con el revoque descascarado, la puerta más desvencijada y una ventana de color indefinido que quizás solo se abra los días de fiesta, pero nunca me animo a preguntar si vive alguien o está deshabitada. Pedrito hizo el Servicio Militar en Curuzú Cua...

AÑORALGIAS Santiago querido

La Secco Somera lista (a completar), de lo que hay todavía en la ciudad mágica habitada por los santiagueños, sus sueños y saudades Algunas cosas que antes sabía haber en Santiago y no hay más, se perdieron para siempre, consignadas en este sitio para que al menos quede su recuerdo. Esta lista la publiqué hace algunos años en Feibu y los amigos la completaron. 1 Helados “Kay”, más ricos no hay. 2 El auto Unión, (con motor de dos tiempos, como la Zanella). 3 Las heladeras Vol-Suar. 4 Las prohibidas del Renzi (¡Coca!, cuánto amor). 5 La bilz de Secco (la de ahora no es lo mismo, qué va a ser). 6 El Santa Ana, El Águila, empresa Robert, el Manso llegando desde el fondo del saladillo. 7 Cheto´s bar. 8 El peinado batido de las mujeres. 9 El jopo (ha vuelto, pero como mariconada). 10 La nueva ola y los nuevaoleros. 11 El Tuco Bono. 12 El departamento Matará. 13 Panchito Ovejero vendiendo billetes de lotería. 14 La Porota Alonso. 15 La Gorda de Anelli. 16 Tala Pozo. 17 Mi tata. 18 Panadería L...

FOLKLORE La pájara pinta

"Ronda" de Raúl Cisterna Una melodía folklórica atraviesa generaciones, cruza océanos y todavía despierta sonrisas, juegos compartidos y entrañables recuerdos Hace unos días la amiga Amalia Beatriz Domínguez me recordó la vieja canción que empieza: “Estaba la pájara pinta sentadita en el verde limón” . Los viejos, criados antes del advenimiento de Su Señora la Televisión, la cantábamos de niños y luego la olvidamos. Dice Amalia: "Recuerdo que cantábamos y bailábamos relacionando el movimiento con el verso. Aprendí la palabra reverencia con sólo hacer la mímica. Hoy al releerlo parece no tener sentido, pero a nosotros nos gustaba jugarlo. Es un poema sano e ingenuo." Para averiguar más sobre el asunto me sumergí en internet durante unas horas, a ver qué había. Consigno lo que hallé en la nota que sigue, seguro de que a usted habrá de gustarle tanto cuanto me divertí al buscarla. "La pájara pinta" es una canción infantil española de tradición oral. No tiene...