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MAÑANA Amigos difíciles

Ilustración nomás

Cafés, palomas, diarios y una conversación que revela la distancia entre unas vidas y otras

La vida trajina sus viejos pasos en la plaza Libertad. Los lustrines pasean sus cajones, aunque pocos quieran hoy sus zapatos charol y espejo. A esa hora, una chica ha pasado cinco veces por el mismo lugar buscando clientes. Y en el banco frente al Tabycast, la menonita espera al marido que llegará en un rato con la conservadora de los quesos.
En eso aparece Jorge por el Barquito, se sienta, pide un cortado, oye las conversaciones y cuando se hace un silencio, larga una de esas teorías por las que todos creen que es medio tonto. Esta vez dice que hay amigos fáciles y difíciles. Le explican que esas cosas no existen. En la mañana de mayo, fresca y soleada, sin una nube que niegue el horizonte chato de la ciudad.
Cuando le dejan un hueco en la charla, indica que los amigos fáciles son padres de familia, buena gente, trabajadores. En cambio, algunos no tienen ni perro que les ladre. Andan por la vida en otra vía que no es la que se considera apropiada. Y recalca “apropiada” porque no quiere decir “normal”.
Dice uno de los muchachos:
—Si esa es tu teoría, está bien, nada que decir.
Luego de mirarse entre ellos, otro agrega:
—Pensamos más o menos lo mismo que vos, no vamos a discutir.
Las palomas confianzudas andan entre las mesas, buscan miguitas. Por la vereda de la Catedral va caminando un grupo de chicas del colegio Belén. En la esquina de aquel Santiago que pasó y se fue, Bala mira sin ver la gente y Marcela, su hija, regala una sonrisa a quienes compran el diario.
Lo de amigos difíciles lo había dicho por ellos, piensa. Pero lo deja ahí. Para qué arruinar la mañana.
Es un día peronista.
Juan Manuel Aragón
Miércoles 13 de mayo del 2026, en Villa Hortensia. Mirando el huilerío.
Ramírez de Velasco®

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