Ir al contenido principal

AMOR Desbarrancar vertiginosamente

Hecho pedazos

Cuál puede ser el mensaje de una mujer cuando abandona a un hombre después de saber que esa relación no tenía cómo funcionar


Fue una separación muy conversada, demasiado. Varias veces estuvo por irse y después me dijo que se quedaba, solamente porque quería dar una oportunidad más a lo nuestro. Un par de veces yo también estuve por mandarme a mudar dando un portazo, pero a último momento lo pensé mejor y me dije que no era el momento y tampoco la forma. Porque, por más enojado que esté uno, siempre tiene que guardar las buenas costumbres, la educación.
No vale que se explique aquí los motivos de aquel alejamiento del que veníamos hablando desde hacía varias semanas, meses quizás. Eran los mismos que aducen casi todas las parejas que se separan y llevan por título “Incompatibilidad de caracteres”, pongalé.
Después de un primer momento en que todo lo suyo era maravilloso para mí y todo lo mío la enamoraba, empezó el hastío de una convivencia que se hacía imposible de sobrellevar. Quedarnos juntos, solos, un fin de semana, de ser el paraíso de los creyentes en Alá, se convirtió en una meseta infinitamente tediosa, en la que cada uno aguardaba ansioso que llegara el lunes para despegarse del otro. Después de un tiempo a esa meseta que le digo le empezaron a crecer plantas con espinas y al final era un bosque difícil de desenmarañar.
Empezamos a pelear primero con las malezas del otro, pero después me confundí y no sabía si la lucha era contra ella o con mis propios demonios.
Como le dije, nada distinto de lo que suele suceder en casi todas las parejas. Lo único que anduvo bien casi hasta el final fue el asunto carnal, y eso nomás hacía que pasáramos de largo por los demás problemas. Pero una vez empezamos a pelear en medio del asunto, imaginesé y entonces supe que el bosque que se había levantado alrededor de cada uno para aislarnos, terminaría por tapar cualquier otro árbol o planta con flores más o menos bonitas.
Empezamos a desbarrancar vertiginosamente.
Las últimas dos o tres semanas fueron un infierno, a pesar de lo cual seguíamos hablando. Si debo rescatar algo bueno de ella, es que nunca dejó de conversar, jamás tapó la situación con el silencio ignominioso detrás del que otras suelen esconder su furia. Como será que los últimos días, cuando el final ya era irreversible, hablamos mucho de la vida posterior que tendría cada uno por su lado. Una noche recuerdo que terminamos abrazados como hermanos, ella lloraba y yo me la aguantaba, pero igual sabíamos que no había nada que hacer, porque habíamos vivido varias situaciones parecidas.

Ver aquí un leve cuento erótico rescatado de otro blog que sabía tener antes

El día anterior ella me recomendó a algunas mujeres conocidas para buscar, luego de su partida, de una que otra dijo que era ideal para mí. Le recomendé a dos o tres tipos con los que no me llevaba bien, a ver si les arruinaba prolijamente la vida, aunque era posible que con ellos la cosa funcionara, quién sabe.
Y un mediodía, cuando volví del trabajo, encontré que había arrasado con la mesa y las sillas del comedor, la heladera, los utensilios de la cocina, las mesas de luz, el juego de living, la cortina de la bañadera y toda su ropa. Dejó aquello que consideró que era mío, sabiendo que yo no haría un inventario de lo aportado por cada uno, pues no era, no es, no será lo mío. Esa siesta, al acostarme, bajo la almohada hallé un papel con cuatro palabras finales. Arriba de la firma decía: “Te dejo, etcétera”.
Juan Manuel Aragón
A 27 de julio del 2024, en El Cruce, La Banda. Cargando nafta.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Es curioso que, habiendo en la argentina tres psicólogos per capital, más o menos, a los que se recurre por la más mínima causa que los argentinos convierten en traumas insuperables, no exista prácticamente la costumbre de recurrir en pareja a ese tipo de profesionales especialistas en apoyo a la convivencia matrimonial. Sobre todo si se tiene en cuenta que los problemas matrimoniales que afectan la convivencia y desestabilizan al núcleo familiar, son los que generan la mayoría de los traumas por los que la gente recurre a los psicólogos individualmente.

    ResponderEliminar
  2. El asunto carnal andaba bien? Hum... " Chapa bien clavada no se vuela "...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

RADIONOVELA Entre dos corazones

"Teatro en el pago", acuarela de Raúl Cisterna Se narra lo que sucedió cuando se hizo una representación en el pago y cómo reaccionó la gente a la maldad de don Augusto El argumento es simple. Laura es una humilde maestra, hija ilegítima de don Augusto, un rico estanciero. Y no va y se enamora de Ricardo, su heredero. Don Augusto es su propio padre: es alguien cruel que mató a su madre cuando era jovencita, robó tierras, abusó de peones y mandó matar a quien se interpusiera. Y trama eliminar a Laura para no perder su fortuna, porque supone que ella sabe quién asesinó a su madre. Sus crímenes salen a la luz en un juicio dramático y Augusto es condenado a la horca. En el último capítulo de la radionovela sube al patíbulo maldiciendo a todos mientras Laura y Ricardo encuentran la redención. Nunca una audición había prendido tan fuerte en el pago como la de "Entre dos corazones", con los afamados Andrés de Santacruz como don Augusto, Pedrito Ibáñez como Ricardo, Rosita ...

PEDAGOGÍA La leyenda todista

"Una ciudad otra", acuarela de Raúl Cisterna Una fábula contemporánea recorre el asfalto santiagueño y se adapta a culpas, temores y nuevas costumbres Así como hay un día de los empleados públicos que no tienen un día, yo soy la leyenda santiagueña comodín, usada para todo aquello que no la tiene. Me explico, entre los burócratas hay una fecha del empleado de Rentas, otra del empleado de Vialidad, otra del empleado municipal, pero hay una también para el resto, para los que no tienen festejo propio. Pero ningún otro dice: "Nosotros sí trabajamos, porque ya tuvimos nuestro festejo". Ya veo. Todos se prenden. Lo mismo hay una leyenda para las hermanas malas, para los que tienen relaciones con la comadre, el compadre o el cura, quienes pescan más de lo que precisan, para los que hacen daño al bosque, no alumbran los finados, no dan el asiento a las damas, apuestan por gallos ajenos. Bueno, soy la fábula para salir del paso. ¿Su hijo anda mal en la escuela?, soy un mons...

FILOSOFÍA La realidad en ojotas

Perón en su caballo pinto Junte frases del General y pajaritos de redacción, y descubrirá que quizá nadie dice lo que piensa Un ligero debate para amenizar la semana sin recurrir a las noticias de los diarios, la radio, la televisión, internet: ¿qué está primero: la verdad o la realidad? Es decir, ¿la única verdad es la realidad, como quería el general Juan Domingo Aristóteles? Para muchos la frase es una tautología, pues repite aquello que se quiere explicar en la definición. Pleonasmo dirían otros y para el resto bien podría ser una superficialidad. En una de esas estamos ante una falsedad, se podría decir también. Porque si la única certeza fuera la realidad, no le dejamos nada a la Verdad (entiéndase: la Verdad no es uno de los atributos de Dios sino más bien —o, mejor dicho— su verdadero nombre). Dicho de otra forma y aunque suene a plétora redundante, la verdad es solamente la Verdad, pues fuera de ella, la realidad es aquello que los sentidos creen ver, oír y tocar. Pero también...

Escondido en los muros

Ilustración Luis Cernuda Escondido en los muros este jardín me brinda sus ramas y sus aguas de secreta delicia. Qué silencio. ¿Es así el mundo?… Cruz al cielo desfilando paisajes, risueño hacia lo lejos. Tierra indolente. En vano resplandece el destino. Junto a las aguas quietas sueño y pienso que vivo. Mas el tiempo ya tasa el poder de esta hora; madura su medida, escapa entre sus rosas. Y el aire fresco vuelve con la noche cercana, su tersura olvidando las ramas y las aguas. Ramírez de Velasco®

SOLTERA Los pajaritos de Contaduría

"Oficina", acuarela de Raúl Cisterna Cada mañana atraviesa la oficina sin saber que alguien se derrite en silencio al verlo pasar Ella hace volar sus pajaritos cuando él llega, pero nunca se lo va a decir. Todas saben que el jefe las prefiere rubias, jóvenes, pulposas, divertidas. Así y todo, se levanta dos horas antes de salir de la casa y se pone de punta en blanco. Desayuna, se baña, se pinta, se viste, se mira en el espejo, se cambia la blusa, se vuelve a mirar, se vuelve a cambiar la blusa y sale corriendo a tomar el ómnibus para ir a la oficina. Cada mañana él pasea entre los escritorios derrochando simpatía, a todas piropea: las viejas lo tratan como hijo, las jóvenes le hacen chanzas, le aconsejan, se ríen de sus tribulaciones de pertinaz y codiciado soltero. Ella, tímida, lo adora en silencio, lo mira disimuladamente. No es rubia, joven, pulposa. Tampoco es divertida, aunque sus sobrinos digan que sí. Mira de reojo para todos lados, si nadie presta atención, lo obser...