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CUENTO Fumata negra

Zorro colorado (foto de Jorge Llugdar)

Se narra lo que le sucedió al compadre Zorro y al compadre Tigre cuando buscaban comer algo para la compostura

A veces en la vida se dan casualidades muy grandes, como que uno está en el lugar preciso a la hora indicada, con la persona correcta y en el  tiempo que corresponde. Le voy a contar una historia verdadera que ha sucedido hace poco aquí mismo en Santiago, que viene a demostrar que este tiempo tiene su influencia en cierta manera de pensar que tiene la gente común.
Resulta que el compadre Zorro y el compadre Tigre han estado tomando toda la noche en el boliche. Muy amigos saben ser, además de compadres, y vuelta a vuelta salen a andar tunanteando por todos lados. La otra vez han comenzado la tarde anterior, cuando se toparon en el bautismo de un sobrino del Tigre.
A la nochecita, cuando los invitados se fueron a la casa, decidieron seguir la farra en la casa de las Gaona. Mi abuela, que las conoce desde chicas, opina que son muy alegres para su gusto, mi madre dice que de jóvenes y eran muy demostrativas con los novios. Trabajan en Tránsito de la Municipalidad, a los que tramitan carnet de conductor, se lo entregan, al resto le cobran, no sé si comprende.
Bueno.
La cuestión es que, a la madrugada, el Zorro y el Tigre han decidido que era hora de volver a la casa, pero no se animaban a encarar para el barrio en un estado tan calamitoso. El Zorro entonces le ha propuesto a su compadre ir a lo de doña Juanita, que hace una tortilla de papa muy rica.
—Pa la compostura —le ha dicho.
—¿Pa la compostura?
—Ajá.
—Si usté lo dice, entonces vamos.
Y han ido.
Tenían que cruzar toda la ciudad, pero sabían que si no se componían llegarían a su casa en un estado todavía más lamentable y las comadres se enojarían mucho.
Doña Juanita vive al lado de la gomería de los hermanos Suri, capaz que los ha llegado a conocer, Pedrito Suri, que supo jugar en la primera de Central Córdoba y Alfonsito, casado con la Tortuga Felisa. 
Los hermanos venían hablando entre ellos, de que guardaban muchas gomas de auto, de moto, de bicicleta con la esperanza de venderlas, o algo, pero nadie las quería. Y casi todas estaban hechas pelota, así que más valía deshacerse de ellas. Y decidieron quemarlas.
No va a creer amigo la casualidad, justo cuando los compadres iban llegando a la casa de doña Juanita, ellos encendieron el fuego. Desde lejos, el compadre Zorro, al ver la humareda le dijo al Tigre:
—¡Volvamos amigo!, doña Juanita hoy no ha hecho tortilla de papa.
—¿Cómo sabe que no hay tortilla de papa si faltan tres cuadras para llegar?
—Porque no hay papa, no hay papa —repetía el otro.
—Eh, compadre, ¿de ande sabe tanto usté, si todavía no hemos llegado?, ¿acaso es adivino?
—No amigo. ¿No ve que hay humo negro?, si hubiera Papa saldría humo blanco.
Esa vez dicen que se compusieron con sopita de gallina del mercado Armonía. Recién al día siguiente, eligieron Papa a León XIV. Y los cardenales dieron la razón a los compadres.
Juan Manuel Aragón
A 15 de mayo del 2025, en Mistolito. Saltando la piola.
Ramírez de Velasco®

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