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LENGUAJE Pishcko y chumino etimologías que merecen ser ciertas

El Pilcomayo o río de los pishckos

De Napoleón a la Revolución de Mayo, de ahí al quichua, pasando por buques ingleses: versiones bonitas e improbables

"Pishcko vía sío".
Expresión de incredulidad santiagueña

Dos etimologías preciosas que, si no son ciertas, merecen serlo, son la de “chumino”, como sinónimo del jardín secreto de las mujeres, y “pishcko”. La segunda está documentada de manera fehaciente. Pero la primera es parte de las creencias populares que alguien explica porque las dijo un muchacho que sabe, pero nadie lo comprobó.
Vamos primero a por chumino. Es la vagina de la mujer, en palabras que no ofendan a las damas que en este momento posan sus ojos sobre este escrito. En la Argentina, al menos, este sustantivo tiene género masculino, fíjese usté: es “el chumino” y no “la chumino” como correspondería para nombrar a una parte exclusiva de las mujeres, dice uno, sin entender mucho de gramática.
Como se sabe, en 1808 Napoleón invadió España y dejó como rey a su hermano José, a quien los españoles llamaban “Pepe Botellas”, como un insulto menor, porque mentarle la madre como meretriz de baja estofa era mucho más frecuente.
La Revolución del 25 de Mayo de 1810 en la Argentina se hizo para demostrar que seguía la fidelidad a Fernando VII, a pesar de las noticias de que había caído Cádiz, la última plaza militar española en la península. Si allá había una junta que reinaba en nombre de Fernando y esta había caído, aquí se juró lealtad al reinaldo por una cuestión de continuidad jurídica. Y porque a nosotros, que habíamos corrido a los ingleses en 1806 y 1807, no nos iban a llevar por delante esos alonsanfán de la patríe.
Usted sabe que la palabra testimonio no tiene nada que ver con testículos, como dicen algunos analfabetos, o que, cuando nació la palabra carajo, hacía mucho que los barcos tenían una pequeña barquilla en la punta de un mástil y que los capitanes no iban a confiar la tarea de vigilar si venían los piratas a un castigado. Son falsas, ¡báh!, pero bonitas.
Bueno, los ingleses apoyaban a los españoles en Cádiz, porque también tenían por enemigo a Napoleón Bonaparte. Cuando llegaron los primeros buques cargados de “johnies”, las prostitutas acudieron en masa al puerto, a ofrecer sus servicios. ¿Cómo lo hacían? Levantaban sus vestdos y mostraban sus partes íntimas. Las autoridades gaditanas se escandalizaron: “¿Cómo puede ser que nuestras mujeres sean tan impúdicas para levantarse las faldas y mostrarse tan directamente?”. Y les prohibieron esos despliegues. Entonces, cada vez que un buque fondeaba en el puerto, se acercaban, pero ya no levantaban nada.
Y ahora llega la parte bonita de la historia. Los ingleses, desde los barcos, les gritaban: “Show me now!” Cualquiera que haya ido al Anglo o Asicana sabe que significa “¡Muéstramela ahora!”. Las chicas españolas dedicadas al triste oficio, creían que ellos señalaban la parte, pidiendo que les mostraran la “shouminó”. 
De ahí a chumino hay un paso cortito.
Vamos a la otra, “pishcko”, como uno de los sinónimos callejeros de poronga, pilila, pepino, nabo, mango, instrumento..., ¡tenga mano, compañero! 
El pene tiene una forma que recuerda la de los pájaros. Eufemismo útil para nombrarlo en un sarao, a fin de narrar uno de los innumerables cuentos de Pica Cáceres, héroe mítico santiagueño.
Cuando los españoles llegaron a América, entre sus primeras actividades figuró la de aprender el idioma de los nativos. Los curas hicieron los primeros vocabularios. Había urgencia por evangelizar y nada mejor que hacerlo en sus propias lenguas. Una de las tantas dificultades que hallaron fue que aquí había un sonido inexistente en España, equivalente a la sh inglesa. En Yucatán, recurrieron a dos letras como reemplazo de “Méshico”: la jota, Méjico, y la equis, México.
Los que vinieron a estos pagos se toparon también con esta letra ágrafa. Y usaron la doble ll, que suena parecida, para reemplazarla. El Río de los Pájaros, en quichua se decía Pishcko Mayu, pero se escribía Pillco Mayu. Al final quedó como Pilcomayo. En Santiago, en cambio, quedaron los vocablos y su significado. Desde aquel entonces, los santiagueños pelan el pishcko cada vez que van a ishpar.
Porque el idioma, como el cuerpo, los nombra de muchas maneras. Entre ellos el muy común pija, pero también choto, verga, pingo, garcha, chino tuerto, amigo y cabezón. O el bien sudaca concha, cajeta, argolla, zanja, chucha, empanada, cuchufleta.
Además de chumino y pishcko, por supuesto.
Juan Manuel Aragón
A 1 de marzo del 2026, en La Leñera, Añatuya. Tirao en la catrera.
Ramírez de Velasco®



Comentarios

  1. Cristian Ramón Verduc1 de marzo de 2026 a las 10:11

    "¡Huáh! Pishcko había sido" (sirve para mostrar extrañeza o asombro, con cierta ironía, especialmente como respuesta a una afirmación absurda). Más criollo aún: "¡Huáh! Pishcko bia sío"

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