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| Ilustración |
Liturgia latina
Cónditor alme síderum,
ætérna lux credéntium,
Christe, redémptor ómnium,
exáudi preces súpplicum.
Qui cóndolens intéritu
mortis períre sæculum,
salvásti mundum lánguidum,
donans reis remédium,
Vergénte mundi véspere,
uti sponsus de thálamo,
egréssus honestíssima
Vírginis matris cláusula.
Cuius forti poténtiæ
genu curvántur ómnia;
cæléstia, terréstria
nutu faténtur súbdita.
Te, Sancte, fide quæsumus,
ventúre iudex sæculi,
consérva nos in témpore
hostis a telo pérfidi.
Sit, Christe, rex piíssime,
tibi Patríque glória
cum Spíritu Paráclito,
in sempitérna sæcula. Amen.
Creador de los astros,
eterna Luz del alma,
Cristo, Redentor nuestro,
acoge al que a Ti clama.
Para salvar al mundo,
a muerte condenado,
tu Amor buscó a los reos
remedio a sus pecados.
Al declinar los siglos,
humilde apareciste
-como Esposo del tálamo-
del seno de la Virgen.
Al poder de tu Nombre
y al invocar tu gloria,
el Cielo y la tierra
se rinden y Te adoran.
Juez del fin de los tiempos,
pedimos con confianza
Que en la vida nos guarde
de la maldad satánica.
Gloria demos al Padre,
y a Cristo, Rey santísimo,
y al Espíritu Santo,
por siglos de los siglos.
Ramírez de Velasco®

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