Ir al contenido principal

1937 ALMANAQUE MUNDIAL Divini Redemptoris

La encíclica en portugués

El 19 de marzo de 1937, se publica la encíclica Divini Redemptoris, documento contra el comunismo ateo

El 19 de marzo de 1937, día de San José Obrero, el papa Pío XI publicó la encíclica Divini Redemptoris, documento doctrinal de la Iglesia católica dirigido contra el comunismo ateo. Redactada cuando había fuertes tensiones sociales y políticas en Europa, la carta pontificia condenó la doctrina marxista y sus aplicaciones en distintos países, especialmente en la Unión Soviética y en la España en guerra.
Achille Damiano Ambrogio Ratti, nacido en Desio, Reino de Italia, el 31 de mayo de 1857, bibliotecario, arzobispo y luego pontífice, había asumido el papado en 1922 con el nombre de Pío XI. Hijo de Francesco Ratti y Teresa Galli, creció en una familia de clase media lombarda. Su formación intelectual y su experiencia diplomática influyeron en su mirada sobre los conflictos ideológicos que atravesaban el período de entreguerras.
La encíclica apareció en un momento de expansión de los movimientos comunistas y de consolidación del poder soviético bajo José Stalin. El texto describió al comunismo como “intrínsecamente perverso” y lo señaló como una doctrina materialista que negaba la religión, la propiedad privada y la estructura tradicional de la familia. Argumentó que su puesta en marcha implicaba persecución religiosa y destrucción del orden social cristiano.
El documento tuvo una relación directa con la situación de la Guerra Civil Española, pues se estaban dando asesinatos y quema de templos en regiones controladas por fuerzas republicanas. Pío XI presentó esos episodios como pruebas concretas de la hostilidad comunista hacia el catolicismo y llamó a los fieles a resistir esa influencia ideológica.
La encíclica se publicó pocos días después de otro documento relevante, Mit brennender Sorge, dirigido contra el nazismo y redactado en alemán. Ambos textos formaron parte de una estrategia papal que buscaba marcar distancia frente a los totalitarismos del siglo XX, tanto de signo comunista como nacionalista extremo, en una Europa convulsionada.
En Divini Redemptoris se desarrolló una crítica sistemática al marxismo, al que se acusó de reducir la historia a una lucha de clases y de promover el odio social. Se sostuvo que la promesa de igualdad absoluta desconocía la naturaleza humana y atentaba contra la libertad individual. Al mismo tiempo, se exhortó a los católicos a comprometerse en la acción social para atender la pobreza y evitar que el descontento popular alimentara opciones revolucionarias.
El texto retomó y profundizó lineamientos ya presentes en la encíclica Rerum Novarum de León XIII, que había abordado la cuestión obrera a fines del siglo XIX. Subrayó la necesidad de justicia social, salario justo y organización profesional, pero dentro de un marco que respetara la propiedad privada y la autoridad eclesial.
La difusión del documento fue amplia y se tradujo a muchos idiomas. En varios países de América Hispana, Europa y Estados Unidos se organizaron campañas pastorales para explicar su contenido. Las jerarquías eclesiásticas lo utilizaron como base para orientar la participación política de los fieles en contextos donde los partidos comunistas ganaban influencia.
En la Unión Soviética, donde desde la Revolución de Octubre de 1917 se había instaurado un régimen oficialmente ateo, el texto reforzó la percepción de enfrentamiento ideológico con Roma. Las relaciones diplomáticas entre el Vaticano y Moscú eran inexistentes, y la encíclica consolidó esa distancia en el plano doctrinal.
Divini Redemptoris tiene 58 apartados y fue firmada en la fiesta de San José. Su publicación se inscribió en una serie de documentos del pontificado de Pío XI que abordaron cuestiones sociales, políticas y culturales en un período marcado por la crisis económica mundial posterior a 1929, el ascenso de regímenes totalitarios y la inminencia de un nuevo conflicto global que estallaría en 1939 con la Segunda Guerra Mundial.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...

INTRUSO El invitado que no era

Imagen de ilustración nomás Una noche convertida en pesadilla íntima, con miradas confirmando algo que no cerraba en la escena Una noche un amigo me llevó a un cumpleaños, no conocía a nadie, ni a la dueña de casa ni a los invitados. Por ahí mi amigo enganchó una novia que sabía tener y se mandó a mudar con ella. Quedé sólo con esos perfectos desconocidos. Estábamos en el living y hablaban de sus cosas, de historias, viajes, relaciones que yo no conocía. En eso quise meter un bocadillo sobre algo que había dicho alguno. Apenas terminé de hablar se hizo un silencio sepulcral, todos me miraban. ¡Qué calor! De vez en cuando la dueña de casa me observaba con curiosidad. Se preguntaría quizás quién me había invitado. Cada vez que me miraba, rebuscaba en su memoria a qué hora había entrado, con quién, por qué. Qué hacía ese extraño ahí. Mientras refregaba mi pulgar derecho sobre la palma de la mano izquierda, un tic de cuando estoy nervioso, esperaba que se produjera algo: que cortaran la to...

Pueblo blanco

Ilustración Joan Manuel Serrat Colgado de un barranco Duerme mi pueblo blanco Bajo un cielo que a fuerza De no ver nunca el mar Se olvidó de llorar Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar, ni pasó la guerra Sólo el olvido Camina lento bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto pa' qué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente De la siega a la siembra Se vive en la taberna Las comadres murmuran Su historia en el umbral De sus casas de cal Y las muchachas hacen bolillos Buscando, ocultas tras los visillos, A ese hombre joven Que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor Tierno para el amor La canción Ellas sueñan con él Y él con irse muy lejos De su pueblo. Y los viejos Sueñan morirse en paz Y morir por morir Quieren morirse al sol La boca abierta al calor, como lagartos Medio ocult...