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| Jeep IKA |
El 27 de abril de 1956 sale de la línea de montaje la primera unidad del Jeep IKA
El 27 de abril de 1956, cerca de las 5 de la tarde, salió de la línea de montaje de la planta de Industrias Kaiser Argentina en Santa Isabel, Córdoba, la primera unidad del Jeep IKA, un todoterreno basado en el Willys CJ-5 norteamericano. El acontecimiento marcó el inicio de la producción automotriz en serie en la Argentina, impulsado por la empresa constituida en enero de 1955 como joint venture entre capitales locales y Kaiser Motors de Estados Unidos, en una moderna fábrica erigida en solo trece meses sobre 200 hectáreas de la antigua estancia Santa Isabel, con nueve mil toneladas de maquinaria importada y un proceso de integración nacional que partió del 39,5 por ciento de piezas locales y alcanzó el 75 por ciento en pocos meses.La planta de Santa Isabel se levantó en un terreno cedido en la localidad cordobesa con una superficie cubierta inicial de 80.000 metros cuadrados, equipada con tecnología de avanzada para la época.La construcción comenzó en marzo de 1955 y avanzó a ritmo acelerado gracias al esfuerzo conjunto de técnicos argentinos y norteamericanos, para comenzar la producción local lo antes posible.
El primer Jeep IKA incorporó un motor Continental 4L-151 de cuatro cilindros en línea, con 2.480 cc de cilindrada, que entregaba 77,6 CV de potencia a 3.600 rpm y un par motor de 16,6 kgm a 2.000 rpm, fabricado íntegramente en Córdoba como el primer motor automotriz producido en serie en Hispanoamérica.
Disponible en versiones con tracción simple 4x2 o doble tracción 4x4 con caja reductora opcional, tenía caja manual de tres velocidades y se ofrecía en configuraciones como JA-2P, JA-3U, JA-3C y JA-1MA, con carrocería de líneas redondeadas heredada del CJ-5 y distancia entre ejes de 2.050 mm.
En 1956 se fabricaron alrededor de 2.400 a 3.000 unidades entre Jeeps y sus versiones pick-up, que salieron al mercado con un 39,5 por ciento de piezas nacionales al inicio y alcanzaron el 80 por ciento hacia septiembre de 1957, demostrando un rápido proceso de nacionalización.
En septiembre de ese mismo año se produjo la primera pick-up Jeep, mientras que en 1957 llegó la Estanciera, versión local de la Willys Station Wagon, completando la gama inicial de utilitarios robustos orientados al trabajo rural, militar y de transporte.
El vehículo se caracterizó por su robustez para circular en terrenos difíciles, su capacidad de carga y su adaptabilidad, con producción que se extendió hasta 1978 y superó ampliamente las decenas de miles de unidades en sus distintas variantes a lo largo de más de dos décadas.
Entre las características técnicas destacadas figuraban su chasis resistente, suspensión adecuada para todo tipo de caminos y un diseño funcional que priorizaba la durabilidad sobre el confort, lo que lo convirtió en un vehículo icónico para el campo y las fuerzas armadas argentinas.
La inauguración de la producción en Santa Isabel representó un hito fundamental en el proceso de industrialización del país, con la primera línea de montaje integral de vehículos y motores en la región, que sentó las bases para el desarrollo posterior de la industria automotriz nacional.
Ramírez de Velasco®


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