Ir al contenido principal

1998 CALENDARIO NACIONAL Suárez

Facundo Suárez

El 2 de agosto de 1998 muere Facundo Suárez, político radical mendocino, jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado durante el gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín


El 2 de agosto de 1998 murió Facundo Roberto Suárez, en Buenos Aires. Fue un político mendocino afiliado a la Unión Cívica Radical, jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado durante el gobierno de Raúl Ricardo Alfonsín, nacido el 5 de noviembre de 1923.​
Su padre, Leopoldo Suárez, había sido Ministro de Obras públicas de Mendoza. Su padrino fue Carlos Washington Lencinas, caudillo local. Le pusieron Facundo como homenaje a su tatarabuelo Facundo Quiroga. Estudió en la Universidad de La Plata, y se acercó a quien era un legislador provincial bonaerense, Ricardo Balbín.
Con él comenzó su militancia en el radicalismo en 1941, y al poco tiempo fue elegido delegado de la Federación Universitaria Argentina. Egresó como abogado en La Plata, y se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Cuyo.
Fue Diputado provincial de Mendoza, entre 1948 y 1952, y en 1958, Diputado nacional.​ Como candidato a gobernador en 1963, fue derrotado por el líder del Partido Demócrata de Mendoza, Francisco Gabrielli.
El presidente Arturo Umberto Illia, lo designó al frente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.​ En 1965 viajó a Irán, luego de una visita del sah Mohammad Reza Pahleví a Comodoro Rivadavia (Chubut), cuando la petrolera estatal buscaba proyección internacional.​

Leer más: La compra de un electrodoméstico que parece elemental para la vida moderna, en el campo era fuente de un impensado trabajo extra

Fue uno de los primeros radicales en contactarse con Juan Domingo Perón incluso en Puerta de Hierro. Fue removido de la petrolera por el golpe militar de 1966 contra Illia.​
Tuvo buena relación con el movimiento peronista proscrito, y fue un cercano asesor del dirigente de partido y candidato a vicepresidente de Balbín, Fernando de la Rúa cuando la dictadura llamó a elecciones generales en 1973.
La fórmula radical fue derrotada en las elecciones de 1973 y Suárez no volvió a la política hasta una década después. El ganador de las elecciones de 1983, Raúl Alfonsín, había desafiado al mentor de Suárez, Balbín, el liderazgo del UCR en 1972.
Alfonsín lo nombró director de Segba, compañía de electricidad estatal del Gran Buenos Aires. Luego fue Embajador argentino en México, de 1985 a 1986, y finalmente fue nombrado al frente de la Secretaría de Inteligencia.
Propuso al Congreso hacer público el presupuesto de la Secretaría, lo que ocasionó una fuerte controversia debido a su naturaleza clasificada.​ Aunque la propuesta no prosperó en el Congreso, Suárez hizo el público de presupuesto de la agencia, y durante su gestión entre 1986 y 1989, esta cantidad se duplicó.
Su gestión coincidió con varios escándalos, como la filmación en 1989 de anuncios televisivos para la campaña presidencial en la sede de la Secretaría de Inteligencia del Estado, con empleados en el fondo, la implicación de miembros de la secretaría con los Carapintadas, y la vigilancia de senadores de oposición para buscar elementos de interés para operaciones políticas futuras.
Luego de que renunciara Alfonsín en 1989, Suárez se desempeñó en el Comité Nacional radical, y fue elegido Convencional constituyente de la reforma constitucional del 94. Su hijo, Facundo Suárez Lastra, fue intendente de Buenos Aires entre 1986 y 1989.​
Cuando murió tenía 74 años.
©Juan Manuel Aragón​

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

DESTINO La mujer equivocada

Mujer bajo la lluvia Un encuentro bajo la lluvia que confunde pasado y presente y deja abierta la duda de si alguna vez se conocieron Cuando la lluvia comenzó a insinuarse, primero pensé en refugiarme en una librería, pero la más cercana estaba a tres cuadras y calculé que no llegaba. Me metí en un bar. Hermoso, me dije, ver la lluvia a través del cristal, tomando un café. Pero, ¿ha visto lo que es el destino? Un instante después, llegó ella, apurada. Cuando dejó el paraguas en su silla, le incliné la cabeza y respondió. Tenía cara conocida. Me fijé que estábamos solos. Me acerqué a su mesa y le pregunté si podía sentarme. Respondió que sí. —¿Cómo andan tus cosas? —Bien, ¿y las tuyas? —respondió. Le conté que andaba de diez, que todo marchaba sobre ruedas, como debe ser. Como suele ocurrir, después de un intercambio de cortesías, nos quedamos callados. Entonces aproveché para preguntarle su nombre, porque no lo recordaba. —Lidia —me dijo y agregó su apellido. —¡Ah!, claro, Lidia —repus...

NARRACIÓN Una conversación interesante

Archivo, ilustración El paso de lo oral a lo escrito hace que se pierdan detalles de una historia que, de otra manera hasta haría reir Introducción. Muchas historias se han perdido para siempre porque viven en cómo las cuentan cuando se juntan los amigos en un bar cualquiera, en un asado, en un velorio. Si se las pasa al papel, se les va la gracia, es imposible transmitirlas con fidelidad, salvo que uno sea un gran escritor. Presencia. Antonio Pereyra y Roberto Llanos eran amigos. Solían juntarse los sábados, bebían y hasta se emborrachaban, pero poquito, no vaya a creer. Cuando se pasaban de copas, no hacían escándalos ni se daban al “tomo y obligo” ni molestaban con paradas de compadrito. Se quedaban en un rincón. De vez en cuando Antonio soltaba una sentencia: "Abril suele ser llovedor", decía. Y Roberto respondía: "Ahá". A eso le llamaban una conversación interesante. Elucidación. La vida ha llevado a que historias que antes eran mechadas con otras para ir dan...

La cogida y la muerte

Ilustración Federico García Lorca A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones de bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en Punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es l...

INTRUSO El invitado que no era

Imagen de ilustración nomás Una noche convertida en pesadilla íntima, con miradas confirmando algo que no cerraba en la escena Una noche un amigo me llevó a un cumpleaños, no conocía a nadie, ni a la dueña de casa ni a los invitados. Por ahí mi amigo enganchó una novia que sabía tener y se mandó a mudar con ella. Quedé sólo con esos perfectos desconocidos. Estábamos en el living y hablaban de sus cosas, de historias, viajes, relaciones que yo no conocía. En eso quise meter un bocadillo sobre algo que había dicho alguno. Apenas terminé de hablar se hizo un silencio sepulcral, todos me miraban. ¡Qué calor! De vez en cuando la dueña de casa me observaba con curiosidad. Se preguntaría quizás quién me había invitado. Cada vez que me miraba, rebuscaba en su memoria a qué hora había entrado, con quién, por qué. Qué hacía ese extraño ahí. Mientras refregaba mi pulgar derecho sobre la palma de la mano izquierda, un tic de cuando estoy nervioso, esperaba que se produjera algo: que cortaran la to...

Pueblo blanco

Ilustración Joan Manuel Serrat Colgado de un barranco Duerme mi pueblo blanco Bajo un cielo que a fuerza De no ver nunca el mar Se olvidó de llorar Por sus callejas de polvo y piedra Por no pasar, ni pasó la guerra Sólo el olvido Camina lento bordeando la cañada Donde no crece una flor Ni trashuma un pastor El sacristán ha visto Hacerse viejo al cura El cura ha visto al cabo Y el cabo al sacristán Y mi pueblo después Vio morir a los tres Y me pregunto pa' qué nacerá gente Si nacer o morir es indiferente De la siega a la siembra Se vive en la taberna Las comadres murmuran Su historia en el umbral De sus casas de cal Y las muchachas hacen bolillos Buscando, ocultas tras los visillos, A ese hombre joven Que, noche a noche, forjaron en su mente. Fuerte pa' ser su señor Tierno para el amor La canción Ellas sueñan con él Y él con irse muy lejos De su pueblo. Y los viejos Sueñan morirse en paz Y morir por morir Quieren morirse al sol La boca abierta al calor, como lagartos Medio ocult...