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RELIGIÓN Las misas de ahora parecen cualquier cosa menos misas (con vídeo)

Sacerdote bailando en el altar

Te dicen que debes dar la paz a tu vecino de asiento, como si fuera una pavada, a las deudas las volvieron ofensas y los cantos son herejes

Primero me obligaron a dar la paz, como si fuera tan fácil. El cura dice en la misa:
-Dense la paz.
Uno lo saluda al de la izquierda, la da la mano al de la derecha y ya está. Eso de que la paz es una consecuencia de la justicia, del orden, de lo que está bien, del derecho, al parecer son macanas. Mirá vos lo fácil que habían sabido ser las cosas, tantos siglos peleando por la paz. Y estaba a la vuelta de la esquina, en una simple Misa (“celebración de la eucaristía” le dicen los curas de ahora, que también le tienen miedo a la palabra Misa, que quizá sea revolucionaria). Vos le das la paz a tu vecino, el vecino al vecino y el otro vecino al siguiente y así hasta llegar Irak, pongamos. Y listo Calixto, se terminó la historia.
Antes de eso ya me habían comenzado a cambiar los cantos. Ahora las letras y la música tienen un aire, como un tufillo evangelista, cuando no son directamente inventados por los herejes para sus tenidas. Si me mudo de una iglesia a otra, a dos cuadras de distancia de la que suelo ir, ya no los entiendo. Para qué si me cambio de provincia. Pero, bueno, no son para mí sino para los chicos y las chicas que se están aprendiendo a presumir. “Dónde está Dios, Dios está en ti, cómo es Dios, como Cristo en ti”. Y chau picho, tantos siglos, tanta teología, tantos santos Tomases y Agustines y Ambrosios y la solución estaba ahí, esperándote a la vuelta de la esquina. Con una musiquita borramos siglos de tipos que se quedaban hasta la madrugada estudiando macanas, che. Cómo no nos dimos cuenta antes.
Al Padrenuestro lo sigo rezando igual que antes, no me acostumbro al nuevo. Eso de “perdona nuestras ofensas”, lo tengo atragantado. Y cada vez que lo explico a los amigos, me miran como diciéndome que tengo razón, pero dicen que van a seguir diciéndolo en moderno. ¿Por qué lo tengo atragantado? Bueno. Si voy y mato de un tiro a mi vecino, la ofensa hecha a Dios me la perdona el cura en una buena confesión. Me dirá que me arrepienta, me pedirá que rece dos Rosarios y quizás me aconseje que me entregue a la justicia. Y ya está, la ofensa será perdonada. Pero, ¿y la deuda? Porque al matarlo a mi vecino debo una muerte. Hay chicos que se quedaron sin padre, una esposa que quedó sin marido, una madre que perdió su hijo, una sociedad que perdió un ciudadano. Eso no lo perdona —ni lo soluciona —el cura. Por eso pido a Dios, cada vez que rezo, en el Padrenuestro, que perdone mis deudas, que son inmensas, porque mis ofensas las podría solucionar el cura.
Cuando era chico y me ponían de monaguillo, teníamos un platito (patena se llamaba), que le poníamos a cada uno que iba a comulgar, por las dudas cayera alguna miguita del cuerpo de Cristo. Después de la comunión, el cura la limpiaba prolijamente, la miraba contra la luz a ver si había hecho bien su trabajo y la entregaba para que se pusiera al costado. Ahora que dan la comunión en la mano capaz que alguno se lleva la hostia a la casa, a hacer vaya uno a saber qué. Y nadie le va a decir nada, nadie le va a reclamar: cada uno es libre de hacer lo que quiera. O no estamos en democracia, amigos.
El vídeo del cura bailarín

A todo me he habituado. Siempre pienso que no debe ser para tanto, che. Al final de cuentas, lo que de verdad interesa es no irse al Infierno cuando te toque el turno de dar las hurras. Pero lo que no soporto de ninguna manera es que las pocas veces que ponen la comunión en la boca, los curas lo hagan al revés, con las palmas hacia abajo. ¿No nos han enseñado de niños que las cosas se deben entregar con la mano hacia arriba? ¿No es más natural acaso? ¿Entonces por qué los sacerdotes de ahora, después de presentar el cuerpo de Cristo, entregan la comunión al revés, doblando la muñeca hacia abajo? ¿Habrá alguna resolución que los obligue a eso o será otra moda como la música hereje?
No sé.
Y aunque a todo me he acostumbrado (y lo que faltará todavía), cada vez que un cura da la comunión, lo observo para ver cómo lo hace y me hago las mismas preguntas. Me da un poco de impresión, qué quiere que le diga.
No me acuerdo muy bien, aunque de niño he asistido a las misas en latín. Ya de grande, las pocas veces que fui a alguna, me parecieron bellas, muy solemnes, acordes, digamos, a lo que se estaba celebrando. Permitidas o no por el Papa, debieran volver y, como dicen los demócratas, que cada uno elija la que más le guste. A veces creo que, si de niño hubiera dejado de ir a misa y volviera ahora, vería con más claridad lo mucho que ha cambiado una ceremonia que no debería cambiar jamás, si estamos haciendo lo mismo que hace siglos.
Pero, claro, si no le gusta lo que está leyendo, cambie de canal y listo. ¿No es esa la máxima discusión de la modernidad?
Juan Manuel Aragón
A 28 de mayo del 2025, en Santo Domingo. Corriendo la perrada.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Buen día. Soy Pilpinto Santos , poco y nada se de misas por tal motivo hago esta pregunta ¿los curas tienen guantes para alzar y llevar el cordero de Dios a la boca de los llamados fieles ? cuando sean las monjas que den las ostias iré a confesarme yo.

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  2. Pilpinto:(Mariposa del Campo)Si te cortan un testiculo !!!!te leventas en tirabuzon !!!!

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  3. De acuerdo con vos Juan Manuel, esto es parte de la cultura light instituida!!!

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  4. En la nueva misa hay un desprecio total por la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Todo está impregnado del espíritu protestante; y como decía Mons. Lefebvre: no se puede imitar a los protestantes sin volverse a la vez protestante.
    Edgardo

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  5. ¡Paris bien vale una misa¡ (Enrique IV)

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