| Caryl Chessman |
El 2 de mayo de 1960, tras doce años de suspensiones, se cumple la sentencia de muerte dictada contra Caryl Chessman
El 2 de mayo de 1960, tras doce años de juicios, apelaciones y suspensiones de ejecución, se cumplió la sentencia de muerte dictada contra Caryl Chessman, conocido como el sátiro de la linterna o bandido de la luz roja por los asaltos cometidos en Los Ángeles en 1948. En este período en el corredor de la muerte escribió libros, estudió derecho y logró posponer ocho veces la pena capital hasta que un error administrativo selló su destino en la cámara de gas de San Quintín.Nacido el 27 de mayo de 1921 en Saint Joseph, Michigan, se trasladó pronto con la familia a Glendale, California, donde creció en condiciones de pobreza que marcaron su juventud. Desde la adolescencia acumuló antecedentes por delitos menores que lo llevaron a reformatorios y, en 1941, a una condena de dieciséis años a cadena perpetua en San Quintín por robo, asalto e intento de homicidio; escapó en 1943, fue recapturado en 1944 y obtuvo la libertad condicional en diciembre de 1947.En enero de 1948, una serie de robos a parejas estacionadas en partes aisladas de Los Ángeles y sus alrededores generó pánico en la ciudad. El autor utilizaba un automóvil con una luz roja intermitente para simular un control policial y, armado con una pistola calibre 45, despojaba a las víctimas de sus pertenencias mientras las amenazaba.
En al menos dos incidentes, el asaltante secuestró a las mujeres y las obligó a cometer actos de perversión sexual bajo amenaza de matar a sus acompañantes. Regina Johnson sufrió una agresión oral y Mary Alice Meza, de diecisiete años, fue forzada a actos orales y anales en un lugar apartado.
La detención fue el 23 de enero de 1948 después de una persecución a alta velocidad en un Ford robado, en compañía de David Knowles. En el vehículo se hallaron una pistola automática, una linterna de bolsillo y ropa procedente de un robo anterior; tras setenta y dos horas de interrogatorio, se obtuvo una confesión que posteriormente se alegó conseguida bajo tortura física.
Acusado de dieciocho delitos, entre ellos robos, secuestros y violaciones, se celebró el juicio en el que ejerció parcialmente su propia defensa. El 18 de mayo de 1948 se dictaron dos condenas a muerte por secuestro con daño físico a la víctima, según la ley Little Lindbergh vigente en California.
Ingresado en la celda 2455 del pabellón de la muerte de San Quintín, dedicó los siguientes doce años a estudiar derecho y latín de manera autodidacta. Presentó decenas de recursos y apelaciones que le permitieron evitar la ejecución en ocho ocasiones, a menudo por escaso margen de horas.
Durante ese tiempo se publicaron sus memorias Celda 2455, pabellón de la muerte en 1954, Juicio por ordalía en 1955 y El rostro de la justicia en 1957, además de la novela El chico era un asesino que apareció en 1960. Esos escritos, elaborados en la prisión, alcanzaron difusión internacional.
Mantuvo siempre su declaración de inocencia e insistió en que el verdadero bandido de la luz roja era otro individuo, mientras los recursos legales continuaban retrasando la sentencia original de 1948.
El 2 de mayo de 1960, a las diez de la mañana, fue la ejecución en la cámara de gas pese a un último intento de suspensión concedido por un juez de la Corte Suprema de California; una secretaria marcó erróneamente el teléfono de la prisión y, cuando se corrigió la llamada, los gránulos de cianuro ya habían caído, provocando una agonía que duró varios minutos.
Ramírez de Velasco®

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