![]() |
| Súa Carabajal |
Entérese de una falsa etimología y por qué es un insulto criollo que alerta, acusa y define en la noche campesina
Una etimología falsa de la palabra “quechua”, o más fielmente “quichua”, sostiene que cuando los españoles llegaban a un pueblo, los indios peruanos salían corriendo gritando “¡súa!, ¡súa!”, que significa ladrón o ratero, en casi todos los dialectos de esta lengua que se hablaban en los pagos del Inca. Es bonito pero falso ese origen, que merecería ser cierto, sobre todo para los indigenistas, que buscan motivos para odiar a los españoles hasta debajo de las piedras. Si hubiera un solo documento para demostrarlo sería perfecto, pero no lo hay.“Súa” es un término muy conocido, aún entre los que no hablan la lengua del Cuzco, porque la repetían todos los días en “Santiago, guitarra y copla”, conocido programa folklórico de la radio LV11, que conducía Juan Carlos Carabajal. Al empezar la audición, se pronunciaba la supuesta trilogía moral de los indios peruanos: “Ama súa, ama llulla, ama ckella” que significa “no seas ladrón, no seas mentiroso, no seas holgazán”. La frase es, al parecer, una construcción posterior, del siglo XIX. Ningún cronista del tiempo de la Conquista la nombra. No figura en las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega y Felipe Guamán Poma de Ayala. Aparece en las Memorias del general William Miller, en 1829.El amigo Eduardo Carabajal solía contar que cuando chico, su abuelo le recordaba que tenía un hermano en Tucumán. Así que un día fue a buscarlo. Y lo trajo. Al llegar, el abuelo decidió que llevaría un apodo y como venía de la vecina provincia, pago tenido popularmente como cuna de ladrones, no halló mejor sobrenombre que ese “Súa”. Y a este honrado y trabajador ciudadano bandeño, el mote le quedó pegado para toda la vida.
Según el maestro quichuista Domingo Antonio Bravo, el adjetivo suáchej es el que suele robar o instigar al robo. Suáchiy es verbo y quiere decir hacer o hacerlo robar, mandarlo que robe. Suáj significa que roba o que suele hurtar o robar y también ladrón o ratero. Suana es una cosa que puede robarse. Y suáy es la acción y efecto de hurtar, robar, raptar, estafar.
Aquí en Santiago, no siempre al que le dicen súa lo están acusando de ladrón. A veces llaman así al que se fue con una mujer sin avisar a los padres, es también el que interpreta una pieza musical de otro adjudicándose la autoría. La lengua no es solamente diccionario: es uso, contexto, intención. Y es señal de alerta. Si en el silencio de la noche campesina, un paisano pega el grito: “¡Súa!”, los vecinos se alertarán, pues andan ladrones cerca.
La leyenda del miquilo cuenta la historia de pequeños duendes o “súas” de la siesta, que se dedican a robar niños. Con variantes similares circula en todo el mundo, contada por madres y abuelas, con el fin de evitar que sus niños anden por cualquier parte entre el fin del almuerzo y la merienda con don Diego de la Vega, la hora del Zorro.
Es una humilde palabra empleada por quienes todavía recuerdan el antiguo idioma traído a Santiago por los indios de Juan Núñez de Prado o quizás antes, por Diego de Rojas. En español suena a “púa”, a algo extraído de otro lugar con un gancho. Es un término que tiene al oído santiagueño, un efecto preciso. Si al oír el nombre de uno en estos pagos, alguien escupe el adjetivo:
—¡Súa!
Todos saben a qué se refiere y por qué en este caso es un insulto.
Y al aludido sólo le cabe pelar el cuchillo.
Juan Manuel Aragón
Miércoles 15 de abril del 2026, en Tuama. Torciendo un tiento.
Ramírez de Velasco®


En los más de 7 años que viví en Bolivia aprendí que una de las características culturales del aymara es precisamente ser todo lo opuesto a lo que la frase “Ama súa, ama llulla, ama ckella” significa.
ResponderEliminarAnte ello, alguien estaría tentado a contestar con el famoso dicho "Dime de lo que te vanaglorias y te diré de lo que adoleces".
Al igual que los disfraces que se empezaron a poner todos para celebrar el solsticio en Tiwanaku luego de haber asumido el Evo en 2006, todos son inventos culturales de última hora para darle credibilidad y virtuosismo a la "onda originaria de culturas ancestrales de la cosmovisión andina", dicho usando todos los términos políticamente correctos que se inventaron estos ñatos para aprovechar la coyuntura.
Amaniachu, don Juancho.
ResponderEliminarMuy Interesante y Esclarecedor el Articulo. Juan Manuel
ResponderEliminar