Ilustración José Fernández Molina No salgas niña, que la lluvia viene; viene la lluvia con su pie ligero, y agitando en el aire su pander, cuando quiere bailar no se detiene. No salgas niña, que la lluvia tiene flores de vidrio para tu sendero. No vayas a salir, porque no quiero que en lugar de alegrarte, ella te apene. Pero la niña se lanzó a la calle, rompió un espejo con su airoso talle, y se perdió en el aire alucinado. Si la niña no hubiese sido rubia, la hubieran visto irse con la lluvia para seguir bailando en otro lado. Ramírez de Velasco®
Cuaderno de notas de Santiago del Estero