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| Batalla de Diu |
El 2 de febrero de 1509 Francisco de Almeida derrota a una coalición naval egipcio–veneciana y asegura a Portugal el control efectivo del Índico
El 2 de febrero de 1509 Francisco de Almeida —noble portugués, militar, almirante y primer virrey de la India portuguesa— protagonizó uno de los episodios decisivos de la expansión europea en Asia al derrotar, frente a la costa de Diu, a una coalición naval egipcio–veneciana. La victoria aseguró a la Corona de Portugal el control efectivo de las rutas marítimas del océano Índico durante décadas y consolidó una nueva etapa en la historia de la navegación, el comercio y la guerra naval.Francisco de Almeida había nacido en Lisboa hacia 1450, en el seno de una familia de la alta nobleza. Fue hijo de Lopo de Almeida, conde de Abrantes, y de Violante de Távora, linaje vinculado estrechamente a la corte portuguesa. Desde joven estuvo ligado al servicio militar y a la casa real, participando en campañas en el norte de África, adquiriendo experiencia en operaciones anfibias y en la conducción de fuerzas armadas en escenarios alejados de la metrópoli.En 1505, el rey Manuel I lo designó primer virrey de la India con una misión precisa: establecer el dominio portugués sobre el comercio del océano Índico y proteger las rutas que llevaban especias, sedas y otros bienes hacia Europa. Almeida llegó al subcontinente con una flota considerable y comenzó a construir una red de fortalezas costeras destinadas a asegurar puertos clave y a controlar los puntos de paso marítimos.
La expansión portuguesa chocó rápidamente con intereses consolidados. El sultanato mameluco de Egipto, aliado comercial de Venecia, veía amenazado el tráfico que alimentaba los mercados mediterráneos. A partir de esa tensión se organizó una flota combinada egipcia y veneciana, reforzada por contingentes locales de la India occidental, para expulsar a los portugueses del Índico.
En 1508, los portugueses sufrieron un duro revés en la batalla de Chaul, en la que murió Lourenço de Almeida, hijo del virrey. El golpe tuvo un fuerte impacto personal y político, y aceleró los preparativos para un enfrentamiento decisivo. Francisco de Almeida reunió sus naves, reforzó su artillería y buscó un choque directo que definiera la supremacía naval en la región.
El enfrentamiento fue el 2 de febrero de 1509 frente a Diu, en la actual costa de Gujarat. La flota portuguesa, inferior en número, contaba con una ventaja decisiva: el uso sistemático de artillería pesada embarcada y una táctica basada en el combate a distancia, en contraste con el abordaje tradicional de sus adversarios.
Durante varias horas, los navíos portugueses castigaron a la flota enemiga, desorganizando sus formaciones y hundiendo o capturando numerosas embarcaciones. La derrota de la coalición egipcio–veneciana fue completa y marcó el colapso de su capacidad para disputar el control marítimo en el Índico occidental.
Tras la victoria, Portugal consolidó una red de enclaves estratégicos que incluía Goa, Cochin y Malaca, asegurando el flujo directo de mercancías hacia Lisboa sin intermediarios mediterráneos. La batalla de Diu pasó a ser considerada un punto de inflexión en la historia naval, al demostrar la eficacia de la artillería embarcada como elemento central del combate en alta mar.
Francisco de Almeida dejó el cargo de virrey poco después, en 1509, y regresó a Portugal. En 1510 murió en el sur de África, cerca del cabo de Buena Esperanza, en un enfrentamiento con poblaciones locales. La batalla de Diu se libró con unas veinte naves portuguesas frente a una flota aliada que superaba las cuarenta, y sus consecuencias se reflejaron en el control portugués de las principales rutas del océano Índico durante buena parte del siglo XVI.
Ramírez de Velasco®


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