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ISRAEL Tensión máxima, guerra improbable

El régimen teocrático iraní y sus pensamientos

En el 2026 los actores de la trama política de Oriente Cercano seguirán jugando al límite, al parecer sin atacarse, por el momento

Por Daniel Grinspon
Mucho ruido, demasiadas amenazas y un pronóstico que se repite como un estribillo: “esto explota”. Puede pasar. Pero no es lo que hoy parece más probable.
Con Irán sacudido por dentro y Hezbolá jugando al límite desde el norte, muchos dan por descontado que el próximo capítulo será una guerra grande, de esas que cambian mapas y llenan horas de televisión. Suena lógico. El problema es que Medio Oriente rara vez funciona como lo que suena lógico desde afuera.
Israel llega al 2026 con la tensión alta, altísima. Frentes abiertos, advertencias cruzadas, movimientos que se leen como señales. Eso es real. Pero también llega con algo que suele subestimarse: del otro lado saben perfectamente hasta dónde pueden empujar sin provocar un incendio que no podrían controlar.
Irán hoy no está para liderar una guerra regional abierta. Tiene problemas económicos serios, presión social interna y un régimen más preocupado por sostenerse que por lanzarse a una aventura que podría salirse de control. Amenaza, financia, empuja desde lejos. Pero cuida cada paso. Mucho discurso, poco salto al vacío.
Hezbolá hace lo propio. Habla fuerte, muestra músculo y tensa la cuerda. Pero también sabe que una guerra total no sería un capítulo más de resistencia épica, sino un golpe devastador para un Líbano que ya está exhausto. Provocar sirve. Romper todo, no.
Israel, mientras tanto, no parece apurado. No busca una guerra larga ni una escena heroica para el recuerdo. Marca límites, actúa cuando cree que debe hacerlo y sigue adelante sin necesidad de explicarse demasiado. No porque no le importe el mundo, sino porque aprendió que explicarse nunca alcanza.
Puertas adentro el clima tampoco es calmo. Las protestas contra el gobierno siguen ahí, visibles y ruidosas. No hablan de un país quebrado ni de un Estado al borde del colapso, sino de una sociedad que discute incluso cuando vive bajo presión. Israel siempre fue así: incómodo, intenso, discutidor. Y, aun así, funcional.
El error habitual es confundir ese ruido, interno y externo, con una cuenta regresiva hacia el desastre. Hay ruido, hay tensión y hay nervios. Pero debajo de todo eso hay algo más fuerte: todos los actores saben cuánto perderían si se les va la mano.
Por eso el 2026 no se perfila como el año de la gran guerra, sino como uno de esos años pesados, densos, donde todo parece a punto de romperse y, sin embargo, nadie se anima a dar el paso final.
No es paz. Nunca lo es.
Es otra cosa.
Es seguir de pie cuando muchos ya estaban haciendo apuestas sobre la caída.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Dice el dicho que "el que se quema con leche, cuando ve una vaca; llora".
    Mal que le pese a muchos, la situación del gobierno americano es siempre el mejor anticonceptivo que hay para los que de pronto "conciben" ideas de rebelión y conflicto.
    Al inicio de su gobierno, Obama salió en su famosa "gira de las disculpas" al mundo islámico, pidiendo perdón por todo lo que se le vino a la cabeza. El mundo islámico y todo el oriente vió la debilidad de ese gobierno y se puso a hacer de las suyas. Se fortaleció Hamas, Rusia invadió Crimea, y recrudecieron los ataques de Siria e Iran a Israel. Nadie entiende el premio Nobel que se ganó obama, siendo que los candidatos se eligen en Febrero, cuando él solo tenía 1 mes de presidente. Todo se calmó con el primer gobierno de Trump, que nunca se sabe con qué vaya a salir. Hasta que vino Biden y Rusia volvió a invadir Ucrania, Hamas atacó a Israel y todo se volvió a complicar.
    A Trump le quedan 3 años y todos estos países fanatizados saben que toca esperar otra vez, porque con este ñato más vale
    hay que cuidarse.
    Israel está armado hasta los dientes, sabe que a los fanáticos musulmanes les gana con los boy scouts, y ya demostró que no le importa mucho la opinión de otros...para ellos, "los de afuera son de palo".
    Ante la situación, no parece que fuera a acontecer mucho en el corto y mediano plazo....aunque con los fanáticos nunca se sabe.

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