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CARÁCTER Lo necesario

Ilustración

Infancia indulgente y decisiones repetidas moldean una vida en la que todo halla justificación hasta volverse irreversible

Inauguró la justificación de todos los males, todos los pecados, todas las tropelías, con descargos de tipo psicológico. ¿El nene no le tomaba la sopa, doña? Tenía algún trauma, diagnosticaban. ¿Se negaba a ir a la escuela? Que durmiera, pobrecito: la noche anterior había vuelto muy tarde de jugar en la calle. ¿Peleaba con los compañeritos? Que se la bancaran, para qué se metían con él. ¿Se sentía solo? Un celular era santo remedio.
El chico iba creciendo. Más adelante, cuando tuvo 20 años, entró a saco a la cartera de la madre y de algún hermano para robar unos pesitos e ir al baile. Porque tenía derecho a la diversión, qué tanto. Sacó a crédito una motocicleta y no pagó, total el garante se haría cargo, pero necesitaba un medio de movilidad, o quería que anduviera en ómnibus, como la mersa. Engañó a la novia con otras mujeres, pero pocos entendían que en alguna parte tenía que descargar su exceso de vigor.
Sin trabajo, no se hacía cargo de los hijos; además esa ramera de la mujer siempre le exigía más y más plata. Si acertaba al número de la Tómbola, zafaba, pero le venía errando una y otra vez, suerte perra. Seguiría insistiendo. Tenía cerca de 30 años y dos caídas en cana: los amigos lo llevaban por mal camino: nunca tenía la culpa.
Pero hacía un tiempo había conocido a gente buena. Seguía a uno, al que le decían el Maestro, por todo el pueblo. Lo seguía como un perro sin despegarse ni un minuto. Dormían donde los encontraba la noche, si hallaban una fonda barata, tocaba fonda barata, si hallaban un banco de plaza, tocaba banco de plaza, si hallaban un descampado, tocaba descampado. Andaba entusiasmado con ese hombre.
De cuando en cuando, algunos compinches que antes eran le recordaban sus deudas. Pero no le preocupaba: aquel, a quien jamás nombraba por miedo a mancharlo, había dicho cosas muy lindas. Pronto todos quedarían libres de todo mal, sin importar la ropa, la comida, el calzado, el futuro. Como los pájaros. Les anunciaba un porvenir magnífico, estaban llegando tiempos hermosos.
Le debía, como decían las vecinas, a cada santo una vela. Cuando los acreedores lo topaban por la calle le pedían que no se olvidara de ellos, pues lo tenían presente. Siempre le había gustado la francachela con mujeres, alcohol, naipes, música. De un día para otro, ese al que le decían Maestro entró en desgracia, nadie sabía bien por qué. La cana persiguió a todos. El pueblo sabía que tarde o temprano lo iban a encontrar.
Entonces ideó algo. Fue con las autoridades que le tiraron unos pesos. Y esa misma noche, después de cenar, cayó con la policía. Para disimular su perfidia, lo besó.
Era la señal.
Juan Manuel Aragón
Viernes santo del 2026, en Bajo de las Charatas. Haciendo ayuno.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. La sociedad se ha convertido en una fábrica de producir mediocres. La mayoría de mis conocidos, por alguna razón que no he logrado dilucidar y en completa oposición a cómo nos educó la generación anterior, se dedican a justificar las acciones, solucionarles la vida, financiar sus necesidades, y transferirse los problemas, de hijos y nietos.
    Estas nuevas generaciones no tienen la.menor idea de lo que son capaces de conseguir por su cuenta, porque nunca hicieron el ejercicio de conseguirse nada por su cuenta y por propio esfuerzo. Y así están las cosas.
    Uno de los.problemas derivados de ese fenómeno es que luego terminan poblando los puestos y cargos de la administración, y hasta se vuelven funcionarios.....con los resultados que ya todos conocemos.

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