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1564 ALMANAQUE MUNDIAL Intervención

Ilustración

El 21 de enero de 1564 se dispone la intervención del fresco El Juicio Final, de la Capilla Sixtina para cubrir las figuras desnudas

El 21 de enero de 1564 se dispuso en el Vaticano la intervención del fresco El Juicio Final, pintado por Miguel Ángel Buonarroti en el muro del altar de la Capilla Sixtina, para cubrir las figuras desnudas consideradas indecorosas por la autoridad eclesiástica. La orden se inscribió en el clima de control moral posterior al Concilio de Trento, que había concluido el año anterior.
La pintura había sido terminada en 1541, durante el pontificado de Pablo III, y desde su inauguración provocó reacciones encontradas. La acumulación de cuerpos desnudos, la musculatura exagerada y la representación de santos y mártires sin vestimenta tradicional resultaron problemáticas para sectores del clero, que veían en la obra una falta de decoro incompatible con el principal espacio ceremonial de la Iglesia católica.
Las objeciones no fueron inmediatas ni unánimes. Durante más de dos décadas el fresco permaneció sin alteraciones, protegido en parte por el prestigio del artista y por el respaldo papal. Sin embargo, con el avance de la Contrarreforma, el arte sacro pasó a ser considerado un instrumento doctrinal que debía evitar ambigüedades morales y lecturas desviadas.
El Concilio de Trento, clausurado en 1563, estableció que las imágenes religiosas debían instruir con claridad a los fieles y excluir cualquier elemento susceptible de provocar escándalo. En aplicación de esos decretos, se decidió actuar sobre el Juicio Final, considerado uno de los casos más evidentes de transgresión a las nuevas normas.
La orden fue emitida bajo el pontificado de Pío IV y ejecutada por el pintor Daniele da Volterra, discípulo y colaborador de Miguel Ángel. Su intervención consistió en añadir velos, telas y paños pintados sobre los genitales y zonas del cuerpo señaladas como ofensivas, sin eliminar figuras ni alterar la composición general.
Daniele da Volterra trabajó directamente sobre el fresco original, integrando los añadidos a la superficie pictórica. La magnitud de la tarea le valió el apodo de “Il Braghettone”, con el que pasó a la historia del arte. La censura no fue uniforme: algunas figuras permanecieron intactas, mientras que otras fueron cubiertas de manera más visible.
Miguel Ángel no tuvo participación en el proceso. El artista había muerto en Roma el 18 de febrero de 1564, pocas semanas después de dictada la orden, a los 88 años, cuando la intervención apenas había comenzado. No se conservan documentos que registren su opinión final sobre la censura aplicada a su obra.
Las modificaciones introducidas en el siglo XVI permanecieron durante siglos y condicionaron la recepción del fresco. A lo largo del tiempo se sumaron retoques posteriores, realizados con criterios distintos y en algunos casos ajenos a la decisión original tridentina.
Durante la restauración integral de la Capilla Sixtina realizada entre 1980 y 1994, los restauradores optaron por conservar los añadidos de Daniele da Volterra, considerándolos parte histórica de la obra, y eliminar únicamente repintes tardíos que no correspondían al siglo XVI, dejando visibles tanto la pintura original de Miguel Ángel como las huellas materiales de la censura impuesta en la segunda mitad del Renacimiento.
Ramírez de Velasco®

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