Ir al contenido principal

PARIENTES Los Aragón

El finado Goyo Aragón (del Facebook "Isla de los Aragones")

El pueblo Isla de Aragones viene a ser el huevo de la serpiente de donde salieron los que llevan este apellido


La familia salió de la Isla de los Aragones, sobre la ruta 9 vieja, que comunicaba Santiago con Las Termas, pueblo que muchos de los que llevan este apellido ni se han molestado en conocer, aunque más no fuera por curiosidad. Es un lugar parecido a muchos otros de Santiago, con la diferencia de que, como su nombre lo indica, hay más personas con ese apellido que cristianos. Viene a ser el huevo de la serpiente, todavía hoy son figurita repetida en ese pago lindo.
Al parecer se quedaron a vivir en esos reales quién sabe cuándo. De ese pueblo salió una rama importante que se trasladó a Monteros, Tucumán; unos cuantos se quedaron en la provincia de los ñañitas y otros se fueron a Catamarca, donde también hay gente de este apellido que es familia, porque, ¿no lo sabía?, todos los de este apellido son parientes, algunos cercanos, otros lejanos, pero parientes al fin. De los catamarqueños —o quizás del lado de los monterizos —se desprende una rama que se va para el lado de Colonia Dora y Añatuya. Y de ahí algunos se marcharon a Tintina. Bueno, también son parte de la gran familia.
Quien se haya tomado el trabajo de leer la guía de teléfonos de Resistencia en el Chaco, habrá visto que para ese lado hay al parecer un desprendimiento de los de Añatuya. Siempre y cuando sigan existiendo las guías de teléfonos, ataño fuente de información segura para buscar a alguien. Había que tener un aparato, por supuesto, algo que no muchos lograban, pero es otra historia.
También hay varios en San Pedro de Jujuy, pago lindo. Uno de los Aragón de Tintina se fue para Salta, ahí se quedó, tiene varios hijos, todos con la misma impronta del resto.
También están los de Buenos Aires, los de la fundación José María Aragón, gente de pro, según decían antes, que son parientes, pero más lejanos. Parece que un Aragón se fue a estudiar, estando allá lo agarró la Revolución de 1810 y ya no volvió más. Pero quizás fuera que el hombre se enamoró de una porteña que no lo dejó regresar, quién sabe.
Y quedan los de la Isla de Aragones, que siguen cuidando el hogar del que salieron los demás a correr mundos, aunque los nietos, los bisnietos, los tataranietos, se hayan olvidado. No hay que descartar que algunos se fueran a vivir a otros países e incluso puede haber otros que marcharon a España, de donde vino Juan Torres de Vera y Aragón, el primero de los que llegaron al pago creyendo que aquí hallaría fortuna, tierras a descubrir, un amor, una familia o quién sabe qué sueños, en estos nuevos mundos que se mostraban extraños, lejanos, exóticos, fantásticos.
Antes, cuando la gente ponía nombres cristianos a los hijos, ente los Aragón había muchos que se llamaban Segundo, Eufemiano, Carlos, Reinaldo y Juan, como que diversas ramas homenajeaban de esta manera a los antepasados. Entre las mujeres era imbatibles las Marías y las Catalinas.
Cuando los Aragones se topan por la calle no es lo mismo que cuando se juntan dos González o Pérez, por dar un caso, que saben que tienen el mismo apellido, pero no se reconocen ni como prójimos a veces. Los Aragón cuando topan a otro, tienen la seguridad de haber encontrado a un pariente perdido. Quizás en la pinta tienen un lejanísimo aire de familia, como un dejo de rasgos antiguos, pero sobre todo se reconocen por los ojos tristes y una cierta manera de ver el destino, como si les hubieran salido raíces de tanto pensar locuras, disparates, insensateces, siempre mirando la Cruz del Sur, que se ve solamente en este lado del mundo, perdiéndose entre un mar de galaxias a las que vienen persiguiendo desde siempre, con la certeza de que jamás las van a alcanzar.
Le digo, amigo, ser Aragón no es tarea fácil. Algunos se cansan, de tanto serlo todo el día, pero insisten. Y siguen dándole a la lata.
©Juan Manuel Aragón
A 25 de febrero del 2024, en El Cajón. Aguaitando una palomita

Comentarios

  1. MUY BUENO JUAN UN ABRAZO ARAGONIANO

    ResponderEliminar
  2. Hermoso relato primo!!! Todos los Aragón somos parientes

    ResponderEliminar
  3. Hay todo un trabajo de investigación detrás de este recorrido familiar. Lindo.!!!

    ResponderEliminar
  4. Quisiera saber si Aragón y Aragonés es la misma rama.Y pq le puso los huevos de la serpiente.Lo saludo

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

ENTREVISTA Alfredo Peláez

En una foto de hace poco El hombre que empuja la cultura de Santiago del Estero: cómo y por qué creó “Patio santiagueño”, el periodismo, su relación con Reutemann Un día, cuando supo de las redes de internet, al santiagueño Alfredo Peláez se le ocurrió armar un sitio para reunir a los amigos y desconocidos en un solo abrazo de recuerdos, anécdotas, cuentos y narraciones que los abarcara a todos. Creó “Patio santiagueño”, en Facebook , que tuvo un éxito casi instantáneo y la cultura del pago pegó un salto hacia adelante. Era lo que, sin saberlo, los amigos andaban buscando . Desde entonces Peláez es un embajador cultural informal de Santiago del Estero, en la lejana Mar del Plata. Pero, quién es Peláez, por qué construyó un lugar para que los santiagueños de todo el mundo se encuentren a compartir un mate a la sombra de un algarrobo, en el pago querido, sintiendo quizás los mismos sonidos de su juventud. La entrevista que sigue intentará develar el misterio. Nació el 30 de junio de 19...

PALABRAS Un hombre bueno

El Ñato y su hija Cecilia Ayer murió Julio César Fraguas, conocido como el “Ñato” y, como se acostumbra ahora, en el velorio su hija María Eugenia leyó unas palabras para recordarlo. Nuestras familias vienen siendo amigas desde siempre —Magen, Julio, Cristina, Cecilia y la Luqui— son por siempre hermanos de mis hermanos y míos también y alguna vez el Ñato me alcanzó un consejo oportuno que siempre agradecí. Abajo, lo que dijo la Magen. JMA Por María Eugenia Fraguas “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, si no le gusta mi presencia, como he venido me voy”, “me duele el aire, el corazón y el sombrero” respondía parafraseando a Lorca cuando le preguntábamos qué le dolía. Esas son de las últimas frases o versos que repetía papá. Me pareció lindo contarles quién fue mi papá, porque muchos de los que están aquí nunca lo conocieron o lo conocieron poco. A papá le gustaba recitar estrofas sueltas de poemas, eso lo heredó de mi abuela María Sara y entonces “cultivo una rosa ...

MUJER Un día que no existe

Mujeres El portal Info del Estero levantó una nota de Ramírez de Velasco de hace varios años sobre la falacia de la fábrica que se incendió con mujeres adentro. Contra el discurso cultural de la actualidad, la verdad debe imponerse siempre. Y es la que los lectores de este blog ya leyeron hace tiempo y ahora pueden recordar aquí. https://infodelestero.com/2026/03/08/1908-almanaque-mundial-ni-huelga-ni-incendio/

LEYENDA No cuenten nada en el Cielo

El parque de tarde Cuando San Pedro anduvo por Santiago recorrió templos, oyó chacareras y dejó secretos que nadie se anima a confesar Dicen que un día que no tenía nada que hacer, San Pedro vino a Santiago. Al principio creyeron que era San Francisco Solano, porque tenía barba y usaba sandalias gastadas. Y él les avisó quién era. Lo llevaron para que conozca la ciudad, su gente, sus mujeres. Le mostraron cómo se acompaña una chacarera con el bombo y cómo era el zapateo bien cepilladito. Anduvo recorriendo los humildes templos del lugar. Se asombró porque justo hubo una crecida del Dulce, que trajo el agua hasta la Catedral. Visitó gente del centro y de las afueras, estuvo en el bello pueblo de Huaico Hondo, que entonces no tenía calles ni negocios y era un caserío disperso y conversó amablemente con los vecinos. Calculan los memoriosos, que debe haber sido a principios del 1900 o quizás fines del siglo XIX, cuando ninguna casa llegaba a los dos pisos. La ciudad terminaba en lo que hoy...

ESPANTO El Petiso del bajo

Ahora es un lugar cualquiera Una sombra del Bajo de Sol de Mayo que sobrevivió al progreso y todavía inquieta a quienes cruzan de noche Cuando el mundo era joven el espanto más conocido del pago sabía ser el Petiso del bajo de Sol de Mayo, cerca del Bobadal. Crecían altos quebrachos que acariciaban el techo de los camiones y hacían silbar el viento al raspar las ramas. Temor de grandes y chicos. Uno iba llegando y se ponía más fresco y húmedo, de un lado el rusal de los Hernández, del otro, el bosque umbrío, cerrado y solo. Miguel Llodrá lo alcanzó a ver una vuelta, viniendo de allá, “un aleteo”, según contó, que casi lo volteó, taloneó el flete y salió a la vareada, según contaría más tarde, con los hombres solos, alrededor del fuego, en la casa de Matías. Dice que en una de esas se dio vuelta para ver si lo había perdido, y observó que lo llevaba en las ancas. Estaba nervioso, y no sabe de dónde sacó fuerzas para darle un empujón. El bicho se cayó del caballo dando chillidos. Alguien...