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ESTRELLAS Orión el pintudo

Dibujo estilizado de la Constelación de Orión

Algunas señales que entrega el Cielo sobre el fin del mundo que conviene tener en cuenta, en una de esas está más cerca de lo que nadie imagina

Betelgeuse es una estrella alfa de la constelación de Orión. Para hallarla, amigo, si esta noche está despejado, tire una perpendicular a las Tres Marías hacia el nordeste. Si quiere ubicarla mejor, en Orión viene a ser el hombro de su brazo armado. Es de color rojizo y por su espectro se la clasifica como estrella supergigante de baja temperatura. Cuando viaje
 para verla de cerca, sabrá que debe recorrer unos 300 años luz, pero deberá tener cuidado para no errarle cuando esté llegando, pues se aleja a una velocidad de 20 kilómetros por segundo.
Es el grupo de estrellas que cualquier niño reconocía al instante cuando miraba el límpido cielo de antaño, al menos en Santiago del Estero. Además de Betelgeuse, el cuerpo de Orión también está formado por Rigel, supergigante azul-blanca, el pie izquierdo de Orión y la más brillante de la constelación. Después viene Bellatrix, una gigante azul, en el hombro derecho del gigante cazador. Saiph, es una estrella supergigante azul-blanca en el pie derecho. Al último se suele nombrar a Mintaka, Alnilam y Alnitak, que son el sistema estelar triple, el llamado Cinturón de Orión, al que muchos en estos pagos conocen como Las Tres Marías (la que se da vuelta es mía).
Orión, en la mitología griega, era un gigante y legendario cazador, hijo de Poseidón y Euríale, con una fuerza y una pinta incomparables. Caminaba sobre el agua y se destacaba por su destreza en la caza, acompañado de su fiel perro Sirio. En una de las tantas versiones que regalaron los griegos a la posteridad, fue compañero de Ártemis, diosa de la caza, pero su relación terminó de manera trágica cuando un escorpión, enviado por Ártemis o Gea, lo mató por su arrogancia al querer cazar todo bicho que se movía. Zeus lo inmortalizó como la constelación de Orión, perseguido eternamente por el Escorpión, mientras las Pléyades (las Siete Cabrillas) huyen de él en el cielo.
De nuevo, en este año del Señor del 2025, la gente ha vuelto a hablar del fin del mundo. Pero, las otras veces se decía que llegaría debido a cuestiones religiosas, en cambio ahora se sostiene que es posible que Betelgeuse estalle y entonces haya dos soles durante un tiempo, sólo que este segundo sol brillará durante la noche. Si a esto le suma, don, que hay cineastas de Hollywood que sostienen que los mayas fecharon el fin del mundo para cualquiera de estos días, tendrá un panorama bastante más clarito de lo que podría suceder.
Se viene el Día del Juicio, o sea.
Como en todo, hay que buscar señales a fin de saber si lo que le dicen los augurios es cierto o está errado. Si luego de estos espectaculares anuncios se vienen las chombas con la leyenda “End of the world”; si también aparecen programas en la tele en que vedettes y humoristas se ponen serios para comentar lo que harán el ultimo día; si se venden programas de computación para frenar los virus que le aparecerán a su aparato, entonces no tenga dudas, vaya, confiese sus pecados y prepárese para vivir los postreros instantes de su perra vida.
Por las dudas, amigo, manténgase en gracia de Dios, no peque, pórtese bien, evite las visitas a la Número Dos, no reniegue en el trabajo, piense en la Parusía, que está cerca y va a llegar irremediablemente, aunque no se sabe cuándo.
Mañana, quizás.
O pasado.
Juan Manuel Aragón
A 11 de agosto del 2025, en Tala Pozo. Pellizcando el chicharrón al chipaco.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Muy valiosa información lo de las estrellas de Orión.....voy a ver cómo introduzco el tema en mis conversaciones. Lo que me preocupa es lo del sol durante la noche, porque para no perder el sueño vamos a tener que alargar la siesta.

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  2. Orión nace de una piel de toro sobre la que orinaron los dioses.

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