Ir al contenido principal

1875 ALMANAQUE MUNDIAL Teosófica

Elena Blavatsky

El 21 de octubre de 1875 se funda en Nueva York la Sociedad Teosófica, liderada por Elena Petrovna von Hahn

El 21 de octubre de 1875 se fundó en Nueva York la Sociedad Teosófica, liderada por Elena Petrovna von Hahn, que luego adoptó el apellido de su marido, figura central del esoterismo moderno. Junto a Henry Steel Olcott y William Quan Judge, creó una organización dedicada a explorar filosofías espirituales, religiones comparadas y ciencias ocultas. Nacida en Rusia, Blavatsky desarrolló un interés temprano por el misticismo. Viajó extensamente antes de establecerse en Estados Unidos. La Sociedad buscó promover la unidad espiritual y el estudio de tradiciones orientales y occidentales. Publicó obras influyentes que difundieron sus ideas. Enfrentó críticas y controversias por sus métodos y afirmaciones. Expandió la Sociedad a nivel internacional, especialmente en India. Su trabajo atrajo a seguidores destacados y generó debates. Continuó su labor hasta su muerte, dejando una organización activa. Había nacido en el 12 de agosto de 1831 en Ekaterinoslav, Rusia (hoy Dnipro, Ucrania).
Desde joven mostró interés por el ocultismo y la espiritualidad, influida por la biblioteca esotérica de su familia. A los 17 años se casó con Nikifor Blavatsky, pero abandonó el matrimonio tras pocos meses. Inició entonces una serie de viajes por Europa, Asia y América, explorando tradiciones místicas. Afirmó haber estudiado con maestros espirituales en el Tíbet, aunque estas afirmaciones carecen de evidencia documental.
En 1873 llegó a Nueva York, donde comenzó a participar en círculos espiritistas. Conoció a Henry Steel Olcott, abogado interesado en el ocultismo, y a William Quan Judge, otro colaborador clave. Juntos fundaron la Sociedad Teosófica el 21 de octubre de 1875, para investigar fenómenos espirituales y promover el estudio comparativo de religiones. La organización se basó en tres principios: la unidad de la humanidad, el estudio de religiones y filosofías, y la exploración de leyes ocultas de la naturaleza.
En 1877 publicó "Isis sin velo", una obra monumental que combinaba esoterismo, filosofía y crítica a la religión organizada. El libro, aunque controvertido, atrajo atención por su enfoque interdisciplinario. Presentó ideas sobre la sabiduría antigua y la conexión entre ciencia y espiritualidad. Su estilo denso y erudito generó tanto admiración como críticas. La obra estableció a Blavatsky como una figura influyente en el movimiento esotérico.
La Sociedad Teosófica creció rápidamente, atrayendo a intelectuales y buscadores espirituales. En 1879, Blavatsky y Olcott viajaron a India, donde establecieron la sede en Adyar, Madrás (hoy Chennai). Allí promovieron el estudio de tradiciones hindúes y budistas. La organización ganó seguidores en Asia y Europa, expandiendo su influencia. En la India, colaboraron con líderes locales para fomentar el diálogo interreligioso.
Enfrentó acusaciones de fraude por supuestos fenómenos paranormales. En 1884, la Sociedad para la Investigación Psíquica investigó sus afirmaciones y concluyó que algunas eran engañosas. Estas controversias dañaron su reputación, aunque mantuvo seguidores leales. Respondió a las críticas con escritos y conferencias, defendiendo su visión espiritual. Su carisma y determinación sostuvieron el crecimiento de la Sociedad.
En 1888 publicó "La doctrina secreta", su obra más ambiciosa, que exploraba cosmología, evolución espiritual y conocimientos esotéricos. El libro, dividido en dos volúmenes, se convirtió en un texto fundamental del teosofismo. Introdujo conceptos como los "maestros ascendidos" y la reencarnación, que influyeron en movimientos espirituales posteriores. Su complejidad lo hizo accesible principalmente a lectores especializados.
Estableció sucursales de la Sociedad en Europa, especialmente en Londres, donde vivió desde 1887. Allí continuó escribiendo y dando conferencias. Su salud, afectada por años de viajes y trabajo intenso, se deterioró. Murió el 8 de mayo de 1891 en Londres, pero la Sociedad Teosófica continuó activa. Durante su vida, formó a líderes como Annie Besant, que asumió un papel clave tras su muerte.
La Sociedad atrajo a figuras como Thomas Edison y Mahatma Gandhi, que se interesaron por sus ideas. Publicó numerosos artículos y revistas, como "The Theosophist", para difundir su filosofía. Su enfoque en la unidad espiritual influyó en movimientos culturales de la época. La organización enfrentó desafíos internos, pero mantuvo su presencia global.
En sus últimos años, se enfocó en consolidar la Sociedad en Europa. Escribió obras menores y mantuvo correspondencia con seguidores. Su vida estuvo marcada por viajes, escritos y debates. Dejó un corpus de ideas que sigue siendo estudiado. La Sociedad Teosófica permanece activa, con sedes en varios países.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PERSPECTIVA Noventa minutos y varias generaciones

Julio Roca (hijo), segundo desde la izquierda Mientras espero el partido, prefiero recordar decisiones cuyos efectos siguen presentes después de casi un siglo Si este Campeonato Mundial de Fútbol tuviera que dejar una enseñanza, la primera no debería ser que hay países que históricamente saquearon a la Argentina, porque es un hecho ampliamente conocido, sino que hubo argentinos que se pusieron a favor de la expoliación que sufrió este país, la justificaron, de tal suerte que hoy siguen creyendo que tendríamos mejor destino como colonias de los países centrales que como nación independiente y soberana. Hoy la Argentina debe jugar contra Inglaterra un país que no solamente nos robó las Islas Malvinas, sino que antes de eso nos invadió en 1806 y 1807, ante el festejo alborozado de los contrabandistas porteños y de la Banda Oriental. A principios del siglo pasado, la influencia británica era tan fuerte que terminó haciéndonos celebrar un acuerdo que beneficiaba mucho más a ellos que a noso...

Aviso

Si disfrutas de los contenidos de Ramírez de Velasco y quieres ayudar a que este espacio siga creciendo, te invito a hacer una colaboración voluntaria. Cualquier aporte, por pequeño que sea, será de gran ayuda y contribuirá a sostener el blog y afrontar sus gastos. Arriba están las instrucciones para colaborar.  Desde ya, muchas gracias por tu apoyo. Ramírez de Velasco ®

NOCHES La revolución de la calle Tucumán

"Tucumán al 200", de Raúl Cisterna Éramos tan jóvenes que ya habíamos repartido los ministerios y todavía nos alcanzaba para cantar vidalas hasta el amanecer Cuando llegaba la noche siempre le venía a la memoria la misma vidala que cantaba despacito para no despertar sus propias alucinaciones. No recuerdo la letra, sólo sé que nombraba a una mujer, pero casi todas las vidalas llaman un amor que desertó. A esa hora estaba hecha la revolución con que soñábamos, habíamos designado ministros, teníamos firmados los decretos que anticipaban la aurora que se vendría y planeábamos algunos pequeños gustos que nos daríamos cuando estuviéramos instalados en la cima del poder, como salir a tomar café al mismo bar de siempre o mandar a comprar sánguches de milanesa en el mercado Armonía —porque gobernaríamos desde Santiago— y convidar a todo el mundo durante una deliberación de gabinete. Al llegar la fortuita e incierta hora en que la reunión estaba tan linda que uno ya no sabía si acosta...

RELATO Llevalo, es mansito

"El barrio", de Raúl Cisterna Por qué cambiaron para siempre las noches del barrio desde aquel resplandor que no dejaba dormir a nadie Tenemos una buena relación. Si lo llevas a tu casa, te vas a terminar acostumbrando. Después de la luz en el cielo, llega la explosión; salimos a ver qué pasa. Los vecinos también se sobresaltan: están en la vereda, tomando fresco, apantallándose con lo que hallan a mano, revistas, abanicos, el diario, aplaudiendo los mosquitos, opinando de la última conquista de la Mirta, la morocha más hermosa de la cuadra. Uno de estos días voy a escribir una novela para ganar un premio. Pero que no va, y se me aparece la cosa verde después del ruido ese, como una bomba de estruendo lejana. En el discurso de agradecimiento diré que los escritores de provincia somos ignorados por la crítica porteña. Si me topo con un editor, va a sufrir antes de que le firme un adelanto. Ideas no faltan. Es cuestión de ponerme frente a la computadora y darle a las teclas. El...

¡Dime qué dices, mar!

Ilustración Miguel de Unamuno ¡Dime qué dices, mar, qué dices, dime! Pero no me lo digas; tus cantares son, con el coro de tus varios mares, una voz sola que cantando gime. Ese mero gemido nos redime de la letra fatal, y sus pesares, bajo el oleaje de nuestros azares, el secreto secreto nos oprime. La sinrazón de nuestra suerte abona, calla la culpa y danos el castigo; la vida al que nació no le perdona; de esta enorme injusticia sé testigo, que así mi canto con tu canto entona, y no me digas lo que no te digo. Ramírez de Velasco®