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| Ilustración |
Borges tenía razón:
la lluvia es algo que sucede en el pasado.
Entre el olor a tierra mojada
que anticipa en la distancia
el instante mágico del agua
hay una evocación eterna del ayer.
Entre gota y carámbano
rumorea la nostalgia.
Las calles, cuando se visten de lluvia,
se parecen y recuerdan
interminablemente.
El temporal va relamiendo
los bordes de las casas;
antes ablandaba piedra por piedra,
con el duro tesón del agua,
las montañas
y hoy sólo recorta lentamente
los bordes de las casas.
Testimonio de vida y muerte:
Aguacero, Vallejo, los días jueves…
Ramírez de Velasco®

👏👏👏👏👏
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