![]() |
| Fatal accidente en Camboriú |
El 12 de enero del 2000, en un accidente de tránsito cerca de Camboriú, mueren 40 tucumanos de vacaciones
El 12 de enero del 2000, en Camboriú, estado de Santa Catalina, Brasil, un accidente de tránsito provocó la muerte de 40 personas oriundas de Tucumán, que viajaban en un ómnibus de turismo. Ocurrió durante un viaje de vacaciones y se convirtió en una de las tragedias viales más graves sufridas por ciudadanos argentinos fuera del país.El contingente había partido de Tucumán con destino a las playas del sur brasileño, durante los tradicionales viajes estivales organizados por empresas de turismo terrestre. En el ómnibus viajaban familias completas, parejas jóvenes y viejos, muchos de ellos vecinos del Gran San Miguel de Tucumán y de otros lugares de la provincia.El accidente fue en una parte de rutas sinuosas y con pendiente pronunciada, cerca de Camboriú. Según las primeras reconstrucciones, el vehículo perdió el control y se precipitó fuera de la calzada, sufriendo un impacto de gran magnitud. Las condiciones del terreno y la violencia del choque dificultaron las tareas de rescate.
Personal de emergencia brasileño acudió al lugar durante la madrugada. Bomberos, servicios médicos y fuerzas de seguridad trabajaron durante horas para asistir a los sobrevivientes y recuperar los cuerpos. Varios pasajeros resultaron heridos de gravedad y fueron trasladados a hospitales cercanos.
Las autoridades brasileñas iniciaron de inmediato una investigación para determinar las causas del siniestro. Entre las hipótesis consideradas hubo una posible falla mecánica, exceso de velocidad y las características del trazado vial. El estado del ómnibus y la documentación de la empresa transportista quedaron bajo análisis pericial.
En la Argentina, la noticia generó una conmoción inmediata. Los medios nacionales y provinciales dieron amplia cobertura al hecho, mientras el gobierno de Tucumán activó mecanismos de asistencia para los familiares de las víctimas. Se establecieron canales de comunicación con el consulado argentino en Brasil para coordinar identificaciones y traslados.
El Aeropuerto Internacional Matienzo recibió en los días siguientes vuelos especiales con cuerpos y sobrevivientes. En distintos puntos de la provincia se realizaron velatorios y ceremonias religiosas, en medio de un clima de duelo colectivo que atravesó a comunidades enteras.
El accidente puso en discusión las condiciones de seguridad del transporte turístico internacional por vía terrestre. En el ámbito legislativo y sindical se reclamaron controles más estrictos sobre las empresas, los tiempos de descanso de los choferes y el estado de las unidades que realizaban trayectos de larga distancia.
También se revisaron los convenios bilaterales vinculados al transporte de pasajeros entre la Argentina y Brasil. Organismos de control comenzaron a intercambiar información sobre habilitaciones, seguros y responsabilidades civiles en caso de siniestros ocurridos fuera del país de origen.
Las actuaciones judiciales se desarrollaron en el fuero brasileño, conforme a la jurisdicción del lugar del hecho. Paralelamente, en la Argentina se iniciaron presentaciones civiles vinculadas a indemnizaciones y responsabilidades empresariales, impulsadas por familiares de las víctimas.
El lugar del accidente fue posteriormente señalizado y se incorporaron modificaciones viales en el tramo comprometido, mientras informes técnicos y registros periciales quedaron incorporados a expedientes administrativos y judiciales que documentan uno de los episodios más trágicos del turismo argentino de fin de siglo.
Ramírez de Velasco®


Hay una discusión de antigua data, relacionada con la estabilidad de los colectivos "de dos pisos", y la legalidad de su uso comercial para transporte de pasajeros. Me ha tocado discutir el tema en foros de diseño vial, en los que hay coincidencia de la necesidad de cambio de normas para la certificación de estos vehículos.
ResponderEliminarSucede que el centro de gravedad de estos colectivos es más alto que lo normal por razones obvias, lo que se acentúa en caso de carga completa del nivel superior, y reducida en el inferior.
Esta condición no solo incide en los frecuentes vuelcos de colectivos, sino que además agrava las consecuencias en los casos de impacto en barreras laterales (guardrrail en criollo), porque la altura del impacto es mucho más baja que la altura del centro de gravedad (40 gendarmes perecieron en un viaje a Salta por esta causa hace unos años).
Entiendo que la norma actual todavía valida su uso bajo un ensayo de estabilidad estática, mediante el cual se inclina al colectivo estacionado hasta un cierto ángulo, para con ello verificar si es estable al vuelco lateral. El problema es que, en condición estática, no es posible verificar el efecto de resonancia pendular (bamboleo en criollo), que ocurre con el vehículo en movimiento cuando ante una maniobra de sobre-corrección del conductor (volantazo en criollo), el zigzagueo aumenta la amplitud del desplazamiento lateral hasta que ocurre el vuelco. Esto es más crítico en caminos de trazado sinuoso y pendientes fuertes.
El cambio de normas de ensayo ya se ha implementado en otros países, en los que esos colectivos ya no circulan, pero no así en La Argentina donde la industria del transporte tiene una fuerte influencia ante las autoridades y ha logrado evitar estos cambios.
Con esto no infiero que el caso del accidente en Brasil se haya debido a esas causas, pero sí es de tener en cuenta que el problema de la estabilidad es un factor muy común en los casos de vuelcos de colectivos en ruta.