![]() |
| Ilustración nomás |
Detrás de cada columna griega respiran dioses vengativos, caballos alados y héroes sanguinarios
Hay quienes viajan a Grecia solo para mirar un paisaje bonito, oír una lengua extraña y pararse frente a unas ruinas más o menos fotogénicas. Los turistas de la modernidad no suelen documentarse antes de sus periplos: solo esperan que algo los emocione, luego de que un guía les explique someramente lo que más o menos sucedió.A muchos la historia del lugar los tiene sin cuidado y de lo único que se acuerdan al regreso es del precio del bife en Europa —¡qué barbaridad!— o de lo baratos que están los televisores. Si está programando ir a esos pagos, a Grecia, conviene que al menos sepa quiénes eran las Gorgonas; así tiene de qué conversar con el guía turístico.Hijas de Forcis y Ceto, eran monstruos de grandes colmillos, manos de bronce y alas de oro. Su cabeza estaba rodeada de serpientes y su mirada era tan penetrante que quien la sufría se convertía en piedra. Eran tres: Esteno y Euríade, inmortales; y Medusa, a quien Perseo le cortó la cabeza y luego Atenea la puso en su escudo para que los enemigos se convirtieran en piedra con solo mirarla.
Y sí, son terribles las historias que se cuentan de los mitos griegos y romanos, parecidas a las letras de los boleros, también espantosas, cuando dicen: “sin tu amor no viviré”, “yo sé que te mueres cual pálido cirio”, “quiero que vivas solo para mí”. Son metáforas y comparaciones que espantan, ¿no?
—Pero no se aparte de la historia —dirá usted.
Bueno, ahí va.
Del cuello cortado de Medusa salieron dos seres engendrados por Poseidón, que al parecer no se impresionó con la pinta horripilante de la Gorgona. Los hijos fueron Pegaso y Crisáor. Como todos saben, Pegaso fue un caballo alado (en su recuerdo, quizá Rubén Darío escribió en su Sonatina: “en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte”, etcétera) que prestó grandes servicios a Belerofonte en la victoria sobre las amazonas y en la muerte de la Quimera. Apenas nacido, voló al Olimpo para ponerse al servicio de Zeus, llevándole el rayo.
Crisáor, en cambio, nació blandiendo una espada de oro y, en un noviazgo fugaz con Calírroe —hija de Océano y Tetis—, engendró a Geriones, un gigante de tres torsos y tres cabezas que tuvo a mal traer a Heracles —otro héroe del que habría que saber alguito antes de visitar Grecia—, quien lo mató junto con la Equidna, “la Víbora”, monstruo con cuerpo de mujer y piernas como cola de serpiente.
Si algún día empezara o empezase a leer algo de los antiguos mitos griegos, no trate de seguirles la genealogía ni de saber cuál era hermano de cuál o cómo vienen los parentescos: es tarea de especialistas. Usted nomás entérese de lo que hacía cada uno, curiosee en sus historias y goce con las macanas que se mandaban.
Como ve, amigo, viajar es algo más que tener plata para el boleto. Algunos nunca fueron ni a la esquina, pero, gracias a los libros, cada vez que quieren se dan una vuelta por cualquier lugar del mundo sin levantarse de la silla del comedor de su casa.
Juan Manuel Aragón
A 22 de febrero del 2026, en el barrio Los Inmigrantes. Mirando pasar la vida.
Ramírez de Velasco®


Comentarios
Publicar un comentario