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| Un auto doblando en "U" |
Los giros irregulares en la Olaechea generan accidentes por ausencia de sanciones y demoras oficiales para instalar soluciones viales
El giro a la izquierda está prohibido en las calles con dos carriles, salvo que un semáforo lo habilite. En Santiago se toma esta regla al pie de la letra en casi todas sus arterias. Excepto en la Olaechea cuando se cruza con la Mendoza, la Urquiza y la Avellaneda. Lo que provoca —previsiblemente— al menos un accidente diario, leve o serio, no viene al caso.Los automovilistas que circulan por la Olaechea rumbo al norte creen que tienen derecho a doblar a la izquierda en esas esquinas y se mandan sin dudar. Saben que ninguna autoridad les impondrá una multa, porque la costumbre terminó por convertir esas excepciones en permisos tácitos. Aunque, claro, siguen siendo maniobras peligrosas. No por nada existe, en el orden nacional la recomendación obligatoria de no girar a la izquierda ni hacer maniobras en “U”, norma que muchos automovilistas acatan a rajatabla.No son pocas las ocasiones en que la Municipalidad viola su ordenanza, pues sus propios vehículos repiten la misma maniobra prohibida. Muchos dicen que el parque Aguirre impide dar la vuelta a la manzana para encarar correctamente estas calles. Bueno: sus eucaliptos hace largo rato que superaron el siglo. Qué quiere decir eso, preguntará alguno. Que ya es hora de que a los cráneos de la comuna se les ocurra una solución: rotondas, semáforos que habiliten el giro, puentes, túneles, barreras de paso a nivel. Cualquier cosa es mejor que permitir la infracción sistemática de las normas de tránsito.
Si no hubiera accidentes, si la mayoría tuviera un cuidado extremo al girar en “V” o en “U”, tal vez no habría drama en seguir así. El problema es que prácticamente todos los días un auto en infracción choca contra una moto, otro vehículo o peatones. O se generan situaciones enojosas, que no existirían si todos cumplieran la norma como corresponde.
Autos doblando a la izquierda
Juan Manel Aragón
A 12 de enero del 2026, frente al lontenis. Haciendo fútin.
Ramírez de Velasco®



El artículo presenta una preocupación lógica de seguridad vial y plantea la necesidad de implementar soluciones de gestión de tránsito específicas al caso. Es de destacar que se haya tenido la prudencia de "pedir soluciones" en vez de "dar soluciones", algo que es bastante frecuente en el periodismo de nuestros días. En este sentido lo más común es que la crónica periodística se haga eco de vecinos que "exigen" la instalación de un semáforo, o de una lomada, como quién ordena una pizza por moto-trámite, convirtiéndose en expertos de diseño y gestión de seguridad vial. Eso es equivalente a ir al médico y decirle "doctor....me duele el estómago, opéreme del apéndice".
ResponderEliminarObviamente esa situación es muy difícil que ocurra porque la mayoría de las personas aceptan no saber nada de medicina, pero no es el caso con diseño vial y con otras disciplinas y profesiones, ya que todos sabemos que en La Argentina somos 45 millones de especialistas viales, economistas y directores técnicos del seleccionado.
Volviendo al caso de los giros en "la Olaechea", es necesario aclarar ciertos conceptos para poner el problema en contexto:
1. En gestión de tránsito no hay "normas sobreentendidas". Esto es así porque cada caso es específico del punto en cuestión, tanto en geometría, como en volumen de tráfico (condiciones de calzada y tránsito), y porque la circulación está abierta a locales y foráneos, que no tienen por qué saber qué se le habrá ocurrido a la muni de Santiago en cuanto a reglas sui generis.
2. En gestión vial, todo lo que no está explícitamente prohibido, está permitido. En el caso de las intersecciones de calles las maniobras ilícitas se señalizan (con carteles) y/o se demarcan (líneas y franjas en el pavimento). Sin tal señalización no hay prohibición de maniobra.
3. No existe en gestión vial el concepto de "recomendación obligatoria". Sin entrar al aspecto técnico, el lector seguramente se dará cuenta que la frase plantea una contradicción en sí misma.
4. Las prohibiciones de giro deben ser cuidadosamente estudiadas en el área de influencia del tráfico (rutas alternativas), además de analizar las condiciones de calzada y tránsito en el sitio, para evitar que generen "necesidades insatisfechas" (ausencia de rutas alternativas razonables) y "defraudación de expectativas" (confusión de conductores al anular recorridos lógicos). De lo contrario el problema puede trasladarse a otros puntos más sensibles donde los riesgos pueden ser peores, como recargar de tránsito y aumento de velocidad a calles urbanas estrechas con más peatones y niños, o con menores condiciones de visibilidad.
5. La semaforización de intersecciones es peligrosa si consiste en semáforos aislados y no se justifica para volúmenes de tráfico reducidos, ya que esto causa desobediencia y aumenta el riesgo, empeorando la situación.
6. Los giros a la izquierda desde una avenida de doble mano sí están permitidos sin semaforización, bajo ciertas condiciones de calzada y tránsito y con la debida señalización instalada.
Podría seguir con un numero de consideraciones adicionales, aún más relevantes, pero eso caería dentro de mis servicios de consultoría, que por cierto son remunerados y tienen un costo muy elevado.
La intención en este caso es mostrar que la gestión vial, responsablemente atendida, require de especialidad profesional y del análisis de un número de factores específicos para cada caso, y que su mala práctica (o improvisación), puede resultar en la pérdida de muchas más vidas que las causadas por una mala operación de apéndice.