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EXPERIENCIA Un viaje fallido en avión

Logotipo de la empresa

Se cuenta, en primera persona, la repetida suspensión de un vuelo que debió llevar a su autor a Buenos Aires


No viaje por Flybondi. No viaje por Flybondi. Lo más posible es que el vuelo salga atrasado unas horas, un día o varios días después. Nadie le asegura nada. A esa empresa lo único que le interesa es que usted pague su pasaje. Después, si viaja es cuestión aparte. Se lo digo por experiencia personal, no porque me lo refirieron.
Le cuento. Con mi familia debíamos viajar el lunes 5 a la siesta a Buenos Aires. Primero nos dijeron que en vez de la siesta sería a la noche. Pero ese día, a la mañana, nos comunicaron que no, quedaba diferido para quién sabe cuándo. Al día siguiente, martes, avisaron que viajaríamos el jueves a las 8 de la noche. Bien. De nuevo trazamos los planes. Pero el jueves a la mañana nos volvieron a comunicar que no saldría el vuelo. Quedaba para quién sabe cuándo.
Entonces pedimos que nos devolvieran el dinero. Ahí vino lo hermoso del asunto, nos explicaron que no. Nos podían dar otros vales de compra (que ellos llaman ´voucher´), para otro día. Como si fuera fácil prever el futuro para alguien que ahorró durante un año, planeando un viaje de vacaciones con toda la familia. Porque no somos empresarios que si no vamos esta semana a Buenos Aires iremos el próximo mes o el siguiente. Nos han dicho que, en una de esas, nos devuelvan la mitad de lo que pagamos. Es injusto, seguro, pero peor es nada.
Se fueron al tacho los ahorros y las ilusiones de varios años. Mi mujer y mis hijos iban a conocer Buenos Aires, por fin. Y en avión, qué bueno, una hermosa experiencia. Dicho sea de paso, si saca el pasaje con anticipación es más barato que ir en ómnibus. O por ahí nomás. Es decir, no era un lujo.
Y no, no sé por qué la empresa no viajó esos días a Santiago del Estero. No me importa. Es problema de ellos, no quiero saberlo, no es lo mío. No me interesa. Yo tengo mis inconvenientes, los voy solucionando como puedo. El drama de Flybondi es lograr que la gente viaje. Pero no de favor ni el día que se les ocurra, como un acto de caridad. Para eso tienen aviones. Si no, deberían anunciar: “Pague hoy y viaje cuando se nos cante”. Sería una buena propaganda, certera y quizás eficaz.
Desde el lunes 5 hasta el jueves 8, pudimos haber ido y vuelto a Buenos Aires en ómnibus tres o cuatro veces. Los colectivos tienen una responsabilidad mayor. Sí o sí, salen de las terminales a la hora en que dijeron. Justito. Es cuestión de organizarse un poco nomás. Ver cuántos vehículos hay, en qué estado se encuentran. También, lógicamente, programar los viajes teniendo en cuenta que habrá períodos con más demanda que otros.
Las empresas de colectivos, por dar un caso Flechabús, tienen su prestigio ganado a fuerza de no dejar a pie a sus pasajeros. No es solo por la calidad de sus coches ni por la buena atención de sus choferes ni por la comodidad de sus asientos. Sale a la hora que ha dicho que va a salir. Puntual. Eso no tiene precio.
Bueno, no es el caso de Flybondi. Así como me dejó varado con toda mi familia, dejó a varios más esperando. Nos clavaron, para decirlo en criollo. Por eso, vale repetirlo a modo de anti propaganda. No viaje por Flybondi. No viaje por Flybondi.
Amén.
Juan Manuel Aragón
A 23 de enero del 2026, en Malpaso. Viendo viajar a otros.
Ramírez de Velasco®

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