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1932 CALENDARIO NACIONAL Vuelve

Hipólito Yrigoyen

El 19 de febrero de 1932 Hipólito Yrigoyen vuelve de su confinamiento en la isla Martín García

El 19 de febrero de 1932 Hipólito Yrigoyen volvió de su confinamiento en la isla Martín García. Fue, como se sabe, un abogado, político y dos veces presidente de la Nación. Había nacido el 12 de julio de 1852 en Buenos Aires, hijo de Martín Yrigoyen Dodagaray y Marcelina Alén, hermana de Leandro Nicéforo Alem, fundador de la Unión Cívica Radical. A su regreso, ya fuera del poder y con la salud deteriorada, se abrió la última etapa de su vida pública y privada.
El retorno se produjo en un contexto político adverso. Derrocado el 6 de septiembre de 1930 por un golpe militar encabezado por José Félix Uriburu, había sido detenido y trasladado a Martín García como prisionero político. La liberación no implicó rehabilitación institucional ni restitución de derechos políticos, sino el paso a una libertad vigilada y políticamente condicionada.
Tras su regreso a Buenos Aires, se instaló en su domicilio de la calle Brasil, barrio de Constitución. Su estado físico mostraba secuelas del encierro y de una arteriosclerosis avanzada, con dificultades de movilidad y problemas de visión. Aun así, continuó recibiendo visitas de dirigentes radicales y simpatizantes que acudían a consultarlo.
Durante 1932 y 1933 mantuvo contacto epistolar con referentes de la Unión Cívica Radical, partido que había sido proscrito tras el golpe. No volvió a participar de actos públicos ni pronunció discursos, pero su figura siguió siendo un punto de referencia para el radicalismo y para sectores populares que lo identificaban con el voto secreto y las reformas sociales de sus gobiernos.
El clima político del país estaba ya marcado por algunos desmanes que ocurrieron durante la llamada Década Infame, como el fraude electoral, la persecución política y la exclusión del radicalismo de la competencia institucional. Yrigoyen fue testigo de ese proceso desde el retiro forzado, sin recuperar influencia directa sobre las decisiones partidarias.
En 1933 su salud se agravó. Los médicos le indicaron reposo casi absoluto y limitaron las visitas. Las dificultades para desplazarse se intensificaron y comenzó a depender de cuidados permanentes. A pesar de ello, continuó siguiendo la actualidad a través de la prensa y de conversaciones privadas.
El 3 de julio de 1933, con 80 años, murió en su casa de Buenos Aires. La noticia provocó una inmediata reacción popular. Sin organización previa ni convocatoria oficial, una multitud se congregó espontáneamente para acompañar el velatorio y el traslado de los restos.
El cortejo fúnebre avanzó por las calles porteñas durante horas, con una concurrencia masiva que desbordó cualquier previsión policial. Participaron trabajadores, estudiantes, militantes radicales y ciudadanos sin filiación partidaria visible, en una de las manifestaciones populares más numerosas de la época.
El gobierno dispuso un procedimiento de seguridad discreto y evitó actos oficiales de gran escala. El entierro se realizó en el Cementerio de la Recoleta, donde fue sepultado en el panteón familiar, sin discursos políticos ni ceremonias estatales destacadas.
Desde su regreso de Martín García hasta su muerte transcurrieron dieciséis meses, marcados por el retiro forzado, el deterioro físico y una persistente centralidad simbólica. Falleció sin haber recuperado derechos políticos, sin volver a ejercer cargos públicos y en un país gobernado por autoridades surgidas del golpe que lo había derrocado.
Ramírez de Velasco®

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