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CONSUMO El amor no tiene fecha

Los enamorados compran cosas a sus afectos

Los regalos programados, las cenas obligadas y el marketing sentimental no prueban el afecto verdadero ni el compromiso cotidiano

Ahora que ha llegado el 14 de febrero, otra fecha sacrosanta al calendario de huevadas que idearon los comerciantes, pensá, ¿por qué te regala algo?, ¿en serio no te das cuenta de que no te obsequió nada ayer, que era día de nada, o anteayer, o la semana pasada?, ¿tienes un marido, un novio, un lo que sea, que le hace caso a los que le ordenan "regalale esto o aquello"? ¿Crees que eso es amor?
Mereces algo mejor, no uno que se ande fijando si es día de lo que sea para recién pensar en vos. Dejemos afuera eso de que te tiene que amar todos los días como si fuera el primero. Los sábados vestite con tu mejor pilcha, ponete linda y, si quiere salir con vos, que salga, sino dile: “Me las arreglo sola”. Pegá un portazo y mandate a mudar.
Si te viene con: “Hoy vamos a cenar en un lugar lindo" o "Mirá, te compré un perfume", sacalo cagando, porque no piensa por sí mismo, no sigue sus impulsos de verte linda, sólo hace caso a los diarios, a la televisión, a la propaganda de una tradición norteamericana, que quién sabe si contagia sida o algo peor, como la eyaculación precoz. Perdoná que te lo diga, pero ese hombre no vale la pena.
Hay todo un mundo lucrativo dando vueltas fuera de tu casa. Cada día se fabrican más cosas y, para venderlas, hay que decirle a todo el mundo que las necesita, que no puede vivir sin ellas, porque “todo va mejor con Cocacola”, y eso. Está en cada uno frenar la tentación del tener, que en este caso es apenas aparentar. El día del niño los comerciantes se sacan de encima sus saldos de juguetes; en Navidad y Año Nuevo venden sidra y pan dulce; el día del padre es para los perfumes; el de la madre, para las carteras; el de la dulzura, para los bombones. Todos con afán crematístico.
Si tu hombre es de los que obedecen al almacenero de la esquina, no te merece. Andá pensando en dejarlo. Aunque sea por una cuestión práctica, en cualquier momento la televisión, el telefonito o el guasáp le van a decir que llega el día de dejar a la esposa y te va a largar. Porque con lo que está haciendo hoy te demuestra que para él primero están los comerciantes, los que hacen la publicidad, lo que le muestran en la tele, las series, un mundo de fantasía. Y después vienes vos, la casa, los hijos, el resto. Hacelo en defensa propia, si no lo haces por amor a lo que construyeron juntos.
Si hoy te invita a ir a un restaurante a cenar, dile que no, que quieres ir el sábado que viene y el siguiente también. Pero justo hoy no. ¿Quién es el quiosquero de tu cuadra, el dueño del restaurante, la dueña de la casa que vende alfajores para meterse en tu vida? Vos sos libre, amiga, tanto como para no permitir que un tipo que solamente se fija en tu bolsillo te ordene lo que debes hacer.
Ellos no son quiénes para decretar que hoy te pongas romántica y te quiera venir con un regalo. Mejor pedile que se afeite todos los días, que se bañe, que te tire, aunque sea un piquito por día, que se acuerde de que existes siempre y que todo lo que haces, desde que te levantas hasta que te acuestas, es pensando en él y en los chicos.
El amor no necesita calendario, solamente presencia. En serio, boluda.
Juan Manuel Aragón
A 14 de febrero del 2026, en San Valentín. Tomando un café.
Ramírez de Velasco®

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