Randa tucumana Amalia Prebisch de Piossek Naranjos con fruta de oro, cedrones de copa blanca, “dama de noche” silvestre y rubia flor de la caña; tardes ardientes de estío, límpida y tibia alborada, ¡llorad que se va muriendo la randera tucumana! …Era morocha y garrida, graciosas, sagaz y franca; tenía los ojos negros y negras las crenchas lacias; sobre el ceñido corpiño las gruesas trenzas jugaban, si caminaba ondulando la randera tucumana. Pálida tez, suave y fina, boca a reír preparada; húmedos labios… y en todo, dulzor de sabrosa caña… dulzores de ella fluyendo en cadenciosa palabra, si hablaba, sencilla y buena, la randera tucumana. Tardes de estío la vieron bajo un naranjo sentada, ágil la mano pequeña tejer laborioda randa… y oyeron mañanas tibias la copla doliente y vaga, que iba, al tejer, entonando la randera tucumana. ¡Ay, si al pasar por su lado alguien osaba mirarla! (Dios quiso que no la vierais Marqués, el de Santillana…) Bajos lo ojos seguía punto por punto la malla, ¡qu...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero