Otrora hacían periodismo para muchos Cómo fue que el puntal del periodismo del norte, que llegaba a una amplia franja de la población, se convirtió en un pasquín para pocos Solía leer en internet el diario La Gaceta, de Tucumán. No todos los días, pero sí cuando me acordaba. Recuerdo que, cuando chicos, vivíamos en Ledesma, Jujuy, a veces mi padre me mandaba a comprarla a un kiosco que quedaba frente a la Sala, siempre pasado el mediodía. Era chico y me imaginaba las peripecias que debía haber pasado aquel ejemplar hasta llegar a mis manos desde que salía de la impresora, pasando el norte de Tucumán, Salta, San Salvador, San Pedro, Chalicán, Fraile Pintado y finalmente Ledesma. Después, de grande, a veces visitaba a Ramón Leoni, que trabajaba en su archivo y me pasaba los últimos grandes o pequeños chismes de la política tucumana o me contaba historias de sus hijos, mis primos queridos. El mucho trabajo y el ajetreo que había en un lugar que cualquiera hubiera pensado que era tranquilo...
Cuaderno de notas de Santiago del Estero