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1917 ALMANAQUE MUNDIAL Hashemita

Mezquita de los omeyas en Damasco (1910), ilustración nomás

El 30 de septiembre de 1917, la bandera hashemita ondea sobre Damasco, durante la Revuelta Árabe contra el dominio otomano

El 30 de septiembre de 1917, la bandera hashemita ondeó sobre Damasco, marcando un hito en la Revuelta Árabe contra el dominio otomano durante la Primera Guerra Mundial. Este acto simbolizó la entrada de las fuerzas árabes, lideradas por el jerife Hussein bin Ali y apoyadas por los británicos, en la capital siria, tras intensos combates.
En 1914, el Imperio Otomano, aliado de Alemania, enfrentaba crecientes tensiones internas. Los árabes, descontentos con el dominio turco, buscaban autonomía. El jerife Hussein bin Ali, líder de La Meca, inició negociaciones con los británicos para una rebelión. En 1916, se lanzó la Revuelta Árabe, con el objetivo de liberar territorios árabes del control otomano.
Hussein bin Ali, proclamado líder de la revuelta, movilizó a las tribus árabes. Su visión era establecer un estado árabe unificado. Los británicos, interesados en debilitar a los otomanos, ofrecieron apoyo logístico y militar. La correspondencia entre Hussein y Henry McMahon, alto comisionado británico, delineó promesas de independencia árabe, aunque con ambigüedades.
Thomas Edward Lawrence, conocido como Lawrence de Arabia, desempeñó un papel crucial. Enviado como enlace británico, coordinó ataques de guerrilla contra las líneas otomanas, especialmente el ferrocarril del Hiyaz. Su trabajo con las tribus beduinas fortaleció la revuelta, ganando apoyo local y facilitando avances estratégicos hacia Damasco.
Antes de Damasco, las fuerzas árabes lograron victorias clave. En 1917, capturaron Aqaba, un puerto estratégico, tras una audaz maniobra a través del desierto. Este triunfo permitió abrir una ruta de suministro desde Egipto y consolidar la posición árabe en la región, preparando el terreno para el avance final.
El 30 de septiembre de 1917, las fuerzas árabes, junto con tropas aliadas, entraron en Damasco tras intensos combates. Los otomanos, debilitados por la guerra, ofrecieron poca resistencia. La ciudad, bajo control turco durante siglos, quedó en manos de los rebeldes, marcando un punto de inflexión en la campaña.
La bandera hashemita, con sus colores negro, blanco, verde y rojo, fue izada en el centro de Damasco. Diseñada para representar la unidad árabe, simbolizaba la lucha por la independencia y el liderazgo de la dinastía hashemita. Su presencia en la ciudad reforzó el mensaje de liberación.
Las tribus beduinas jugaron un papel esencial. Su conocimiento del terreno y tácticas de guerrilla fueron decisivos para hostigar a las fuerzas otomanas. Liderados por figuras como Auda Abu Tayi, los beduinos aportaron movilidad y audacia a la campaña, complementando las operaciones aliadas.
Damasco, en 1917, era un centro cultural y político clave. La ciudad, agotada por la guerra, enfrentaba escasez de alimentos y tensiones sociales. La llegada de las fuerzas árabes generó entusiasmo entre su gente, aunque también incertidumbre sobre el futuro político de la región.
Luego de la toma de Damasco, se estableció una administración provisional bajo liderazgo árabe. Las fuerzas aliadas, incluyendo británicos y franceses, comenzaron a delinear el control de la región, mientras las promesas de independencia árabe enfrentaban nuevos desafíos. La bandera hashemita, ondeando en la ciudad, marcó el inicio de una nueva etapa.

Nota al pie
Los hashemitas (o hachemitas) son una dinastía árabe descendiente de Hachem, bisabuelo del profeta Mahoma, de la tribu de los Quraysh. En 1917, como se cuenta, jugaron un papel crucial durante la Revuelta Árabe contra el Imperio Otomano, durante la Primera Guerra Mundial.
Ramírez de Velasco®

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