Ir al contenido principal

1977 CALENDARIO NACIONAL Ecléctica (con receta)

Portada de la primera impresión

El 29 de noviembre de 1977 se reimprime Cocina ecléctica, de Juana Manuela Gorriti, con recetas y consejos culinarios

El 29 de noviembre de 1977 se reimprimió en Buenos Aires Cocina ecléctica, obra de Juana Manuela Gorriti Zuviría, que reúne recetas, consejos culinarios y referencias a costumbres alimentarias del siglo XIX en la Argentina. La publicación original había aparecido varias décadas antes, y la reimpresión permitió volver a la circulación a un texto que combina instrucciones prácticas con comentarios sobre hábitos domésticos y sociales de la época. El libro refleja la influencia de la cocina europea adaptada a ingredientes y técnicas locales.
Cocina ecléctica contiene recetas de platos salados y dulces, como sopas, guisos, postres, panes y conservas. Cada receta se presenta con indicaciones precisas sobre ingredientes, cantidades aproximadas y procedimientos de preparación, permitiendo al lector replicar los platos en su propia cocina. Las instrucciones también contemplan tiempos de cocción y utensilios típicos del siglo XIX.
Juana Manuela Gorriti incorpora en el texto sugerencias para la organización del hogar y la disposición de la mesa. El libro trae recomendaciones sobre cómo conservar alimentos, combinar sabores y aprovechar productos locales, lo que refleja el interés por la economía doméstica y la eficiencia en la preparación de comidas.
El enfoque ecléctico de la obra surge de la mezcla de tradiciones culinarias. Se observan influencias francesas, italianas y españolas, adaptadas a ingredientes disponibles en la región del Río de la Plata. Recetas como guisos con carnes de res o aves, salsas, postres con frutas de estación y panes elaborados con técnicas europeas muestran esta combinación de culturas.
Además de recetas, el texto ofrece comentarios sobre hábitos sociales relacionados con la comida. Gorriti detalla ceremonias como desayunos, almuerzos y cenas, indicando horarios, cantidades y la forma en que se servían los platos, así como la etiqueta que debía observarse en reuniones familiares o sociales.
Tiene también instrucciones sobre conservas y fermentados, mermeladas, encurtidos y vinos caseros. Estas secciones reflejan la importancia de la preservación de alimentos antes del desarrollo de métodos industriales y muestran la adaptación de prácticas tradicionales a la vida urbana del siglo XIX.
En la reimpresión de 1977 se mantuvo la estructura original del texto, respetando el lenguaje, las unidades de medida y el estilo de escritura. Se añadieron notas editoriales que contextualizan las recetas y explican algunas referencias culturales y técnicas hoy en desuso, facilitando la comprensión del libro para lectores contemporáneos.
Cocina ecléctica incluye recomendaciones sobre dietas y nutrición según la perspectiva de la época. Gorriti sugiere combinaciones de alimentos para mantener la salud y prevenir enfermedades, siguiendo conceptos de higiene y medicina casera que circulaban en el siglo XIX. Estas indicaciones muestran la relación entre gastronomía y bienestar según la visión de la autora.
El texto también refleja la vida cotidiana de la sociedad argentina del siglo XIX, con menciones a ingredientes locales como carnes, frutas y verduras autóctonas, y a productos importados que empezaban a llegar a Buenos Aires. Estas referencias permiten reconstruir hábitos de consumo, disponibilidad de productos y técnicas culinarias de la época.
La edición de 1977 de Cocina ecléctica incluyó información sobre Juana Manuela Gorriti y la historia de la obra, así como la reproducción fiel de recetas y comentarios. Se conservan ejemplares en bibliotecas y archivos históricos de Argentina, permitiendo el acceso a investigadores, cocineros y público general interesado en la gastronomía histórica y en las costumbres culinarias del país durante el siglo XIX.

Tamales limeños
Receta de Juana Manuela Gorriti
Para dar la receta de este sabroso producto de la cocina criolla en Lima, necesario es enseñar la manera de preparar el maíz, su base y materia prima. Se pone a cocer cuatro libras de maíz blanco en bastante agua, y unos puñados de cal viva, para despojarlo de su película. Después de dos hervores se escurre el maíz, y se pone en una batea o vasija abierta, donde se restrega con las manos para quitarle la cáscara, y se muele en un mortero hasta que quede una masa suave.
A esta masa se le añade manteca derretida, cebolla picada muy menuda, ají molido con agua, sal y pimienta al gusto. Mezclado todo esto, se revuelve y bate con una cuchara, y en las hojas del mismo choclo, puestas de a dos en sentido opuesto, para cada humita, se echan al centro de estas dos hojas cruzadas, tres cucharadas de la pasta. Se dobla, se lía con hilo de pita, y se las hace cocer, en olla, horno, o guatia.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PRESENCIAS Qué pasa cuando nos vamos

"Almas", de Raúl Cisterna Cuando cae el silencio recuperan sus juegos, recorren rincones conocidos y hacen crujir los muebles para hacerse notar Si nos vamos, se ponen a bailar, a saltar, organizan ceremonias secretas, pasean como Juan por su casa por las habitaciones desoladas. Resumen nuestras viejas ansias, porque más allá de la vida topemos algo y, si fuimos buenos, que mejore lo presente. Quién sabe si tienen idea de la naturaleza de su ser o solo se dedican a danzar en la sala, la cocina, el patiecito de luz, la habitación de los chicos, la pieza de nosotros, el baño, el patio de atrás. Abren la alacena para revolver entre la yerba, el azúcar, los fideos, el arroz y el aceite; se prueban la ropa, sacuden las polillas de los vestidos o se sientan en los sillones del patio a mirar las estrellas, curiosas, como si no las conocieran, preguntándose si son fuentes de luz o agujeros en el techo de la carpa de la oscuridad. Cerramos la puerta para marcharnos y, con el chasquido...

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

TURNO Haga la fila

"Burocracia", de Raúl Cisterna No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso. Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato l...

PUBLICIDAD Amigos no son los amigos

"Encuentro", Raúl Cisterna El único afán de los que fabrican cosas no es hacerlo feliz sino volverse ricos y ¡guay con demandarlos! Las empresas que venden jabones, camisetas o tomates en lata no tienen fábricas por amor a la higiene, la vestimenta o el alimento de la gente. Lo único que quieren sus dueños es ganar plata y, si pueden, hacerse ricos. Para eso comprarán lo más barato posible la grasa, el algodón y el tomate, y procurarán vender al precio más alto que permita el mercado. Es la esencia del comercio. Lo extraño empieza cuando aparecen los publicitarios. Una fábrica de jabón no fabrica jabón: “cuida tu familia”. Una marca de alimentos no vende latas: “te acompaña”. Una automotriz no fabrica autos: “forma parte de tu vida”. Y, perdone que se lo diga, pero "todo no va mejor con Coca Cola”, es más, puede ir peor, diabetes mediante. La empresa dejó de ser una empresa y se convirtió en una especie de pariente afectuoso que sólo está esperando que lo compres para ab...

GENEALOGÍA El enemigo levanta la mano

"Reunión", de Raúl Cisterna La dudosa ascendencia de uno bastó para que viejos contertulios imaginen golpes, alianzas oscuras y ambiciones ocultas Mostró una genealogía de dudosa procedencia en la que aseguraba ser descendiente directo del Cid. Hubo quienes sostuvieron que el árbol genealógico que presentó aquel lejano jueves, cuando le dimos la bienvenida, era apócrifo. No faltó quien afirmara que se trataba de una falsedad lisa y llana. ¡Vamos!, sonaba fuerte decir eso de quien se presentaba como pariente de Ruy Díaz de Vivar, y por eso la versión pasó susurrada, en voz muy baja, entre los contertulios de siempre. No faltó quien intentara poner paños fríos a tantas disquisiciones, haciendo ver que, efectivamente, podía ser cierto lo que decía, pero que, en todo caso, compartía la condición de nieto de nieto de nieto del Cid Campeador con unos cinco millones de personas en todo el mundo. —Calculen: dos hijas. Con que cada una haya tenido solamente dos hijos, ahí nomás tenemo...