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1989 ALMANAQUE MUNDIAL Muro

Caída del muro

El 9 de noviembre de 1989 la República Democrática Alemana anuncia la apertura de sus fronteras con Occidente, la caída del Muro de Berlín

El 9 de noviembre de 1989 la República Democrática Alemana anunció la apertura de sus fronteras con Occidente, acontecimiento conocido como la caída del Muro de Berlín. Construido en 1961, el muro dividió Berlín Oriental y Occidental durante 28 años, separando familias y simbolizando la Guerra Fría. La decisión, comunicada tras semanas de protestas, permitió a miles cruzar libremente. Esa noche, multitudes derribaron secciones del muro, iniciando la reunificación alemana.
En 1961, se erigió el Muro de Berlín para detener la emigración masiva de ciudadanos de la República Democrática Alemana hacia Alemania Occidental. Con 155 kilómetros de longitud, tenía alambradas, torres de vigilancia y zonas de control. Hasta 1989, más de 100 personas murieron intentando cruzarlo. La estructura se convirtió en símbolo de la división entre el bloque soviético y el occidental.
Durante los años 80, la presión por reformas creció en la República Democrática Alemana. Influidos por la Perestroika y la Glasnost en la Unión Soviética, la gente exigía libertades. En octubre de 1989, manifestaciones masivas en Leipzig y otras ciudades reunieron a miles de personas. Las protestas pacíficas, conocidas como las "Manifestaciones del Lunes", demandaban democracia y libertad de movimiento.
El 9 de noviembre, se anunció en una conferencia de prensa que la gente podría cruzar las fronteras. Günter Schabowski, portavoz del gobierno, comunicó la decisión a las 18:53. La medida, efectiva de inmediato, tomó por sorpresa a los periodistas presentes. Schabowski, al responder preguntas, indicó que los permisos se otorgarían sin restricciones, aunque no estaba claro si incluía el muro.
La noticia se difundió rápidamente por medios internacionales. Canales como ARD y ZDF transmitieron el anuncio, generando euforia. Miles de berlineses orientales se dirigieron a los puestos de control. Los guardias, sin instrucciones claras, enfrentaron multitudes crecientes. La presión popular forzó la apertura de los pasos fronterizos esa misma noche.
A las 23:30, se abrió el primer puesto en Bornholmer Straße. Miles cruzaron hacia Berlín Occidental, y fueron recibidos con júbilo. Escenas de abrazos, llantos y celebraciones llenaron las calles. Muchos treparon el muro, mientras otros usaban martillos para derribar fragmentos. La atmósfera era de fiesta espontánea.
En los días siguientes, se abrieron más puntos de cruce. Familias separadas durante décadas se reunieron. Los ciudadanos de la RDA viajaron libremente, algunos por primera vez en su vida. Las autoridades de Berlín Occidental organizaron transporte y alojamiento para los visitantes. Las colas en los puestos fronterizos se extendieron durante horas.
La decisión del 9 de noviembre respondió a la crisis interna de la República Democrática Alemana. La economía estancada y la falta de libertades alimentaron el descontento. El gobierno, liderado por el Partido Socialista Unificado, enfrentó presiones internas y externas. La apertura de fronteras buscaba aliviar tensiones, pero aceleró el colapso del régimen.
La comunidad internacional reaccionó con sorpresa y apoyo. Líderes como Helmut Kohl, canciller de Alemania Occidental, celebraron la apertura. Estados Unidos y otros países occidentales respaldaron la reunificación. La Unión Soviética, bajo Mijaíl Gorbachov, no intervino, marcando un cambio en su política exterior.
El 10 de noviembre, continuaron las demoliciones espontáneas del muro. Ingenieros militares y civiles trabajaron para desmantelar secciones. En los meses siguientes, se planificó la reunificación formal de Alemania, culminada el 3 de octubre de 1990.
De todas maneras, el 9 de noviembre de 1989 había quedado grabado como la efeméride del día en que Berlín volvió a unirse.
Ramírez de Velasco®

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