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| La foto que nunca se sacaron Malats y Tárrega |
Joaquín Malats y Francisco Tárrega, dos músicos españoles, componen piezas que, en una mirada muy particular, son simétricamente humanas
Dedicado a mis hermanos y sobrinos
A continuación, propondré a los seguidores de esta página, una lectura diferente. Para eso he agregado a esta nota, dos vídeos, que ayudarán a entenderla. Para empezar, diré que mi padre era guitarrista aficionado que tocaba, por música, piezas de Fernando Sors, Francisco Tárrega, Joaquín Malats, Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú. Además, tangos, boleros, lo típico entre los que suelen tocar en el living de la casa, para los parientes, para los amigos. De entre todo lo que tocaba, destacaba dos composiciones la Serenata Española, de Joaquín Malats, y Adelita, de Francisco Tárrega.Adelita es una mazurca para guitarra inspirada en la danza polaca popularizada por Chopin. Está dedicada probablemente a una alumna o admiradora llamada Adela y combina ternura melódica con refinamiento técnico.La Serenata Española de Malats, en cambio, es una pieza escrita para piano, más o menos en 1896, inspirada en los ritmos y giros melódicos del folklore ibérico. Es una pieza que combina la elegancia de la serenata romántica con el sabor popular andaluz, con un ritmo de seguidilla y usando el modo frigio típico del canto español. Más tarde fue transcrita para violín y orquesta, y para guitarra manteniendo su aire vibrante y colorido. A continuación, la interpretación de Pepe Romero que, además, trae una anécdota personal.
En cualquier enciclopedia musical, el lector hallará que Adelita, escrita en compás ternario, alterna pasajes dulces y ligeros con secciones más expresivas, mostrando el lirismo característico de Tárrega y su dominio de la guitarra como instrumento íntimo. Es breve, introspectiva, y su encanto es su sencillez: símbolo de la estética romántica española de su tiempo. Bueno. Aquí va.
Joaquín Malats nació en Barcelona en 1872 y desde chico mostró un talento feroz para el piano. Estudió en París, donde ganó premios y aplausos por su virtuosismo elegante. Tocó por toda Europa, llevando siempre en las manos el pulso rítmico y el color popular de España. Su Serenata Española lo hizo famoso y, como se dijo, hasta Franz Liszt lo elogió por su gracia natural. Fue de esos músicos que parecían conversar con el teclado, sin artificio ni vanidad. Murió joven, en 1912, con apenas cuarenta años, dejando una obra corta, luminosa, que respira aire de plaza y perfume de guitarra.
Francisco Tárrega nació en Villarreal en 1852 y fue, sin exagerar, el padre moderno de la guitarra española. Transformó el instrumento de salón en voz poética, profunda, casi humana. Sus dedos parecían pensar y su música hablaba. Compuso piezas que hoy son emblemas, como Recuerdos de la Alhambra, en los que donde cada nota respira emoción contenida. Fue maestro de una generación entera y sembró el camino para Segovia y los que vinieron después. De salud frágil y carácter sereno, murió en 1909, dejando una guitarra llena de alma, nostalgia y esa melancolía suave que sólo tienen los grandes románticos.
Cuestión personal
Paso a la primera persona para contar que una vez Santiago Carrillo, gran guitarrista santiagueño, interpretó Adelita y lo grabaron. Y yo me preguntaba por qué no sonaba ni parecido a como la tocaba el tata (así le decíamos los hijos y algunos amigos nuestros a mi padre). Cuando la oí tocar por Tárrega, me dije, “esa es”. Todavía hoy no estoy muy seguro de si Francisco Tárrega Tocaba Adelita, escrita por Tárrega, mejor que mi padre, que interpretaba a Tárrega mejor qué Tárrega. Qué quiere que le diga, oiga.
Juan Manuel Aragón
A 17 de noviembre del 2025, en San Miguel. Visitando al tío Joshela.
Ramírez de Velasco
A continuación, propondré a los seguidores de esta página, una lectura diferente. Para eso he agregado a esta nota, dos vídeos, que ayudarán a entenderla. Para empezar, diré que mi padre era guitarrista aficionado que tocaba, por música, piezas de Fernando Sors, Francisco Tárrega, Joaquín Malats, Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú. Además, tangos, boleros, lo típico entre los que suelen tocar en el living de la casa, para los parientes, para los amigos. De entre todo lo que tocaba, destacaba dos composiciones la Serenata Española, de Joaquín Malats, y Adelita, de Francisco Tárrega.Adelita es una mazurca para guitarra inspirada en la danza polaca popularizada por Chopin. Está dedicada probablemente a una alumna o admiradora llamada Adela y combina ternura melódica con refinamiento técnico.La Serenata Española de Malats, en cambio, es una pieza escrita para piano, más o menos en 1896, inspirada en los ritmos y giros melódicos del folklore ibérico. Es una pieza que combina la elegancia de la serenata romántica con el sabor popular andaluz, con un ritmo de seguidilla y usando el modo frigio típico del canto español. Más tarde fue transcrita para violín y orquesta, y para guitarra manteniendo su aire vibrante y colorido. A continuación, la interpretación de Pepe Romero que, además, trae una anécdota personal.
Serenata española
En cualquier enciclopedia musical, el lector hallará que Adelita, escrita en compás ternario, alterna pasajes dulces y ligeros con secciones más expresivas, mostrando el lirismo característico de Tárrega y su dominio de la guitarra como instrumento íntimo. Es breve, introspectiva, y su encanto es su sencillez: símbolo de la estética romántica española de su tiempo. Bueno. Aquí va.
Adelita, por Francisco Tárrega
Mi padre contraponía las dos músicas, sostenía que la Serenata Española era una declaración de amor masculina, fuerte, reclamando a la hembra para el cortejo de manera varonil. Y que Adelita, en cambio, con su candidez y delicadeza, era quizás la respuesta femenina a aquel requiebro de amor del hombre. Es casi seguro que no fue la intención de los autores que sus músicas representaran eso, pero también es cierto que la música despierta emociones distintas en cada uno, que incluso pueden ir cambiando a través del tiempo. Joaquín Malats nació en Barcelona en 1872 y desde chico mostró un talento feroz para el piano. Estudió en París, donde ganó premios y aplausos por su virtuosismo elegante. Tocó por toda Europa, llevando siempre en las manos el pulso rítmico y el color popular de España. Su Serenata Española lo hizo famoso y, como se dijo, hasta Franz Liszt lo elogió por su gracia natural. Fue de esos músicos que parecían conversar con el teclado, sin artificio ni vanidad. Murió joven, en 1912, con apenas cuarenta años, dejando una obra corta, luminosa, que respira aire de plaza y perfume de guitarra.
Francisco Tárrega nació en Villarreal en 1852 y fue, sin exagerar, el padre moderno de la guitarra española. Transformó el instrumento de salón en voz poética, profunda, casi humana. Sus dedos parecían pensar y su música hablaba. Compuso piezas que hoy son emblemas, como Recuerdos de la Alhambra, en los que donde cada nota respira emoción contenida. Fue maestro de una generación entera y sembró el camino para Segovia y los que vinieron después. De salud frágil y carácter sereno, murió en 1909, dejando una guitarra llena de alma, nostalgia y esa melancolía suave que sólo tienen los grandes románticos.
Cuestión personal
Paso a la primera persona para contar que una vez Santiago Carrillo, gran guitarrista santiagueño, interpretó Adelita y lo grabaron. Y yo me preguntaba por qué no sonaba ni parecido a como la tocaba el tata (así le decíamos los hijos y algunos amigos nuestros a mi padre). Cuando la oí tocar por Tárrega, me dije, “esa es”. Todavía hoy no estoy muy seguro de si Francisco Tárrega Tocaba Adelita, escrita por Tárrega, mejor que mi padre, que interpretaba a Tárrega mejor qué Tárrega. Qué quiere que le diga, oiga.
Juan Manuel Aragón
A 17 de noviembre del 2025, en San Miguel. Visitando al tío Joshela.
Ramírez de Velasco



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