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| Ilustración |
El 20 de enero de 1582, se hace en Santiago, el alarde de la expedición destinada a fundar San Felipe y Santiago de Lerma en el Valle de Salta
El 20 de enero de 1582, se hizo en Santiago del Estero, el alarde de los hombres que integrarían la expedición destinada a fundar San Felipe y Santiago de Lerma en el Valle de Salta. El acto fue una revista pública de los futuros pobladores y soldados, previa a la partida organizada por orden del gobernador del Tucumán, Hernando de Lerma, como parte del proceso formal de fundación de una nueva ciudad en el extremo norte de la jurisdicción.Santiago del Estero era en ese momento el principal centro administrativo, militar y político de la región. Desde aquí se organizaban las expediciones de conquista, defensa y poblamiento hacia los territorios del actual noroeste argentino. En ese marco se dispuso la preparación de la empresa fundacional que daría origen a Salta, considerada estratégica para el control de los valles y los caminos hacia el Alto Perú.El alarde era una práctica habitual en la organización militar y colonial del siglo XVI. Consistía en el pase de lista y exhibición pública de los hombres que participarían en una expedición, con la verificación de sus armas, caballos, pertrechos y condiciones físicas. Tenía valor administrativo, militar y jurídico, ya que dejaba constancia oficial de quiénes integraban la empresa y bajo qué autoridad actuaban.
Durante el alarde realizado el 20 de enero de 1582 se reunieron los soldados, vecinos y aventureros que acompañarían a Hernando de Lerma. El acto permitía registrar los nombres de los participantes, su origen, su armamento y su estatus, información que luego se utilizaba para la asignación de tierras, encomiendas o cargos tras la fundación efectiva de la ciudad.
La ceremonia se desarrolló en la plaza principalo de Santiago, bajo autoridad del gobernador y con presencia de funcionarios coloniales. El alarde tenía también una dimensión simbólica, ya que representaba la afirmación del poder real y la organización formal del avance español sobre territorios considerados bajo dominio de la Corona.
El contingente alistado llevaba españoles y criollos que vivían en la gobernación, algunos con experiencia previa en campañas militares. Muchos provenían de expediciones anteriores y buscaban asegurar su posición social y económica mediante la participación en una nueva fundación.
Tras el alarde, la expedición inició su desplazamiento hacia el valle de Salta, atravesando territorios habitados por pueblos originarios. El viaje implicó dificultades logísticas, resistencia indígena y la necesidad de establecer alianzas y defensas antes de la instalación definitiva del asentamiento.
La fundación de Salta se hizo el 16 de abril de 1582, casi tres meses después del alarde. La ciudad fue establecida como un punto clave en la ruta que conectaba el Tucumán con el Alto Perú, cumpliendo funciones militares, comerciales y administrativas dentro del sistema colonial español.
El alarde previo fue un paso indispensable en ese proceso, ya que daba legitimidad legal y militar a la expedición. Sin ese acto, la empresa carecería del respaldo formal exigido por las normas coloniales vigentes, especialmente las ordenanzas de poblamiento dictadas por la Corona.
Ramírez de Velasco®


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