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| Colonia del Sacramento, Uruguay |
El 4 de enero de 1763, fuerzas británicas intentan desembarcar en la plaza de Colonia del Sacramento, actual Uruguay
El 4 de enero de 1763, en el marco de la Guerra de los Siete Años, fuerzas británicas intentaron desembarcar en la plaza de Colonia del Sacramento, actual Uruguay, para apoderarse de ese enclave estratégico en el Río de la Plata. La operación se inscribía en la ofensiva inglesa contra los dominios coloniales de España y Portugal en América, y respondía al plan de Londres de consolidar una presencia militar y comercial en la región. La resistencia en la costa impidió que los británicos concretaran la maniobra, frustrando así un episodio poco recordado de aquella guerra global.Fue, en rigor, la primera de las muchas invasiones que sufrieron los americanos. Le siguieron las de 1806, 1807, 1840, todas fracasadas, y la de 1852, en la que finalmente tropas británicas y brasileñas entraron triunfante en Buenos Aires, e impusieron sus condiciones. A partir de entonces ninguna otra invasión fue rechazada y de hecho, algunas fueron amablemente recibidas por los argentinos, narcotizados por la propaganda de la televisión.En aquel entonces, Colonia del Sacramento, fundada por los portugueses en 1680 frente a Buenos Aires, había sido disputada durante décadas por españoles y lusitanos. Su ubicación privilegiada la convirtió en un enclave de contrabando y en punto de fricción permanente entre ambas coronas. Para 1762, tras la firma del Tercer Pacto de Familia, España se había aliado con Francia contra Gran Bretaña, y eso abrió un nuevo frente de conflicto en el Río de la Plata.
La plaza estaba entonces bajo dominio portugués, con una guarnición reforzada por temor a los ataques españoles desde Buenos Aires. La escuadra británica, aliada de Portugal en la contienda, buscaba desembarcar para asegurar la posición y evitar que la ofensiva española culminara en un asedio exitoso. El intento del 4 de enero se inscribe en esas tensiones y realineamientos diplomáticos.
La flota inglesa había cruzado el Atlántico con refuerzos destinados a sus posesiones en América del Sur. El Río de la Plata aparecía como un escenario secundario, pero estratégico, ya que controlaba el acceso a las ricas rutas fluviales del interior. El arribo frente a Colonia coincidió con un momento crítico, pues España había iniciado operaciones militares para recuperar la ciudad.
El desembarco, sin embargo, no prosperó. La combinación de resistencia desde la costa, dificultades de navegación en las aguas bajas y la presencia de fuerzas hispano-criollas en la ribera oriental frustraron la maniobra. Los ingleses desistieron de tomar tierra en forma masiva, limitándose a operaciones de hostigamiento naval.
El episodio marcó uno de los pocos intentos directos de Inglaterra por proyectar fuerza militar en la Banda Oriental durante esa guerra. Aunque breve, la acción reflejó el interés británico en la región, que se haría más evidente décadas más tarde, durante las invasiones de 1806 y 1807 al Río de la Plata.
La disputa por Colonia se resolvió poco después, en las negociaciones de paz que pusieron fin a la Guerra de los Siete Años. El Tratado de París de 1763 devolvió la ciudad a Portugal, consolidando así la frustración de los proyectos hispánicos de recuperar el enclave por la fuerza de las armas.
La resistencia al desembarco inglés del 4 de enero se integró al ciclo de asedios, ataques y devoluciones que marcaron la historia de Colonia del Sacramento. Su valor estratégico permaneció incuestionable, tanto para los imperios ibéricos como para la potencia británica que ya se perfilaba como dueña de los mares.
La plaza continuó siendo un punto de fricción hasta la independencia rioplatense, cuando finalmente perdió su rol como bastión colonial. Pero aquel intento británico de 1763 dejó testimonio del carácter global del conflicto y de la temprana atención que Inglaterra prestó al Río de la Plata.
Ramírez de Velasco®



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