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| La publicación de los terroristas |
El 7 de enero de 1974, la revista Estrella Roja confirma el cobro del costoso rescate por la liberación del ejecutivo Víctor Samuelson
El 7 de enero de 1974, la publicación clandestina Estrella Roja confirmó el cobro del rescate más costoso de la historia argentina hasta ese momento por la liberación del ejecutivo norteamericano Víctor Samuelson. Fue el resultado de una operación logística empezada meses atrás por el Ejército Revolucionario del Pueblo, que logró extraer una cifra millonaria de la multinacional ESSO. El anuncio detalló la distribución de los fondos en suministros y ayuda social, marcando un hito en la escalada de secuestros extorsivos que sacudieron al país durante la década del setenta.Víctor Samuelson, gerente de la refinería que la petrolera tenía en Campana, fue capturado el 6 de diciembre de 1973. Durante un almuerzo en el club de la empresa, un comando armado irrumpió en el recinto y lo llevó hacia un paradero desconocido. El procedimiento se realizó con una precisión quirúrgica, sin disparar un solo proyectil y neutralizando rápidamente a la seguridad privada del complejo industrial bonaerense.Desde el inicio del cautiverio, las comunicaciones se establecieron de manera indirecta a través de comunicados entregados en redacciones de diarios nacionales. Se exigió inicialmente una suma de 10 millones de dólares, cifra que luego aumentó ante la prolongación de las negociaciones. El gobierno, encabezado por Juan Domingo Perón, observaba con preocupación el desarrollo de un conflicto que ponía en jaque la política de seguridad y las inversiones extranjeras.
La edición número 28 de Estrella Roja, órgano de difusión del Partido Revolucionario de los Trabajadores, brazo político y cómplice del Ejército Revolucionario del Pueblo, sirvió como el canal oficial para informar la recepción de 14.200.000 dólares. Fue un récord absoluto para la época, superando ampliamente cualquier rescate pagado anteriormente por grupos insurgentes en América Latina. El texto describió el dinero no como un botín de guerra, sino como una "devolución de la plusvalía" extraída a los trabajadores por la corporación petrolera.
El comunicado especificó que una fracción importante del dinero se destinaría a la compra de útiles escolares, alimentos y materiales de construcción para barrios pobres. Se ordenó a la empresa ESSO la entrega de estas donaciones en puntos específicos de la periferia urbana como condición previa para avanzar en las etapas finales de la liberación. Camiones cargados con víveres aparecieron en barrios humildes de Buenos Aires y el resto del país bajo la supervisión de militantes.
Las autoridades de la ESSO, bajo presión directa de la casa matriz en Estados Unidos, decidieron actuar al margen de las recomendaciones de las fuerzas de seguridad locales para garantizar la integridad del gerente. Se realizaron transferencias internacionales complejas para movilizar el efectivo sin alertar a los controles financieros del Estado. El pago final se concretó en un punto de Buenos Aires, siguiendo un estricto protocolo de señales visuales y entregas escalonadas de bolsos con billetes de alta denominación.
A pesar de la confirmación del pago ese 7 de enero, la incertidumbre sobre el paradero físico de Samuelson continuó durante varios meses. El cautiverio se extendió en las denominadas "cárceles del pueblo", celdas subterráneas diseñadas para ocultar a los secuestrados de los rastrillajes policiales y militares. El ejecutivo permaneció en condiciones de aislamiento total, recibiendo únicamente contacto de sus custodios, quienes le proveían literatura política y noticias seleccionadas.
La repercusión internacional de la noticia colocó a la Argentina en las portadas de los principales diarios del mundo, desde el New York Times hasta Le Monde. Se analizó el impacto que este ingreso de capital tendría en la capacidad operativa de la organización guerrillera para financiar futuras acciones y sostener su estructura logística. La magnitud del rescate obligó a otras empresas multinacionales a reforzar sus esquemas de seguridad y a considerar el traslado de sus directivos extranjeros a países vecinos.
Samuelson fue finalmente liberado el 29 de abril de 1974, tras 144 días de cautiverio, siendo abandonado cerca de una iglesia en Temperley. Presentaba un evidente deterioro físico, habiendo perdido peso de manera significativa y mostrando signos de desorientación por la falta de luz solar. Se lo trasladó de inmediato a un centro médico privado bajo una fuerte custodia de la embajada norteamericana antes de su salida definitiva del país.
El episodio quedó registrado en los anales de la historia criminal y política como el punto máximo de la estrategia de financiamiento mediante secuestros de ejecutivos. El monto percibido por los terroristas permitió una expansión de sus frentes de combate y una profesionalización de sus cuadros técnicos en los años siguientes. La cifra de los 14,2 millones de dólares permaneció durante décadas como el estándar de comparación para la valoración de los riesgos corporativos en regiones de conflicto.
Ramírez de Velasco®


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