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El 17 de febrero de 1878 se instaló el teléfono en la Argentina, con la instalación del primer servicio telefónico en Buenos Aires
El 17 de febrero de 1878 se instaló el teléfono en la Argentina, con la puesta en funcionamiento del primer servicio telefónico en la ciudad de Buenos Aires, lo que marcó el inicio de las telecomunicaciones modernas en el país, vinculó a la administración pública y al sector privado mediante una nueva tecnología de origen reciente y abrió un proceso de expansión técnica, empresarial y urbana que transformó las formas de comunicación a fines del siglo XIX.La instalación inicial se realizó pocos años después de la invención del teléfono por Alexander Graham Bell en 1876. La novedad llegó a la Argentina en un contexto de acelerada modernización, crecimiento del comercio exterior y fuerte influencia de capitales y conocimientos provenientes de Europa y de los Estados Unidos.El primer sistema telefónico funcionó a partir de líneas tendidas en el área céntrica de Buenos Aires y conectó oficinas comerciales, dependencias oficiales y algunas residencias particulares. El servicio era limitado, experimental y costoso, orientado principalmente a sectores empresariales y administrativos.
La empresa encargada de la instalación fue la River Plate Telephone Company, de capitales británicos, que obtuvo autorización para operar el servicio. El modelo empresarial replicó esquemas ya aplicados en otras ciudades del mundo, con concesiones privadas y regulación estatal incipiente.
En sus comienzos, el teléfono coexistió con el telégrafo, que ya estaba ampliamente difundido en la Argentina desde mediados del siglo XIX. Mientras el telégrafo se utilizaba para comunicaciones a larga distancia y de carácter oficial o comercial, el teléfono se presentaba como una herramienta para la comunicación inmediata dentro de un mismo núcleo urbano.
La red inicial era manual y requería la intervención de operadoras para establecer cada llamada. Las centrales telefónicas se ubicaban en edificios especialmente adaptados y el tendido de cables se realizaba de manera aérea, formando parte del paisaje urbano de la época.
Durante la década de 1880 el servicio comenzó a expandirse lentamente hacia otros barrios de Buenos Aires y, posteriormente, a ciudades como Rosario y Córdoba. La adopción del teléfono acompañó el crecimiento demográfico, la consolidación de actividades financieras y el desarrollo de la administración pública nacional.
El Estado argentino empezó a intervenir de forma progresiva en la regulación del servicio, estableciendo normas para concesiones, tarifas y expansión de la infraestructura. La telefonía pasó a ser considerada un servicio estratégico para el funcionamiento del comercio, el transporte y la gestión gubernamental.
A fines del siglo XIX, el teléfono se integró a un sistema más amplio de comunicaciones que incluía correos, telégrafos y ferrocarriles. Su presencia contribuyó a acelerar la toma de decisiones, reducir tiempos de gestión y modificar prácticas laborales en oficinas y empresas.
La instalación del teléfono en 1878 se produjo en una Argentina en plena transformación, con una capital que buscaba equipararse a las grandes ciudades del mundo. El avance técnico se sostuvo en inversiones extranjeras, mano de obra local especializada y una demanda creciente de comunicaciones rápidas en una sociedad cada vez más compleja y urbanizada.
Ramírez de Velasco®


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