Ir al contenido principal

RASTRO Quién camina adelante

Cae la tarde en Huyamampa. Fotografía de Jorge Llugdar

Seguir una huella en medio del bosque santiagueño es todo un saber que los campesinos dominan, para alguien de ciudad es difícil, pero a veces le acierta


Desde hacía más de una hora venía siguiendo el rastro. Había llovido hacía un rato nomás, así que las huellas estaban bien marcadas, hasta un tipo de ciudad como yo, sin experiencia en profundos asuntos campesinos podía seguirlas tranquilamente. Un amigo me había enseñado a mirar las señales, a interpretar los cambios de pie, a ver cuándo el tipo que caminaba adelante se había parado y a adivinar los porqués de las dudas y vacilaciones en el paso. Hay que saber “aquí se ha detenido” cuando la caminata se acorta o se mueve en un mismo lugar, si es porque ha oído o visto algo, algo le ha llamado la atención, se acomodó una carga que llevaba o se ha asustado con un animal, un ruido raro.
Supe de entrada nomás que tenía los trancos más largos que el otro. Y que era hombre. A pesar de que ahora todos se ponen las mismas zapatillas, no sé por qué, no me pregunte, pero sabía que quien iba adelante no era una mujer, eso que no tenía un calzado muy grande, alpargatas del nueve, del ocho quizás.
Algo me decía también que no iba muy lejos, porque las pisadas que dejaba eran parecidas a las mías, no estaban gastadas. Quizás fuera quinientos metros más adelante, tal vez menos, en el profundo bosque santiagueño, con sendas caprichosas siguiendo los pasos de la hacienda, de los animales, a veces es difícil ver a alguien, aunque esté a diez metros de uno.
Estaba seguro de que, si gritaba, me oiría, lo mismo si gritaba él, pero no quise hacerlo, no sabía quién era y por ahí se molestaba si lo hacía detener por algo. No lo divisaba todavía, pero en el espeso bosque santiagueño, en esos zigzagueantes caminitos, no lo vería sino hasta que estuviera a pocos metros.
Apuré el paso. Me fijé que las huellas del tipo se hacían cada vez más cortitas, como si se fuera cansando. En algunos tramos descubrí que titubeaba, como si fuera a pararse, pero seguía caminando. En cada recodo del camino, se me hacía que lo vería, pero nada. Me estaba agarrando angustia. Temía perderlo, aunque sabía que ya no era posible: era evidente que los dos íbamos para el mismo lado. Tenía curiosidad por saber quién era, capaz que es un conocido, alguien que, ¡pucha!, cómo no imaginé que sería él.
A veces el silencio después de la lluvia en el campo es maravilloso, sólo se oye el entrechocar de las gotas de agua contra los charcos, algún ave que anda cantando cerca y a lo lejos, quizás el canto de un gallo, señal de que las casas no están muy lejos. Y los propios pasos de uno, que camino con cuidado para no resbalar en la tierra mojada y jabonosa de Santiago.
Hasta que supe que iba adelante, a pocos metros nomás. Redoblé el paso, estaba pronto a alcanzarlo. Caminaba adelante, llevaba un palito en la mano, que se había detenido a cortar cuando no supe bien por qué se había detenido un momento. En eso me sintió, se dio vuelta.
Y supe quién era.
Juan Manuel Aragón
A 7 de mayo del 2024, en Salavina. Vareando el parejero.
©Ramírez de Velasco

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

1965 AGENDA PROVINCIAL Moreno

Edgardo Moreno El 14 de abril de 1965 nace Edgardo Atilio Moreno en La Banda, Santiago del Estero, abogado, profesor de historia y dirigente nacionalista El 14 de abril de 1965 nació Edgardo Atilio Moreno en La Banda, Santiago del Estero. Es abogado, profesor de historia y dirigente nacionalista. Su vida estuvo marcada por la militancia política y la difusión de ideas vinculadas al revisionismo histórico. Cursó estudios de abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán, donde obtuvo el título de abogado. Más tarde se formó como profesor de historia en el Instituto Superior del Profesorado Provincial de Santiago del Estero, lo que le permitió combinar la docencia con el ejercicio profesional. En su carrera en la administración pública se desempeñó como secretario del Juzgado Electoral de la ciudad de La Banda, cargo que le dio visibilidad en el ámbito institucional provincial. A mediados de la década del 2000, se convirtió en uno de los fundadores del Partido Fuerza Patriótica, organiza...

SÚA El grito

Súa Carabajal Entérese de una falsa etimología y por qué es un insulto criollo que alerta, acusa y define en la noche campesina Una etimología falsa de la palabra “quechua”, o más fielmente “quichua”, sostiene que cuando los españoles llegaban a un pueblo, los indios peruanos salían corriendo gritando “¡súa!, ¡súa!”, que significa ladrón o ratero, en casi todos los dialectos de esta lengua que se hablaban en los pagos del Inca. Es bonito pero falso ese origen, que merecería ser cierto, sobre todo para los indigenistas, que buscan motivos para odiar a los españoles hasta debajo de las piedras. Si hubiera un solo documento para demostrarlo sería perfecto, pero no lo hay. “Súa” es un término muy conocido, aún entre los que no hablan la lengua del Cuzco, porque la repetían todos los días en “Santiago, guitarra y copla”, conocido programa folklórico de la radio LV11, que conducía Juan Carlos Carabajal. Al empezar la audición, se pronunciaba la supuesta trilogía moral de los indios peruanos:...

ISRAEL ¿Qué pasa con el sexo durante la guerra?

El amor en los refugios Una pareja dejó de ir al refugio y empezó a tener relaciones sexuales, una mujer soltera siguió saliendo con hombres, pero quería ir directamente a la cama, hubo padres que entraron en los cuarteles militares con sus hijos y, en lugar de tocarse, encontraron una vía de escape en sus peleas, y más… Por Aspir Ayubov en el diario Mako “Llevamos cuatro años casados, un segundo capítulo para ambos, y la guerra ha despertado en nosotros pasiones increíblemente intensas”. Así describe Uri, un vecino del centro de unos 40 años, la sorprendente dinámica de pareja que surgió a raíz de la guerra con Irán. Para él y para ella, no extinguió la pasión, sino que se convirtió en un motor de intimidad y deseo, en el momento en que decidieron abandonar el espacio protegido. “En la segunda semana de la guerra, dejamos de bajar al refugio, y por esas mismas fechas nos dimos cuenta de que no podíamos dejar de tocarnos”, dice. “Es como si hubiéramos dejado de protegernos y hubiéramos...

CAMBIO Noticias viejas

Ilustración Un chico descubre que informarse antes era esperar y confiar en papel que llegaba tarde cada mañana El otro día le dije a mi chango, de 8 años, que en Santiago muchos estaban acostumbrados a dormir sobre colchones de lana, en catres de tiento. En algunas casas faltaba el agua corriente y había que lavarse la cara en palanganas. No había quien no supiera bailar un trompo. Y la mayoría se informaba sobre la provincia, el país y el mundo, leyendo el diario u oyendo la radio. Bueno. Todo eso terminó. Durante una semana me pasé explicándole que era un colchón de lana, un catre, una palangana y un trompo. ¿Tarea dura?, no, ¡qué va!! Lo jodido fue explicarle qué era un diario. —Las noticias venían escritas en una especie de libro, como los que uso yo. Sólo que tenía las hojas más grandes. —¿Del tamaño de las hojas de mi carpeta de dibujo? —No, más grande. —¿Cómo muchas hojas, como tus libros? —Llegaron a traer cien o más. —¿Y quién los escribía? —Los periodistas. —Pero, ¿cuándo? —...

OPINIÓN Trump y el Papa

El Papa y Trump En Fruslerías Toda una galería de políticos y opinadores que llevan décadas trabajando contra Cristo y su Iglesia se han descubierto hoy como paladines del Papado. Gente que legisla contra la ley natural, que inyecta la ideología de género en las escuelas, que persigue a los objetores de conciencia y ridiculiza a los católicos a la menor oportunidad, de pronto anda muy preocupada por la dignidad del Santo Padre. Pero hay que decirlo claro: son anticristos. No en el sentido apocalíptico del término (aunque a veces lo parezca), sino en el más llano y cotidiano: gente que vive, legisla y gobierna contra Cristo. Odian lo que Cristo enseña. Trabajan de manera incansable para borrar Su huella de la vida pública. Hoy, porque les viene bien darle una colleja a Trump, se envuelven en la bandera del Papa como quien se pone un disfraz para carnaval. Pero no defienden al Papa; le utilizan. Junto a ellos han aparecido los savonarolas de guardia. Meapilas que han visto el meme y han ...