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| Entrada de Punta Lara |
El 21 de febrero de 1828 fue el decisivo combate de Punta Lara, durante la guerra entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Brasil
El 21 de febrero de 1828 fue el combate naval de Punta Lara, enfrentamiento fluvial decisivo durante la guerra entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil, que combinó operaciones navales, bloqueos, maniobras tácticas y consecuencias políticas inmediatas en el estuario del Río de la Plata.El conflicto se desarrollaba desde 1825 por la posesión de la Banda Oriental, territorio hoy correspondiente al Uruguay. En ese escenario, el dominio de los ríos y del estuario resultaba estratégico para el abastecimiento, el comercio y las comunicaciones. La marina brasileña había establecido un bloqueo sobre Buenos Aires para asfixiar económicamente a las Provincias Unidas y forzar una negociación favorable.La escuadra republicana estaba bajo el mando del almirante Guillermo Brown, figura central de la marina rioplatense. Tras varios combates previos, entre ellos Juncal y Monte Santiago, la flota argentina había sufrido pérdidas importantes, pero mantenía capacidad operativa y conocimiento del terreno fluvial, clave en una parte de bancos, canales estrechos y mareas cambiantes.
El combate de Punta Lara fue frente a la costa sur del Río de la Plata, cerca de la actual Ensenada, cuando la escuadra argentina intentó hostigar a las fuerzas imperiales y proteger el tráfico fluvial. La flota brasileña tenía más buques y artillería más pesada, lo que le otorgaba una ventaja material significativa.
Durante la jornada hubo intercambio de fuego a corta y media distancia, con maniobras condicionadas por los bajos fondos y el escaso calado de algunas embarcaciones. Varias naves argentinas encallaron o resultaron seriamente dañadas, mientras la escuadra brasileña logró mantener la presión sin exponerse a un combate cerrado prolongado.
El enfrentamiento no concluyó con una victoria decisiva en términos tácticos, pero sí consolidó el control brasileño del estuario en ese sector. Las fuerzas republicanas se vieron obligadas a replegarse, lo que limitó su capacidad de acción naval en las semanas siguientes y reforzó la efectividad del bloqueo sobre Buenos Aires.
El impacto del combate se sintió de inmediato en el plano económico. El bloqueo naval restringió el ingreso de mercaderías y afectó las exportaciones, aumentando la presión interna sobre el gobierno de las Provincias Unidas. La guerra, prolongada y costosa, comenzaba a generar desgaste político y financiero en ambas partes.
En el plano militar, Punta Lara evidenció las dificultades estructurales de sostener una guerra naval prolongada frente a una potencia con mayores recursos marítimos. La experiencia acumulada por los marinos rioplatenses en combates fluviales contrastaba con la superioridad material de la armada imperial.
El combate se inscribió en una serie de acciones que, sin definir por sí solas el resultado del conflicto, influyeron en el clima de negociación que comenzaba a abrirse. Las operaciones navales, sumadas a la guerra terrestre en la Banda Oriental, mostraban un escenario de equilibrio inestable.
Pocos meses después, en agosto de 1828, se firmaría la Convención Preliminar de Paz, que puso fin a la guerra y dio origen al Estado Oriental del Uruguay como entidad independiente, cerrando un conflicto en el que acciones como el combate naval de Punta Lara habían tenido un peso relevante en la dinámica militar y diplomática del Río de la Plata.
Ramírez de Velasco®


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