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| Subversivos en el monte tucumano |
El 14 de febrero de 1975, fue el combate de Pueblo Viejo cuando el gobierno intentó neutralizar las acciones del Ejército Revolucionario del Pueblo
El 14 de febrero de 1975, en Pueblo Viejo, cerca de Yacuchina, Tucumán, se libró un enfrentamiento conocido como el combate de Pueblo Viejo. El gobierno intentaba neutralizar las acciones del Ejército Revolucionario del Pueblo, que quería establecer un foco guerrillero en el monte tucumano para expandir su influencia en la Argentina. El combate marcó el bautismo de fuego de las tropas argentinas desplegadas en la región, específicamente del Grupo de Artillería de Montaña 5, proveniente de Salta.El 5 de febrero de ese mismo año el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, había firmado un decreto (el 261/75), que comenzó el Operativo Independencia, que finalmente terminó con los grupos de sediciosos que intentaban hacerse con el poder en la Argentina para establecer un gobierno castrista, previo el fusilamiento de al menos 1.000.000 de argentinos, según dichos de sus máximos jerarcas.Ese día, una patrulla de aproximadamente 50 soldados regresaba de una misión en el monte cuando, en Yacuchina, el teniente Rodolfo Ritcher persiguió a un hombre que huyó al verlos. Un guerrillero emboscado le disparó un escopetazo, hiriéndolo gravemente en la espalda, dejándolo paralítico de por vida. El teniente primero Héctor Cáceres, de 29 años, originario de Río Negro, acudió en su auxilio, pero recibió un disparo mortal en el cuello.
El enfrentamiento se generalizó, con participación de helicópteros de la Aviación de Ejército. Dos guerrilleros murieron y tres resultaron heridos, según informes militares. El Ejército Argentino reportó cinco heridos, además de la muerte de Cáceres y la incapacitación permanente de Ritcher.
El Operativo Independencia se desarrollaba en un contexto de creciente actividad subversiva en Tucumán, pues el Ejército Revolucionario del Pueblo, bajo el liderazgo de figuras como Hugo Irurzún, alias “Capitán Santiago”, operaba desde campamentos en el monte, como el del ingenio Fronterita, establecido en 1974 con unos 20 combatientes.
Según el periodista Jorge Lanata, el Ejército Revolucionario del Pueblo nunca superó los 70 combatientes en la región, aunque informes militares, como los del general Acdel Vilas, sugieren una presencia mayor, con hasta 400 simpatizantes en 1975.
La Compañía de Monte Ramón Rosa Jiménez, principal unidad de los grupos de sediciosos en Tucumán, planeaba ataques estratégicos, como el intento posterior de asaltar el Puesto de Comando Táctico de Famaillá.
El combate de Pueblo Viejo ocurrió entre otras acciones cívico-militares del Ejército, con tareas de apoyo comunitario, como la refacción de escuelas rurales en Yacuchina, Manchalá, Balderrama y Yonopongo. La Compañía de Ingenieros de Montaña 5, con asiento en Salta, estaba destacada en Tucumán desde el 1 de mayo de 1975, integrada por 32 soldados, muchos de ellos albañiles sin entrenamiento militar avanzado, cumpliendo el servicio militar obligatorio. El capellán militar, padre Martín, les entregó escapularios de la Virgen del Carmen, patrona de Famaillá, antes de su despliegue.
El enfrentamiento se destacó por la resistencia de los soldados frente a un ataque sorpresivo, en un contexto en que la guerrilla buscaba desestabilizar el control militar en la región. Los guerrilleros, armados y organizados, operaban desde propiedades ocupadas, como la finca Sorteix, y se desplazaban en camionetas y camiones Mercedes Benz.
La acción de Pueblo Viejo evidenció la intensidad del conflicto en Tucumán. Allí el Ejército Argentino, bajo el mando de Vilas, comenzó a adoptar tácticas ofensivas. Este combate precedió al más conocido enfrentamiento de Manchalá, el 28 de mayo de 1975, cuando 11 soldados y dos suboficiales resistieron a más de 100 guerrilleros.
El sacrificio de Cáceres y la valentía de los conscriptos en Pueblo Viejo fueron reconocidos por el Ejército, que en 2018 otorgó medallas a los veteranos de estas acciones, aunque muchos aún reclaman el mismo reconocimiento oficial que tuvieron sus asesinos.
Juan Manuel Aragón
Ramírez de Velasco®



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