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| Sede de la Academia |
El 20 de febrero de 1976 la Real Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, es reconocida por el Estado español
El 20 de febrero de 1976 la Real Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, obtuvo el reconocimiento institucional del Estado español, hito administrativo que formalizó su autoridad científica en materia de lengua vasca tras décadas de actividad académica sin estatuto oficial. La medida se produjo al mismo tiempo que la transición política y supuso el encuadre jurídico de una institución creada en 1919.Euskaltzaindia había sido fundada el 7 de octubre de 1919 en Oñati, Gipuzkoa, por iniciativa de intelectuales y estudiosos del euskera preocupados por la preservación, el estudio y la normalización de la lengua. Desde sus orígenes se organizó como academia científica, con miembros numerarios y correspondientes, y con una estructura orientada a la investigación filológica y dialectológica.Durante gran parte del siglo XX desarrolló su labor sin reconocimiento oficial del Estado. Aun así, elaboró estudios sobre fonética, morfología y léxico del euskera, recopiló materiales dialectales y sostuvo debates internos sobre la unificación lingüística. Su trabajo se apoyó en comisiones especializadas y en una producción constante de informes y publicaciones.
La Guerra Civil española y la posterior dictadura franquista limitaron severamente el uso público del euskera. En ese período, Euskaltzaindia mantuvo una actividad irregular, con restricciones legales y escasa visibilidad institucional. Pese a ello, continuó funcionando como referencia académica para investigadores y hablantes en el ámbito cultural y universitario.
A fines de la década de 1960 impulsó el proceso de fijación del euskera batua, una variedad estándar destinada a la enseñanza, la administración y los medios de comunicación. Las decisiones adoptadas en ese marco consolidaron su papel normativo, aunque todavía carecía de reconocimiento jurídico por parte de las autoridades estatales.
El 20 de febrero de 1976 el Estado español reconoció oficialmente a Euskaltzaindia como Real Academia, otorgándole personalidad jurídica y validando sus competencias científicas. Ese reconocimiento se materializó mediante una disposición legal que la integró en el sistema institucional de academias, equiparándola a otras corporaciones lingüísticas de ámbito estatal.
A partir de entonces, sus dictámenes y propuestas adquirieron carácter oficial en relación con la lengua vasca. La academia pasó a ser interlocutora reconocida para las administraciones públicas en cuestiones de normativa, toponimia, ortografía y criterios lingüísticos aplicables al euskera.
El reconocimiento institucional también facilitó la firma de convenios con organismos públicos y universidades, así como la obtención de financiación estable. Esto permitió ampliar proyectos de investigación, reforzar su estructura interna y profesionalizar parte de su actividad técnica y administrativa.
En los años posteriores, Euskaltzaindia consolidó su sede central en Bilbao y mantuvo delegaciones y actividades en los distintos territorios del ámbito lingüístico vasco. Continuó incorporando académicos de distintas especialidades y publicó obras normativas, diccionarios y estudios históricos de referencia.
Cuando se la reconoció, la academia tenía varias comisiones permanentes, entre ellas las dedicadas a gramática, léxico, onomástica y literatura. En su corpus documental había archivos dialectales, actas de congresos y resoluciones normativas que sirvieron de base para la posterior expansión del euskera en la educación y la administración.
Ramírez de Velasco®


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