Ir al contenido principal

1980 ALMANAQUE MUNDIAL Macaulay

Macaulay Culkin

El 26 de agosto de 1980 nace Macaulay Culkin, actor norteamericano que hizo un papel en Mi pobre angelito, y se convirtió en una estrella infantil en la década de 1990

El 26 de agosto de 1980 nació Macaulay Culkin, actor norteamericano conocido por su papel en Mi pobre angelito, que lo convirtió en una estrella infantil en la década de 1990. Nacido en Nueva York, comenzó su carrera a los cuatro años en teatro y publicidad. Actuó en películas icónicas como Tío Buck y Ricky Ricón, alcanzando fama mundial con Home Alone. Su trayectoria incluye más de 20 películas y apariciones en televisión. Vivió altibajos personales y profesionales, pero sigue activo en la industria del entretenimiento.
Nació en Manhattan, Nueva York, hijo de Patricia Brentrup y Christopher Cornelius Culkin. Creció en una familia de siete hermanos, varios de ellos también actores, como Kieran y Rory Culkin. A los cuatro años, debutó en el teatro con la obra Bach Babies en la New York Philharmonic. A los seis, apareció en comerciales y pequeños papeles en televisión, incluyendo un episodio de la serie The Equalizer en 1986.
En 1988, obtuvo su primer papel cinematográfico en Rocket Gibraltar, junto a Burt Lancaster. Al año siguiente, actuó en See You in the Morning con Jeff Bridges. Su primer papel destacado fue en Tío Buck (1989), compartiendo pantalla con John Candy. La película recaudó 66 millones de dólares y marcó su entrada al cine comercial.
En 1990, protagonizó Home Alone (Mi pobre angelito), interpretando a Kevin McCallister. La película, dirigida por Chris Columbus y producida por John Hughes, recaudó 476 millones de dólares mundialmente. Con 10 años, se convirtió en el actor infantil mejor pagado de la época, ganando 100,000 dólares por su papel. En 1992, repitió el personaje en Home Alone 2: Lost in New York, que recaudó 359 millones de dólares.
Luego, en 1991, apareció en My Girl junto a Anna Chlumsky, una comedia dramática que recaudó 59 millones de dólares. Ese mismo año, actuó en el thriller The Good Son con Elijah Wood, filmado en 1993. En 1994, protagonizó Ricky Ricón, interpretando a un niño multimillonario. La película recaudó 38 millones de dólares, pero marcó el inicio de un declive en su carrera infantil.
A los 14 años, anunció una pausa en su carrera actoral. Entre 1995 y 2002, se alejó de los reflectores, enfocándose en su vida personal. Regresó en 2003 con la película Party Monster, interpretando al asesino Michael Alig. La cinta, de bajo presupuesto, recibió críticas mixtas y tuvo un alcance limitado.
En el 2004, actuó en Saved!, una comedia independiente con Mandy Moore y Jena Malone. Participó en varias películas de bajo perfil durante los 2000, incluyendo Sex and Breakfast (2007). También incursionó en la música, formando la banda de parodia The Pizza Underground en 2013, que se disolvió en 2016.En televisión, apareció en series como Will & Grace (2003) y Kings (2009).
En el 2021, participó en la décima temporada de American Horror Story: Double Feature, interpretando a Mickey. También ha trabajado como actor de doblaje, narrando audiolib YMCA en 2019.
Publicó un libro semiautobiográfico, Junior, en el 2006, en el que relató experiencias de su infancia y carrera. En 2017, lanzó Bunny Ears, un sitio web de comedia y cultura pop, que también produce un podcast. Vive entre Los Ángeles y Nueva York.
En su filmografía, acumula más de 20 películas, con ingresos totales superiores a los 1.000 millones de dólares. Ha trabajado con directores como Chris Columbus y actores como Catherine O’Hara. Actualmente, sigue participando en proyectos cinematográficos y de prensa.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

Entradas populares (últimos siete días)

PRESENCIAS Qué pasa cuando nos vamos

"Almas", de Raúl Cisterna Cuando cae el silencio recuperan sus juegos, recorren rincones conocidos y hacen crujir los muebles para hacerse notar Si nos vamos, se ponen a bailar, a saltar, organizan ceremonias secretas, pasean como Juan por su casa por las habitaciones desoladas. Resumen nuestras viejas ansias, porque más allá de la vida topemos algo y, si fuimos buenos, que mejore lo presente. Quién sabe si tienen idea de la naturaleza de su ser o solo se dedican a danzar en la sala, la cocina, el patiecito de luz, la habitación de los chicos, la pieza de nosotros, el baño, el patio de atrás. Abren la alacena para revolver entre la yerba, el azúcar, los fideos, el arroz y el aceite; se prueban la ropa, sacuden las polillas de los vestidos o se sientan en los sillones del patio a mirar las estrellas, curiosas, como si no las conocieran, preguntándose si son fuentes de luz o agujeros en el techo de la carpa de la oscuridad. Cerramos la puerta para marcharnos y, con el chasquido...

GENEALOGÍA El enemigo levanta la mano

"Reunión", de Raúl Cisterna La dudosa ascendencia de uno bastó para que viejos contertulios imaginen golpes, alianzas oscuras y ambiciones ocultas Mostró una genealogía de dudosa procedencia en la que aseguraba ser descendiente directo del Cid. Hubo quienes sostuvieron que el árbol genealógico que presentó aquel lejano jueves, cuando le dimos la bienvenida, era apócrifo. No faltó quien afirmara que se trataba de una falsedad lisa y llana. ¡Vamos!, sonaba fuerte decir eso de quien se presentaba como pariente de Ruy Díaz de Vivar, y por eso la versión pasó susurrada, en voz muy baja, entre los contertulios de siempre. No faltó quien intentara poner paños fríos a tantas disquisiciones, haciendo ver que, efectivamente, podía ser cierto lo que decía, pero que, en todo caso, compartía la condición de nieto de nieto de nieto del Cid Campeador con unos cinco millones de personas en todo el mundo. —Calculen: dos hijas. Con que cada una haya tenido solamente dos hijos, ahí nomás tenemo...

REZO Perdona nuestras deudas

"Barcito", de Raúl Cisterna En un encuentro inverosímil se acercó un desconocido para entregarme una clave que se me escapaba, entonces entendí Se me sentó al frente en un barcito de la Libertad. No sé cómo sabía que aquello me daba vueltas en la cabeza, la cuestión es que me entregó la clave del asunto. “Deuda es la obligación que tiene alguien de devolver algo, ofender, en cambio, es humillar o despreciar a alguien con palabras o acciones”. Recuerdo que le respondí que eso estaba clarito, pero no sabía dónde iba. “Al Padrenuestro”, replicó. “¿Qué tiene que ver?”, me quise enojar. Entonces pidió: “Si quieres saber más, pagá alguito siquiera”. Son esas mañanas de sábado, ¿ha visto?, que suelo andar a la deriva, buscando un amigo para ver si picamos algo en el mercado o vamos a Upianita a ver qué pasa. El tipo me intrigó. Le pedí un café. “Con dos medialunas”, agregó. “Bueno, ahora explique, porque no entiendo nada”, lo apuré. Explicó que el cura, en la confesión, perdona las ...

TURNO Haga la fila

"Burocracia", de Raúl Cisterna No hay forma de lidiar con la cultura del número, sobre todo en una sociedad que se ha vuelto cada vez más reglamentarista Llego, le pregunto a la chica cómo hacer para pagar la Forma Agonal antes de que se me venza la boleta. “Haga la fila”, me indica. Le digo que es un momentito nomás, pago, me dan el recibo y me voy, así de fácil. No voy a demorar ni 10 segundos, le explico. “Haga la fila”, vuelve a señalar mientras se mira si tiene bien pintadas las uñas. ¡Ufa! Tengo el 549. Van por el 220. Consulto de nuevo qué sucede si me voy a hacer otros trámites y se me pasa el turno. “No hay problema, saca número de nuevo y espera otra vez”, responde sin mirarme. Pero, ¿cuánto demoran en atender cien personas, digamos? “Puede ser toda la mañana o se pueden desocupar en cinco minutos”, me explica mientras levanta los hombros y me dedica una sonrisa de compromiso. Me quedo. Por suerte han puesto asientos para que la espera no sea tan dura. A cada rato l...

PUBLICIDAD Amigos no son los amigos

"Encuentro", Raúl Cisterna El único afán de los que fabrican cosas no es hacerlo feliz sino volverse ricos y ¡guay con demandarlos! Las empresas que venden jabones, camisetas o tomates en lata no tienen fábricas por amor a la higiene, la vestimenta o el alimento de la gente. Lo único que quieren sus dueños es ganar plata y, si pueden, hacerse ricos. Para eso comprarán lo más barato posible la grasa, el algodón y el tomate, y procurarán vender al precio más alto que permita el mercado. Es la esencia del comercio. Lo extraño empieza cuando aparecen los publicitarios. Una fábrica de jabón no fabrica jabón: “cuida tu familia”. Una marca de alimentos no vende latas: “te acompaña”. Una automotriz no fabrica autos: “forma parte de tu vida”. Y, perdone que se lo diga, pero "todo no va mejor con Coca Cola”, es más, puede ir peor, diabetes mediante. La empresa dejó de ser una empresa y se convirtió en una especie de pariente afectuoso que sólo está esperando que lo compres para ab...