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| Pinochet pasa revista, junto a Menem, a militares argentinos |
El 12 de febrero de 1993, Carlos Saúl Menem condecora a Augusto José Ramón Pinochet Ugarte con la Orden del Libertador San Martín
El 12 de febrero de 1993, en Buenos Aires, el presidente Carlos Saúl Menem condecoró a quien había sido jefe de Estado en Chile, Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, con la Orden del Libertador San Martín en el grado de Collar. El acto oficial se realizó durante una visita protocolar del senador vitalicio chileno a la Argentina y formó parte de la agenda diplomática bilateral de ese año, marcada por gestos de acercamiento político y militar entre ambos países.Menem ejercía entonces la Presidencia de la Nación Argentina, cargo que había asumido en julio de 1989. Augusto Pinochet, por su parte, había dejado la Presidencia de Chile en marzo de 1990 tras diecisiete años de gobierno, pero continuaba desempeñándose como comandante en jefe del Ejército chileno y, desde marzo de 1998, pasaría a ser senador vitalicio conforme a la Constitución chilena de 1980.La Orden del Libertador San Martín es la máxima distinción que otorga la República Argentina a ciudadanos extranjeros. Fue creada en 1943 y se concede a personalidades que, a criterio del Estado argentino, han prestado servicios destacados al país o a la humanidad. El grado de Collar está reservado exclusivamente para jefes de Estado y soberanos extranjeros.
La ceremonia fue en la Casa Rosada y estuvieron presentes autoridades civiles y militares argentinas, e integrantes de la delegación chilena. Durante el acto, se cumplió el protocolo habitual para este tipo de condecoraciones, que incluye la lectura del decreto presidencial correspondiente y la imposición formal de la insignia.
La visita de Pinochet a la Argentina se desarrolló en un contexto regional de recomposición de vínculos entre gobiernos sudamericanos tras las transiciones políticas de la década de 1980. Argentina y Chile habían avanzado en la normalización de sus relaciones luego de la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1984, que resolvió el diferendo del canal Beagle.
Durante su estadía en Buenos Aires, Pinochet mantuvo reuniones con autoridades del gobierno argentino y con mandos de las Fuerzas Armadas. Estas actividades se enmarcaron en una agenda centrada en cuestiones de cooperación bilateral, relaciones institucionales y temas de seguridad regional.
El decreto que dispuso la condecoración fue firmado por el presidente Menem y refrendado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Como establece la ley, el otorgamiento de la orden quedó registrado en los archivos oficiales del Estado argentino y en el historial de la distinción.
La entrega de la Orden del Libertador San Martín a Pinochet se inscribió en una serie de reconocimientos otorgados por la Argentina a distintos líderes extranjeros a lo largo del siglo XX. En años anteriores, el mismo grado había sido concedido a jefes de Estado de América, Europa, Asia y África durante visitas oficiales.
En Chile, la figura institucional de Augusto Pinochet en 1993 combinaba su condición de ex presidente con su papel activo al frente del Ejército, cargo que conservó hasta marzo de 1998. Su presencia en actos internacionales respondía a invitaciones cursadas en función de su jerarquía militar y su trayectoria como gobernante.
Sin embargo...
Se debe recordar que, durante la guerra de las Malvinas de 1982, el gobierno de Chile, encabezado por Pinochet, adoptó una posición de cooperación secreta con el Reino Unido. Aunque oficialmente Chile declaró su neutralidad, en los hechos brindó apoyo estratégico y de inteligencia a las fuerzas británicas, motivado por la tensión histórica y el conflicto limítrofe no resuelto con la Argentina, especialmente en la zona del canal Beagle.
Chile permitió el uso de su territorio para tareas de inteligencia y vigilancia aérea. Desde el sur chileno se realizaron operaciones de seguimiento de movimientos argentinos, y se compartió información relevante con el Reino Unido sobre despliegues militares y actividad aérea. También se facilitó apoyo logístico indirecto, incluyendo comunicaciones y alertas tempranas.
Esta colaboración no fue reconocida públicamente durante el conflicto y se mantuvo en reserva durante años. Con el tiempo, documentos desclasificados y testimonios de funcionarios británicos confirmaron la existencia de ese respaldo chileno, considerado por el Reino Unido como un factor relevante en el desarrollo de la guerra.
Y Menem lo sabía, obviamente.
Ramírez de Velasco®


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