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1941 ALMANAQUE MUNDIAL Rendición

Batalla de Hong Kong

El 25 de diciembre de 1941, fuerzas británicas, canadienses e indias que defienden Hong Kong se rinden ante el Ejército Imperial Japonés

El 25 de diciembre de 1941, luego de dieciocho días de combates, las fuerzas británicas, canadienses e indias que defendían Hong Kong se rindieron ante el Ejército Imperial Japonés. La caída de la colonia marcó un hito en la expansión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial y dio inicio a una ocupación que se prolongaría más de tres años.
La batalla había comenzado el 8 de diciembre, pocas horas después del ataque japonés a Pearl Harbor. El mando japonés lanzó una ofensiva coordinada contra la colonia británica, buscando asegurar una posición estratégica en el sur de China y controlar una de las bahías más codiciadas de Asia Oriental. La guarnición aliada tenía recursos limitados y una inferioridad numérica evidente desde el primer día.
El avance japonés fue rápido. En los primeros días tomaron los Nuevos Territorios y la península de Kowloon, obligando a los defensores a concentrarse en Hong Kong Island. Las líneas aliadas se replegaron sucesivamente hacia posiciones más elevadas, intentando detener una presión que combinaba artillería, infantería y ataques coordinados por diferentes accesos a la isla.
Uno de los puntos más disputados fue Wong Nai Chung Gap, un paso estratégico que comunicaba sectores vitales del territorio insular. Allí se dieron combates cuerpo a cuerpo, con importantes pérdidas para ambos bandos. La tenacidad defensiva retrasó el avance japonés, pero no logró modificar la correlación de fuerzas.
A medida que avanzaban los días, la situación de la guarnición se volvió crítica. Las reservas de agua, municiones y víveres disminuían rápidamente, producto tanto del desgaste como del aislamiento. Las comunicaciones internas se volvían cada vez más dificultosas debido a los bombardeos y a la fragmentación de las líneas defensivas.
El mando británico, encabezado por el gobernador Sir Mark Young y el general Christopher Maltby, evaluó reiteradamente las posibilidades de mantener la resistencia. Sin embargo, el deterioro de las tropas, la imposibilidad de recibir refuerzos y la segura destrucción de las infraestructuras civiles influyeron en la decisión final.
La mañana del 25 de diciembre se resolvió la rendición. Delegados británicos se reunieron con las autoridades japonesas en el Península Hotel, y se formalizó la capitulación. Ese día quedó registrado en la memoria local como “Black Christmas”, expresión que refleja el impacto moral y simbólico del acontecimiento.
La ocupación japonesa comenzó de inmediato. Tropas imperiales asumieron el control administrativo, militar y policial de la colonia. Se instauraron racionamientos, restricciones al movimiento, censura y una reconfiguración completa de la vida urbana bajo criterios militares y políticos del ocupante.
Las consecuencias humanas fueron severas. Miles de civiles murieron o resultaron heridos durante la batalla y en los primeros meses de ocupación. La población enfrentó escasez, enfermedades y un clima constante de presión e inseguridad, mientras los prisioneros de guerra aliados eran trasladados a campos con condiciones extremadamente duras.
La ocupación se prolongó hasta agosto de 1945, cuando la rendición japonesa puso fin al período más oscuro que vivió Hong Kong en la primera mitad del siglo XX.
Ramírez de Velasco®

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