Ir al contenido principal

CATOLICISMO ¡Feliz Navidad amigos!

Niños Dios

Algunos vienen diciendo que quisieran que hoy fuera un día común y corriente, sin ninguna connotación religiosa

Hay enemigos declaradamente hostiles al catolicismo que hoy le van a decir, sin rubor y con soberbia doctoral, que Cristo no nació en un pesebre, que no había pastores, que la Virgen no era virgen y que San José no era santo. Le dirán que la Estrella de Belén fue una patraña, que no lo fueron a adorar los Reyes Magos y que no fue hoy, sino otra fecha calculada por ellos, los que creen saberlo todo y no creen en nada.
De yapa, sostienen que no hizo milagros, que fue un santón más o menos prestigioso, seguido de casualidad por doce analfabetos. No es ignorancia: es desprecio consciente. Reducen deliberadamente el acontecimiento central de la historia occidental a una nota al pie, como si dos mil años de fe, mártires, cultura, universidades, hospitales, derecho, música y arte fueran el producto de un malentendido colectivo. Para esa gente, Cristo no era el Hijo de Dios hecho hombre. Jamás lo fue. Y jamás lo será.
Y si hubiera nacido hoy, dicen, habría dicho otras cosas. Capaz que estaba de acuerdo con el aborto, la anticoncepción, las sacerdotisas dando la comunión en la mano, los templos convertidos en canchas de vóley y la fe rebajada a taller de autoestima. No buscan entender a Cristo: buscan domesticarlo, arrancarle la cruz y convertirlo en un pobre funcionario del pensamiento políticamente correcto.
Es más: dicen que no hay que pedirle nada ni a Jesucristo ni a Dios ni al Espíritu Santo ni a la Virgen María, porque nada van a entregar. Para ellos, el Padrenuestro, cuando dice “el pan nuestro de cada día, dánosle hoy”, está mal formulado. Detestan la súplica porque odian reconocer que no son autosuficientes. Aborrecen la gracia porque implica admitir dependencia, humildad y límite.
Agregan, con aire de superioridad moral, que si hubiera nacido en la década del 90 hoy diría otra cosa. Son los que se han fabricado una religión a su imagen y semejanza, los que quisieran ver los crucifijos pisoteados, los que desprecian el Rosario, los rezos, la misa, los templos, el sagrario, las vestiduras, el persignarse y todo lo que huela, según su olfato resentido, a catolicismo. No quieren una fe pura: quieren una fe desarmada, muda y arrodillada ante el mundo.
Odian lo que somos y lo que creemos con toda la fuerza de su alma. Odian la memoria de nuestros santos, las advocaciones de la Santísima Virgen, los bancos de los templos, los campanarios, las procesiones y los fieles yendo a oír misa los domingos y fiestas de guardar. Se enojan porque existe un pueblo que no les pide permiso para creer y rezar.
Nos miran con desprecio porque ponemos rodilla en tierra cada vez que entramos a un templo; porque tenemos la fe del carbonero, que no necesita permiso académico ni certificado ideológico; porque bautizamos a nuestros hijos porque creemos en el Pecado Original; porque les enseñamos a rezar y les transmitimos, sin vergüenza, la fe de nuestros padres y de nuestros abuelos. Eso los enfurece: la fe que se hereda es la que no pueden controlar.
En estos días han redoblado sus prédicas, porque les molesta la civilización que construimos sobre la muerte y la resurrección de un crucificado. No creen en la resurrección, por supuesto. Pero tampoco pueden explicar por qué ese crucificado sigue dividiendo la historia, marcando el calendario y juzgando las conciencias, mientras sus ídolos de papel pasan y se olvidan.
Pero ¿sabe qué? Un niño nos ha nacido a los que creemos. Y anoche rezamos para que, incluso desde adentro del mismo catolicismo, cesen los ataques contra nuestra fe. Rezamos por ellos, por sus familias y por sus allegados. Porque mientras ellos desprecian, nosotros rezamos; mientras ellos escupen, nosotros pedimos misericordia.
Porque los que creemos en ese Niño, en su madre, en su padre putativo, en los pastores, en los reyes, en la vaca, la oveja y el burro que les dieron cobijo, sabemos algo que ellos niegan: que todos, incluso los que hoy odian, tienen tiempo de convertirse verdaderamente hasta un instante antes de la muerte. Y alcanzar la Gloria Eterna.
Feliz Navidad.
Juan Manuel Aragón
A 25 de diciembre del 2025, en casa. Comiendo empanadas.
Ramírez de Velasco®

Comentarios

  1. Cualquier negación de los principios y valores cristianos es inútil, y en cierta medida irrelevante. Nuestra cultura occidental judeo-cristiana está cimentada precisamente en los diez mandamientos (judeo) y en el convencimiento de que todos somos iguales ante Dios (cristiana). El mundo occidental se ha desarrollado y ha alcanzado el nivel de progreso que ostenta hoy, a partir de la observancia de esos mandamientos y esas enseñanzas, a la cual necesariamente adhieren todos los habitantes, creyentes y no creyentes.
    Salvo el primer mandamiento, al que los no creyentes no saben que adhieren, pero inconscientemente lo hacen de todos modos, todos los demás constituyen en fundamento de la convivencia social entre las personas, al punto de que todos demandan que los demás los cumplan hacia ellos.
    Alguno que otro despistado, o distraído, tal vez no se haya dado cuenta de ello y crea que esas leyes son "naturales", tendrá que enterarse de que antes de haber sido conferidas al pueblo judío la vida en la tierra era bastante más caótica, al punto que ninguno hubiera querido vivir en esas circunstancias. Matarse unos a otros, robarse bienes y mujeres (u hombres para el caso), traicionar y deshonrar a padres y familiares, y así para lo demás, era moneda corriente entre las personas sin que hubiera leyes específicas para evitarlo o penarlo, hasta que los judíos adoptaron los 10 mandamientos de la Ley de Dios.
    Era la ley de la selva y cada uno tenía que ocuparse de su propia justicia, como pudiera. Hoy la sociedad se organiza y vive en base a esas leyes fundamentales y demanda que se cumplan, mediante las estructuras que se han establecido para tal fin.
    Y tampoco se debe creer que esto es igual para todas las religiones y países porque en realidad no lo es. Y eso no solo se puede comprobar viviendo bajo otro régimen y sufriendo las consecuencias, sino que además se evidencia en cómo el occidente judeo-cristiano se ha desarrollado en comparación con el resto del mundo.
    Podrán cuestionar a la iglesia y blasfemar por ignorancia, pero en el fondo somos todos cristianos.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares (últimos siete días)

VIALIDAD Mal estado de la ruta del Bobadal a Las Delicias

Una ruta que Vialidad no repara Los vecinos reclaman por un camino que requiere mantenimiento y que fue abandonado hace varios años La ruta provincial 204, en el segmento comprendido entre El Bobadal y Las Delicias, presenta un marcado deterioro que la vuelve cada día más difícil de transitar. El avance del monte sobre la calzada, la presencia de baches profundos y los sectores erosionados por las lluvias convierten el recorrido en un riesgo permanente. Habitantes de distintos lugares que dependen de este camino para su vida cotidiana advierten que circular por allí, sin importar el tipo de vehículo, se ha transformado en una verdadera aventura. En días de precipitaciones intensas, incluso, existe la posibilidad concreta de quedar varado e imposibilitado de avanzar. Según relatan los vecinos, las últimas tareas de mantenimiento se realizaron hace varios años, cuando se enripió ese trayecto. Desde entonces, la intervención de la motoniveladora de Vialidad Provincial ha sido esporádica, ...

DESPEDIDA Carlos Bothamley

Carlos Bothamley Se ha ido el comerciante, el visitador médico, el amigo: su sonrisa, sus anécdotas y su bonohomía vivirán siempre Al último, cuando los años lo andaban por alcanzar, Carlos Bothamley se decidió y escribió su primer libro. Serían memorias, como es lógico, mezcladas con la vida misma. Había nacido el 12 de diciembre de 1940, en otra ciudad en el mismo lugar geográfico que la actual, pero que ya no era esta, sino distinta. Murió la noche del 3 al 4 de febrero, con 85 años bien vividos. Fue autor de una especie de crónicas, cuentos, sucedidos y chistes que sabía de siempre. Su primer libro fue “Pensamientos dispersos”, presentado por Martín Bunge en el Centro Cultural del Bicentenario. El segundo, “Humor y nostalgia”, no fue presentado porque durante la pandemia no estaban permitidas las reuniones. El tercero, “Pretérito santiagueño”, fue presentado por Alfonso Nassif en la casa Argañaraz Alcorta, en el 2022. Este último fue declarado de interés provincial, cultural y educ...

PLATA El rico es el otro

Riqueza No espere en esta nota un discurso moral, sólo se le pide que diga con qué gesto concreto sabría que ha llegado a la opulencia Casi nadie se siente rico. Monetariamente hablando, claro. Es más: sentirse rico es una rareza. Uno suele ubicarse a sí mismo en la mitad de la tabla, o de la mitad para abajo. O directamente abajo. El rico es el otro. Quien lee estas líneas, desde ya, es una persona espiritual. Cree que la verdadera riqueza es la que anida en el corazón, que lo material se gasta, que nadie se lleva nada al otro mundo y coso. Pero esta nota trata de plata. Del vil metal. De la biyuya. Y de una pregunta bastante simple: ¿qué debería tener usted para sentirse rico? Dicho de otro modo: ¿qué signos exteriores en su vida le darían la certeza íntima, definitiva, de haber llegado? No se trata de cifras ni de balances, sino de señales. Hay amigos, por ejemplo, que dicen que el día que tengan chofer particular sabrán que son ricos. Decirle a uno: “Mañana pasá por casa a las siet...

MIRADAS Sexo explícito

Mirada En un análisis fino, un viejo dicho español cobra sentido cuando se lo cruza con las ideas que subyacen en el texto Un amigo envía un dicho que circula en su familia desde hace siglos: “No me mires, porque nos miran los que nos miran que nos miramos. los que nos miran Cuando no nos miren, que nos miramos, entonces sí, nos miraremos”. Es un poema español. Y un rato largo que dura varios días largos, paso pensando en esas miradas que van y vienen, en lo que sucede con el asombro, la curiosidad de los demás cuando ven qué hago. No me mires. No ahora. No porque no quiera, sino porque nos miran. Pero ellos siempre miran: son los atentos, los entrometidos, los que no tienen nada mejor que hacer que vigilar gestos ajenos. Nos miran. Peor todavía, se dan cuenta de que nos miramos. Ahí empieza el problema. Una cosa es mirar y otra muy distinta es ser visto mirando. El mirar, cuando es verdadero, casi nunca tolera testigos. Necesita descuido, distracción, una esquina de tiempo en la que n...

MATEO La limosna y el agradecimiento

Acto juarista En el pasado se hacían actos para besar las manos a quienes no se habían desprendido de nada propio “Cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”, recuerda San Mateo en su evangelio. Cualquiera con un mínimo de decencia queda anonadado cuando alguien obliga a otro a darle las gracias por un favor que le acaba de hacer. Para peor, muchas veces no es ni siquiera un favor personal. El que hace la gestión para que un vecino reciba un par de anteojos, una silla de ruedas, muchas veces obliga al favorecido a agradecerle en público, con lo que su acto pierde todo valor. A veces hasta organiza una  ceremonia para exigirle ser reconocido como quien lo benefició. Es lo mismo que, se dice, hacían los monarcas en los regímenes antiguos: revestirse de una innecesaria autoridad para entregar lo que no salió ni siquiera de sus propios bolsillos. Los ditirambos que ...