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| El Semyorka |
El 9 de febrero de 1959 entra en estado funcional el Semyorka, primer sistema operativo capaz de transportar una carga nuclear a distancias intercontinentales
El 9 de febrero de 1959 entró en estado funcional el misil balístico intercontinental R-7 Semyorka, primer sistema operativo capaz de transportar una carga nuclear a distancias intercontinentales. Fue en el cosmódromo de Plesetsk, ubicado a unos 850 kilómetros al noroeste de Leningrado. El acontecimiento consolidó un cambio decisivo en la estrategia militar global y en el desarrollo tecnológico de la Guerra Fría.Desarrollado en la Unión Soviética bajo la dirección del ingeniero Serguéi Pávlovich Koroliov, el R-7 fue concebido a mediados de la década de 1950 como respuesta al avance estratégico de Estados Unidos. Su diseño respondió a la necesidad de contar con un vector capaz de alcanzar objetivos a más de 8.000 kilómetros, superando los límites de los misiles de alcance medio existentes hasta entonces.Misil,BallSe trató de un misil de dos etapas, impulsado por motores de combustible líquido que utilizaban oxígeno líquido y queroseno refinado. Medía más de 34 metros de longitud, tenía un peso aproximado de 280 toneladas al momento del lanzamiento y podía transportar una ojiva nuclear de gran potencia, aunque con precisión limitada según los estándares posteriores.
El desarrollo técnico presentó enormes desafíos, especialmente en materia de estabilidad, guiado y sincronización de motores. Los primeros ensayos incluyeron fallos parciales y explosiones en plataforma, lo que obligó a sucesivas modificaciones estructurales y de control antes de alcanzar un funcionamiento estable y repetible.
El ingreso en estado funcional en Plesetsk implicó que el sistema estaba listo para su uso operativo, aunque no necesariamente desplegado de manera masiva. Plesetsk, originalmente una base militar secreta, fue elegido por su ubicación estratégica y por permitir lanzamientos hacia el noreste soviético sin sobrevolar territorios extranjeros.
El R-7 modificó el equilibrio estratégico mundial al introducir el concepto de disuasión nuclear intercontinental, pues la distancia dejó de ser una barrera efectiva frente a un ataque. Su sola existencia alteró los cálculos militares y diplomáticos de las potencias, aun cuando su despliegue efectivo fue limitado.
A diferencia de modelos posteriores, el sistema requería largos tiempos de preparación antes del lanzamiento, lo que lo hacía vulnerable a un ataque preventivo. Esa limitación impulsó el desarrollo de misiles más compactos, de combustible sólido y con mayor capacidad de respuesta inmediata.
Más allá de su función militar, el R-7 se convirtió en la base tecnológica del programa espacial soviético. A partir de su estructura se desarrollaron los cohetes Vostok, Vosjod y Soyuz, utilizados para poner en órbita el Sputnik 1 en 1957 y para los primeros vuelos tripulados.
El uso dual del sistema permitió a la Unión Soviética capitalizar avances militares en el terreno científico y propagandístico, reforzando su imagen de potencia tecnológica durante los años iniciales de la carrera espacial y consolidando la infraestructura de lanzamiento en territorio soviético.
Desde 1959, la familia de lanzadores derivados del R-7 continuó en servicio durante décadas, convirtiéndose en una de las plataformas más longevas de la historia aeroespacial, con cientos de lanzamientos realizados desde Plesetsk, Baikonur y otros centros de operaciones.
Ramírez de Velasco®


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