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PERSONALIDADES Dalmiro Coronel Lugones

Dalmiro

Logró consustanciar su terruño con su espíritu, su sangre y su corazón


Dalmiro nació en La Banda el 6 de julio de 1919. Falleció trágicamente el 20 de septiembre de 1971 en la Capital Federal sepultado cristianamente en el cementerio "La Misericordia" de su ciudad natal el 22 de setiembre de 1971.
Poeta, folklorista, investigador del folklore, guionista. Uno de los poetas que logra consustanciar su espíritu, su sangre y su corazón con su amado terruño.

Autor del libro de poesías "Romancero del canto nativo" que aparece en 1965 con elogiosos comentarios de la prensa del país y del extranjero. En 1970 publica "Tiempo de Zamba y Malambo", glosario poemático para el folclore, con prólogo del destacado folklorólogo Félix Coluccio. En su vasta y fecunda producción literaria fue laureado en más de veinte certámenes poéticos realizados en el país incluido el primer premio del diario "Clarín" en 1960.
Numerosas escuelas de casi todo el territorio de esta provincia le otorgaron distinciones por haberles dedicado poemas en los aniversarios de sus fundaciones: marchas e himnos escolares adoptados por las autoridades de la educación. Incursionó también en el cine. Su libreto cinematográfico "Serafina y el Destino del pueblo" mereció mención de honor especial del Instituto Nacional de Cinematografía en 1965.
En 1969 le adjudicaron el primer premio en el tercer certamen para guiones del norte organizado por el departamento de audiovisuales del Consejo de Difusión Cultural de Tucumán por su libreto cinematográfico para cortometraje titulado "La Leyenda del Crespín", en colaboración con Ricardo Dell'Aringa. Recibió distinciones de varios países americanos y fue considerado entre los mejores poetas de Sud América.
Han quedado cerca de 450 obras inéditas. Fue condecorado por el gobierno de España con la Gran Cruz de Caballero de la Orden de Isabel la Católica.
En su homenaje, una calle de La Banda lleva su nombre.

Así escribe
Romance para mis tardes amarillas

Cuando me lleve el destino
por otras huellas un día
cuando ansias de andar me alejen
de mis tardes amarillas.
Iré cargando bagajes
de tristezas escondidas
¡y soledad de distancias
hincadas en mis pupilas...!

Cómo he de extrañar entonces
calor de tierra nativa,
cómo he de sentir la ausencia
de mis tardes amarillas,
en espejos de represa
donde la luna se mira
¡y tristes sauces llorones
que en la acequias musitan...!

Tardes que tienen misterios
de cardón en sus aristas
y vuelo de tordos negros
buscando tuscas floridas.
Hachas oscuras de bosques
en sus espaldas hundidas
¡y pinzas negras de jumes
en un brillar de salinas...!

Tardes que tienen ojeras
azules de lejanía,
cansados carros fleteros
que en las picadas rechinan
Palabras de viento norte
que se amargan de jarillas
¡y silbidos de perdices
en los montes escondidas...!

¡Ay! Cuando un sueño me aleje
de mis tardes amarillas
me acompañarán los cantos
tristones de las urpilas,
vidalas de ausencias largas
cantando mi despedida
¡y soledad de quimiles
hecha adiós en sus espinas...!

Como he de extrañar entonces
calor de tierra y de vida
como he de sentir la ausencia
de mis tardes amarillas,
mientras los parches legüeros
se alarguen de letanías
¡y los yajnarcas me atajen
presintiendo mi partida...!
©Juan Manuel Aragón

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