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| Frente de la escuela de Cerámica |
El 7 de febrero de 1964 se crea la escuela de cerámica Ricardo Rojas, dedicada a la enseñanza, investigación y producción de cerámica artística y utilitaria
El 7 de febrero de 1964 se creó en Santiago, la escuela de cerámica Ricardo Rojas. Es una institución dedicada a la enseñanza, investigación y producción de cerámica artística y utilitaria, con el objetivo de sistematizar saberes del oficio, formar técnicos y docentes, y articular la tradición alfarera regional con lenguajes contemporáneos.Su fundación se inscribió en un contexto de políticas culturales provinciales orientadas a fortalecer la educación artística y a preservar prácticas artesanales de larga data en el noroeste argentino. En Santiago del Estero, la cerámica tenía antecedentes prehispánicos y coloniales, con técnicas transmitidas en ámbitos familiares y comunitarios.Su nombre rinde homenaje a Ricardo Rojas, intelectual argentino. Es una nominación adoptada por muchas entidades culturales del país. La elección respondió a criterios simbólicos vinculados a la afirmación de una identidad cultural nacional y regional, en consonancia con los lineamientos educativos de la época.
Desde sus inicios, la escuela organizó planes de estudio que combinaron formación técnica en modelado, torno y horneado con contenidos teóricos sobre historia del arte, química de materiales y diseño. La enseñanza contempló tanto la producción artesanal como la aplicación industrial de la cerámica.
La institución se propuso también funcionar como centro de experimentación. Para ello incorporó hornos de diferentes tipos, laboratorios para la preparación de pastas y esmaltes, y talleres destinados a la investigación de arcillas locales, evaluando su comportamiento plástico y su respuesta a distintas temperaturas de cocción.
A lo largo de sus primeros años, la escuela estableció vínculos con artesanos de la provincia, facilitando instancias de intercambio de saberes y capacitación. Estas acciones permitieron integrar conocimientos empíricos tradicionales con métodos académicos, favoreciendo la circulación de técnicas y estilos.
La escuela participó además en exposiciones provinciales y nacionales, presentando trabajos de alumnos y docentes. Estas muestras contribuyeron a visibilizar la producción cerámica santiagueña y a consolidar un espacio institucional para la disciplina dentro del sistema educativo formal.
Con el paso del tiempo, la oferta formativa se amplió mediante cursos, seminarios y trayectos de especialización, adaptándose a cambios curriculares y a nuevas demandas del campo artístico y productivo. La escuela mantuvo su carácter público y su dependencia de organismos educativos provinciales.
El funcionamiento cotidiano de la institución incluyó la realización de prácticas intensivas en taller, evaluaciones periódicas de procesos y resultados, y la certificación de estudios orientados tanto a la inserción laboral como a la continuidad académica en áreas afines al arte y al diseño.
Entre los datos institucionales se registra que la escuela desarrolló actividades en sedes equipadas con talleres especializados, organizó ciclos anuales de producción y exposición, y formó generaciones de ceramistas. Sus registros administrativos consignan fechas de apertura de ciclos lectivos, cantidad de alumnos por cohorte y tipos de hornos y materiales utilizados.
Ramírez de Velasco®


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