| Antonio Samorè |
El 3 de febrero de 1983 muere Antonio Samorè, cardenal de la Iglesia católica, sacerdote y diplomático vaticano
El 3 de febrero de 1983 murió Antonio Samorè. Fue un cardenal de la Iglesia católica, sacerdote y diplomático vaticano. Figura central de la diplomacia pontificia del siglo XX, su actuación como mediador en el conflicto del canal Beagle entre Argentina y Chile lo convirtió en un actor decisivo de la política internacional sudamericana durante los años finales de la década de 1970.Había nacido el 4 de diciembre de 1905 en Bagnolo Cremasco, provincia de Cremona, Italia, creció en el seno de una familia lombarda de tradición católica. Desde temprana edad se orientó hacia la vida religiosa, ingresando al seminario y destacándose por su formación intelectual y su disciplina académica.
Fue ordenado sacerdote en 1928 y completó estudios superiores en derecho canónico y diplomacia eclesiástica. Ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede, ámbito en el que desarrolló la mayor parte de su carrera, combinando tareas pastorales con misiones políticas en contextos complejos.
Durante las décadas de 1940 y 1950 ocupó cargos en distintas nunciaturas apostólicas, lo que le permitió adquirir experiencia en negociaciones multilaterales y en el tratamiento de conflictos entre Estados. Su perfil técnico y reservado lo fue consolidando como uno de los principales especialistas de la Curia Romana en asuntos internacionales. En 1967 fue creado cardenal por el papa Pablo VI y designado prefecto de la Congregación para la Disciplina de los Sacramentos. Desde esa posición continuó interviniendo en cuestiones diplomáticas de alto nivel, especialmente aquellas vinculadas a América Hispana, región con la que mantuvo un vínculo constante.
Su papel más conocido se desarrolló a partir de 1978, cuando el papa Juan Pablo II lo nombró enviado especial para mediar en el conflicto limítrofe entre Argentina y Chile por el canal Beagle. La controversia había llevado a ambos países al borde de un enfrentamiento armado abierto.
Samorè viajó en reiteradas oportunidades a Buenos Aires y Santiago, manteniendo entrevistas con autoridades civiles y militares de ambos gobiernos. Su tarea consistió en sostener el diálogo, establecer canales de negociación y evitar una escalada bélica en un contexto de fuerte tensión política y militar.
Las gestiones diplomáticas que encabezó permitieron la firma del Acta de Montevideo en enero de 1979, documento que formalizó la aceptación de la mediación papal. A partir de ese acuerdo se abrió un proceso negociador que se prolongó durante varios años y sentó las bases de una solución pacífica.
En los últimos años de su vida, su estado de salud se deterioró progresivamente, lo que redujo su actividad pública. Aun así, continuó siguiendo de cerca las negociaciones vinculadas al Beagle y otros asuntos de la diplomacia vaticana desde Roma.
Cuando murió aún se encontraba formalmente vinculado a tareas de consulta en la Secretaría de Estado del Vaticano. En su homenaje, una plaza y diversos espacios públicos llevan su nombre en la Patagonia argentina y en Chile austral, y el principal paso fronterizo entre ambos países en los lagos fue denominado Cardenal Antonio Samoré, en reconocimiento a su intervención diplomática durante la crisis del Beagle.
Ramírez de Velasco®

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