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| Teresa de Calcuta |
El 3 de febrero de 1994, Teresa de Calcuta identifica al aborto como una de las principales amenazas contra la paz y la convivencia
El 3 de febrero de 1994, en Washington D.C., la madre Teresa de Calcuta pronunció un discurso durante el Desayuno Nacional de Oración, en el que expuso ante dirigentes políticos y autoridades de los Estados Unidos su visión sobre la dignidad de la vida humana, identificando al aborto como una de las principales amenazas contra la paz y la convivencia. Sus palabras, emitidas en presencia de la élite política del país, marcaron un momento de fuerte repercusión internacional por la contundencia del mensaje.Fue en el Hilton Washington Hotel, sede habitual de este encuentro anual desde la década de 1950. El Desayuno Nacional de Oración reúne a líderes de distintos partidos políticos, miembros del Congreso, magistrados de la Corte Suprema, funcionarios del gobierno y representantes diplomáticos. En aquella ocasión, el presidente Bill Clinton, su esposa Hillary y el vicepresidente Al Gore estaban entre los asistentes que escucharon a la religiosa.La madre Teresa, reconocida mundialmente por su trabajo con los pobres en Calcuta y fundadora de las Misioneras de la Caridad, fue invitada como oradora principal. Desde el comienzo, centró su intervención en la importancia de proteger la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Sus palabras fueron pronunciadas en un tono sencillo pero directo, que contrastaba con el ambiente solemne del encuentro.
Durante el discurso, afirmó que la paz en el mundo comenzaba en el respeto a cada vida. Señaló que la destrucción de los no nacidos era, en su visión, la mayor amenaza contra esa paz. Argumentó que la violencia en los hogares y en las sociedades tenía su raíz en la negación del derecho básico a vivir. El mensaje generó un silencio profundo en la sala, interrumpido por algunos aplausos de sectores que compartían su posición.
También dedicó parte de su intervención a hablar de la pobreza y la necesidad de amar y cuidar al prójimo. Explicó que el compromiso con los más débiles no se limitaba a la asistencia material, sino que debía abarcar también la defensa de la vida. Enfatizó que cada persona, sin importar su origen o condición, tenía un valor irremplazable.
Había entre los asistentes representantes de distintas religiones y sensibilidades políticas. El impacto del discurso fue inmediato, no solo por su contenido, sino por la franqueza con que fue transmitido en un espacio donde predominaban los mensajes diplomáticos. La religiosa no evitó referirse directamente a las prácticas que consideraba incompatibles con la paz y la justicia.
Los medios de comunicación reprodujeron extensamente sus palabras. Algunos titulares destacaron la confrontación implícita con la administración demócrata, que había expresado su apoyo a los derechos contra reproductivos. Otros resaltaron la coherencia entre su trabajo en los barrios marginales de Calcuta y la defensa de la vida en todas sus etapas. La repercusión internacional llevó el mensaje más allá de las fronteras norteamericanas.
El Desayuno Nacional de Oración de 1994 quedó registrado como uno de los momentos de mayor tensión en la historia de ese encuentro anual. La presencia de la madre Teresa, una figura respetada y premiada con el Nobel de la Paz en 1979, otorgó un peso particular a la ocasión. La severidad de sus palabras contrastó con la habitual cordialidad protocolar del acontecimiento.
Aquel discurso se convirtió en una referencia frecuente en debates posteriores sobre el aborto y la dignidad humana. Sus frases fueron citadas en contextos políticos, religiosos y académicos, y alimentaron discusiones sobre el papel de las convicciones morales en espacios institucionales.
El 3 de febrero de 1994 quedó así asociado a la intervención de una de las voces más influyentes del siglo XX en un foro político de alcance mundial, para plantear de manera explícita una defensa de la vida que generó debate dentro y fuera de los Estados Unidos.
Ramírez de Velasco®



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